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El economista Richard Easterlin, en su libro ¿Does economic growth improve the human lot? (1974), mantiene que, tal y como predice la teoría económica mayormente aceptada, dentro de un país dado, la gente con mayores ingresos tiene una mayor tendencia a afirmar que es mas feliz.

En lo que respecta a las políticas gubernamentales, esta teoría sugiere que, una vez que las necesidades primarias están cubiertas, las medidas políticas deberían centrarse en aumentar la satisfacción de los individuos, actuando sobre la Felicidad Interna Bruta, y no en el crecimiento económico, medido por el Producto Interno Bruto.

En 2006 Adrian White, psicólogo social (Universidad de Leicester, Inglaterra), publicó un estudio acerca del grado de felicidad de los ciudadanos en los diferentes países del mundo. Este estudio demuestra que los países máas desarrollados tienen a los ciudadanos mas felices, la mayor parte están ubicados en el Norte del planeta y salud, dinero y educación, parecen ser los principales componentes de la felicidad.

No sé si de 2006 a esta época el grado de felicidad de los nicaragüenses ha aumentado, pero aquí los resultados de mis entrevistas con más de trescientas personas dedicadas a diferentes actividades económicas en varios estratos de la comunidad.

Los cafetaleros con el precio del grano sobre US$ 200.00 el quintal muestran un alto grado de felicidad, igual pasa con los maniceros en Occidente, ya no se diga los ganaderos, los sembradores de caña, frijol, arroz etc. etc. Igual pasa con los banqueros, felices, según ellos, por los éxitos obtenidos dado el decidido apoyo gubernamental a sus actividades, sentimiento también generalizado en el resto de la empresa privada, resumida en las cámaras empresariales y Cosep, que afirman que nunca ha existido un gobierno tan liberal como este que haya llevado a su máximo la máxima “laissez faire, laissez passer”.-
La felicidad alcanza a los diputados opositores, por no mencionar a los del partido de gobierno, pues nuevamente funcionarán los dedos en la repartición de cuotas de poder vía “acuerdos” en la Asamblea y gracias a Dios, según muchos de ellos, no se dieron las primarias interpartidos que deseaba el PLC, pues casi seguro la gran mayoría de ellos no hubieran sido reelectos por el pueblo.

Las cifras reflejadas en las estadísticas de fin de año para mercados y comerciantes son sin precedentes. Todo el que exporta o tiene la esperanza de exportar algo demuestra felicidad, incluyendo al que autoexporta su persona para trabajar en otro país, pues hacerlo aunque sea en el extranjero ya es felicidad.

No olvidemos que la felicidad es la suma de momentos alegres o la explosión de un momento alegre de tal magnitud que su destello opaca cualquier suma de momentos desagradables.

Una de mis empleadas domésticas (jinotegana) me comentaba su felicidad al traer a sus hijos durante los dos últimos años al parque de diversiones montado por el actual Gobierno de la República y la esperanza que la embarga esperando la llegada de las navidades de 2011. El día que vinieron sus hijos llegaron 14 buses financiados por los CPC, llenos de niños procedentes de tierra adentro de Jinotega. Mi conductor feliz, pues en su barrio regalaron láminas de zinc y él recibió su cuota. Al preguntarle qué opinaban los que no habían recibido, dijo que estos tienen la esperanza que este año ellos las recibirán.

Existe un letrero, dirigido a los políticos, en la entrada de un olvidado caserío peruano en los Andes que dice: “miéntannos si es necesario, pero mantengan vivas nuestras esperanzas”.

No hay duda de que esta percepción de mejoría económica, falsa o verdadera, se traduce en un estado de felicidad que de alguna manera influirá en las elecciones presidenciales de este año. Desde ahora parece reflejarse en las encuestas de opinión política.

El Dr. Francisco Aguirre Sacasa, quien publicara un reciente artículo en el cual hace relación a la derrota sufrida por George Bush I a manos de Clinton, quien basó su campaña en el lema “Es la economía entupido”, haciendo énfasis en el pésimo estado económico en que se encontraba el país y que esto influiría en los votantes a su favor a pesar de la enorme simpatía por Bush, con arriba del 90% en las encuestas dada su popularidad por el triunfo de la guerra en Irak.

A contrario sensu, el partido en el poder hoy día podría decirle a la supuesta oposición, “Es la economía entupidos”, ya que este debe de estar considerando que los porcentajes de negatividad del partido o su candidato serán compensados por la percepción de mejoría económica que parece reflejar el país en este año electoral.

En Nicaragua, donde alrededor del 60% de la población tiene como objetivo único el lograr comer tres tiempos, hasta qué punto este sector de la población en su balanza de prioridades o su pirámide de Waslaw, priorizará institucionalidad, estado de derecho, o la tría política de Montesquieu, sobre la garantía del golpe de comida diario que dice el gobierno mantener.

El estado de satisfacción y alegría de la empresa privada hace que ésta no muestre interés alguno en inmiscuirse en política y aun cuando no puedan llamarse sandinistas, muchos me han expresado sentirse más a gusto con este gobierno neolibero-populista que con los anteriores gobiernos neolibero-conservadores. ¿Y la juventud? Estos sienten que la forma de hacer política no se ha modernizado, no se ven debidamente representados, sus objetivos no son los mismos de los políticos, hay mucho machismo y un grado desmedido de gerontocracia, pero la “juventud divino tesoro” de por si es felicidad. Darío, a pesar de su, “juventud, fue acaso juventud la mía” fue feliz en su León de procesiones y apariciones. No veo un desborde juvenil en las urnas electorales en las próximas elecciones.

El tiempo dirá si estoy equivocado en mis apreciaciones, pero de momento, la Teoría de la Felicidad está trabajando en Nicaragua. ¿Cómo influirá esto en las elecciones? “Es la economía estúpido”. William Jefferson Clinton.


gareas@cablenet.com.ni