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Educación y Sociedad Civil es parte de un todo. ¿Alguien se imagina la educación en Nicaragua sin el apoyo y el respaldo permanente de la Sociedad Civil?

Hablamos de trabajo y el aporte permanente, insustituible de al menos madres y padres en una familia, de los mismos estudiantes que son el fin último de la educación. Y de maestros y maestras quienes tienen derecho a condiciones de vida y trabajo acordes con su dignidad y con la importante función social que desempeñan; serán promovidos y estimulados de acuerdo con la ley, dice la Constitución de la República.

En medio de las dificultades, son múltiples y diversas las experiencias que desarrollan diversos Organismos de Sociedad Civil para contribuir a la reducción de la pobreza y como parte de ese esfuerzo, también a la gobernabilidad democrática, a la participación de niños y niñas, adolescentes, jóvenes, adultos, mujeres, pueblos originarios y grupos étnicos, personas con discapacidades, para ejercer su derecho a incidir en la construcción y perfeccionamiento del sistema económico, político y social. Es decir la incidencia para la elaboración de políticas públicas, planes, programas, leyes y presupuestos, monitoreo, auditoría social y evaluación.

En el ámbito de la educación, igual son centenares de organismos que trabajan en casi todo el territorio nacional, unos con mayor resultados e impactos que otros, pero todos contribuyendo de una u otra manera para que el derecho a una educación de calidad para todos y todas, pertinente y útil -para el desarrollo de las personas, de las comunidades, de los municipios y del país- sea cada vez más una realidad. Derecho establecido en convenios internacionales, en la constitución de la república y diversas leyes nacionales.

Son organismos que trabajan con Niños, Niñas, Adolescentes, Jóvenes y Adultos, con Padres y Madres de Familia, con Maestras y Maestros, con las Comunidades y según sea el caso, en la promoción y defensa de sus derechos, el conocimiento y aplicación de leyes; talleres para elaboración de materiales, danza, música, pintura, costura, repostería, soldadura, carpintería, educación agropecuaria, agroforestal; medio ambiente, gestión del riesgo, brigadas ecológicas, formación empresarial, apoyo para transporte, becas, alfabetización, lectoescritura, inglés, reforzamiento educativo; nutrición/alimentación escolar, vigilancia y promoción de crecimiento, dotación de materiales; atención psicosocial, psicoterapia y terapia alternativa, capacitación y acompañamiento en desarrollo físico afectivo; sensibilización en temas de VIH-SIDA, inclusión escolar, higiene y salud sexual reproductiva, género, masculinidad, cero tolerancia al castigo físico, responsabilidad materna y paterna; metodologías activas y participativas; incentivos y pago de salarios a docentes, formación y profesionalización, organización, investigaciones, diagnósticos educativos y elaboración de planes de educación, auditoria social, incidencia.

También apoyando con infraestructura/equipos/medios para centros de estudio, a partir de construcción y mantenimiento de escuelas, de aulas de clase, dotación y reparación de mobiliarios y materiales, huertos escolares, dotación de mini bibliotecas.

Sin duda, también hay un trabajo determinante del gobierno de la república, quien tiene la responsabilidad principal para asegurar el acceso y calidad de la educación para los y las nicaragüenses, sin exclusión por ninguna causa.

Pero no es exagerado decir que los logros de la educación serían menores y los desafíos mayores, sino existiera el trabajo, el compromiso, la inversión del talento humano y de los recursos financieros, del trabajo asalariado de muchos, pero igual y sobre todo, del voluntariado de miles de personas que forman parte del entramado social en Nicaragua que integran movimientos sociales, organizaciones comunitarias, organismos no gubernamentales, sindicatos, cooperativas, iglesias, empresas privadas y personas a título individual. Y del apoyo de la cooperación internacional oficial y no oficial.

Todo para contribuir, incidir, influir en función de que cada vez más se cumpla el derecho humano a la educación. Para que los cambios, las reformas educativas, las transformaciones educativas que promueven los gobiernos, lleguen y se materialicen en las escuelas, en los centros de estudio, en el aula de clases, en las personas. Para que el discurso, sea realidad.

