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La Educación es uno de los motores del desarrollo humano y fuente de progreso y bienestar para las naciones del mundo. Nicaragua ha tenido avances importantes en materia educativa en los últimos años, como la gratuidad y el incremento en la matrícula escolar, entre otros. Sin embargo, existen aún importantes rezagos y desafíos: la deserción escolar sigue siendo una de las más altas en América Latina.

Según el informe de “Seguimiento a la EPT en el Mundo”, de la Unesco (2010), en Nicaragua de cada 100 niños de seis años, 67 ingresarán en el primer grado de Primaria a la edad establecida. De esos 67 ingresados, 32 llegarán a cursar el quinto grado de primaria y apenas el 27 terminarán sus estudios primarios. Por otro lado, la calidad de la educación pública continúa siendo un problema estructural, lo que impide un mayor crecimiento económico social del país.

Nicaragua es signataria de una serie de compromisos internacionales, tales como la Declaración Universal de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas, en la que se consigna el derecho de toda persona a la educación fundamental gratuita; y durante la Conferencia Regional de Ministros de Educación de Latinoamérica y El Caribe organizada por la Unesco en México, en 1979, asumió el compromiso de dirigir gradualmente mayores recursos a la educación pública, hasta destinar no menos del 7 u 8% del PIB.

Por otro lado, la Constitución Política de Nicaragua en su artículo 119 establece que “la educación es función indeclinable del Estado”. En este sentido, el Estado destina anualmente recursos financieros, materiales y humanos para el desarrollo de los diferentes programas del sistema educativo nacional.

En el último quinquenio (2007-2011) el gasto de educación básica y media (Preescolar, Primaria y Secundaria, alfabetización y educación de adultos) como porcentaje del gasto total, se ha mantenido en un promedio anual del 15%, y como porcentaje del PIB, el gasto anual no supera el 3.7 %. En el caso particular del gasto público promedio anual en educación técnica y superior es de un 1.8 % del PIB. Ambas cifras no alcanzan el 6% del PIB, lo cual significa que a pesar de los esfuerzos realizados, Nicaragua debe recorrer aún un largo camino para cumplir con el compromiso asumido en la Declaración de México ante la Unesco.

El Presidente de la República, en la presentación de su informe a la nación, dio a conocer que de acuerdo con el Presupuesto General de la República de 2010, la inversión en educación pública representa el 5.5% del PIB y que el gasto privado en educación, durante el mismo período, se estima en un 4.6%, lo que en conjunto suman el 10.1%, superando así el porcentaje mínimo recomendado por la Unesco.

Sin embargo, es oportuno aclarar que la demanda desde la sociedad civil organizada y el compromiso adquirido por el país se refiere específicamente a alcanzar un 7% del PIB para la educación pública, en tanto, estos recursos están dirigidos a garantizar el derecho a la educación de los sectores más empobrecidos de la población, que no pueden acceder a la educación privada, y reducir los rezagos históricos en términos de acceso, cobertura y calidad (cerca de 500,000 niños (as) en edad escolar están fuera del sistema educativo).

Según las cifras oficiales, en 2010 la matrícula escolar alcanzó un millón 740 mil 979 (en los diferentes niveles), de los cuales un millón 411 mil 304 fueron matriculados en colegios públicos, lo que representa el 80.8%, y 333 mil 645 niños y jóvenes en el sector privado, el 19.12% del total.

Si bien es cierto, la educación privada ha contribuido al desarrollo de la educación, ésta no debe considerarse como sustitutiva de los esfuerzos que debe continuar impulsando el Estado para garantizar el derecho a la educación de los sectores menos favorecidos.

El Ieepp insta al gobierno, a la cooperación internacional y a los organismos financieros a aunar voluntades para incrementar el gasto público educativo, destinando cada año una proporción creciente de recursos del gasto público, es decir, un aumento por encima del crecimiento anual del PIB y de la inflación. Sólo de esta manera, invirtiendo en más y mejor educación Nicaragua logrará vencer consistentemente el problema de la pobreza inter generacional.


*Equipo Instituto de Estudios Estratégicos y Políticas Públicas
www.ieepp.org