Esa ha sido parte de la esencia de doce (12) Experiencias Educativas Relevantes del Ámbito Rural, que el Consejo de Educación de Adultos de América Latina CEAAL-IPADE ha recopilado, como una muestra del trabajo realizado por diversos organismos, teniendo presente que la falta de equidad y desigualdades de educación se viven con mayor crudeza en la zona rural, que es más de la mitad del territorio nacional, que concentra a alrededor del 45% de la población y donde se continúa viviendo y sufriendo con mayor crudeza los efectos de la pobreza, a pesar de las enormes potencialidades que tiene.

Experiencias que tienen como base la necesidad de desarrollar una educación en la comunidad, desde la comunidad y para la comunidad, que trascienda el aula de clase, a la escuela y al maestro y la maestra. Son experiencias:

* Para contribuir al desarrollo de la primera infancia, trabajo que inicialmente desarrolló CANTERA, que retomó el Movimiento Comunal y posteriormente el MINED en el municipio de San Lucas, Madriz. Se trata de la experiencia “Semillas del proceso de aprendizaje para la vida”.

* Para el aprendizaje de lectoescritura, los números, análisis y comprensión, en vínculo directo con sus necesidades y potencialidades, como el “Programa de Alfabetización a mujeres afiliadas” que promovió la Federación Agropecuaria de Cooperativas de Mujeres Productoras de Nicaragua (FEMUPROCAN, RL). El empoderamiento de las mujeres en sus potencialidades y capacidades.

* En función de pueblos originarios y grupos afro descendientes, contextualizar el currículo, que surja de sus necesidades y potencialidades: “Currículo intercultural para Escuelas Indígenas Amigas y Saludables” que impulsó la Asociación de Promotores y Defensoría de los Derechos Indígenas en Nicaragua (APRODIN) y La experiencia del “Técnico Superior en Pesca”, de la Universidad de las Regiones Autónomas de la Costa Caribe Nicaragüense (URACAAN).

* Para la promoción y defensa de derechos de niños/niñas, adolescentes y jóvenes, muchos/os trabajadores/as, con ellos/as y desde ellos/as, para su empoderamiento, a través de la “Formación y Capacitación de Promotores Adolescentes Rurales”, o “Metodologías para la promoción de derechos de Niñez y Adolescencia”, que impulsan el Centro de Servicios Educativos en Salud y Medio Ambiente (CESESMA) y el Colectivo de Mujeres de Matagalpa (CMM), respectivamente.

* De formación vocacional y educación técnica para adolescentes y jóvenes como los “Centros Familiares de Educación Rural (CEFER)” que desarrolla la Fundación Nicaragüense para la Promoción y Desarrollo de los CEFER, la “Educación Técnica Agroecológica a través de los CEAR”, del Instituto de Promoción Humana-Somoto; el “Fortalecimiento de capacidades empresariales para jóvenes rurales”, que impulsa la Asociación de Educación y Comunicación (Cuculmeca) y el “Sistema de Aprendizaje Tutorial (SAT) de la Fundación Familia Padre Fabretto.

* El impulso de la agricultura orgánica, sostenible, desde las “Mujeres Ecológicas 15 de Octubre”, con el organismo Sano y Salvo, teniendo presente la necesidad de trabajar, de contribuir a generar alimentos sanos, restaurar y mantener suelos, bosques y fuentes de agua y que motive, involucre y una a toda la familia en las actividades cotidianas del campo y del hogar.

* Que reconociendo que todo este proceso educativo requiere de educadores/as, de facilitadores o de educadores facilitadores, con una formación más cercana a las necesidades del desarrollo de las personas y del territorio, se impulsa la formación “Técnico Superior: Enseñanza Multigrado en Medio Rural”, de Fe y Alegría.

Es un desafío de los Organismos de Sociedad Civil y Comunidades, escribir, sistematizar sus experiencias, aportes, logros y dificultades. Visibilizarlas e incidir ante las autoridades correspondientes y la comunidad internacional para que se generalicen en otros ámbitos de la vida nacional. Estos aportes deben quedar registrados en el proceso de elaboración del Plan Decenal de Educación que debe continuar trabajándose en los municipios y que más temprano que tarde deberá retomarse a nivel nacional y en el que todos los/as comprometidos/as con la educación debemos participar para exponer con claridad meridiana, nuestros criterios y propuestas. Se trata de la construcción colectiva, la única que legitima procesos y resultados, para que sean sostenibles en el tiempo, más allá de los gobiernos y de los/as ministros/as de turno.