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Desde que fue propuesto por el diputado Eduardo Montealegre como “candidato de consenso” a la presidencia para 2012, me imagino ha recibido muchas cartas de felicitaciones y ofertas de apoyo.

Yo quiero, como nicaragüense residente en California, no escribirle una Carta de Amor a mi país, pues esas ya el las escribe y por cierto las escribe muy bien. Pero sí, escribo estas líneas pensando en mi patria, Nicaragua, esperando que él y sus asesores y familiares las leerán.

Crecí escuchando el programa radial “Pancho Madrigal”, autoría de Don Fabio, y aunque mis padres y tíos me decían “esos son inventos, son cuentos de camino”, sin embargo, mi mente infantil captó y aprendí los mensajes cívicos, los principios y los valores que sus cuentos muy sutilmente enseñaban.

Luego, continué conociéndolo a través de sus “Cartas de amor a Nicaragua”, en cuyos mensajes seguí admirándolo, pues palabras como amistad, lealtad, honestidad y verdad, entre otras, impresionaron mi corazón infantil y fueron un modelo que usé para conducir mi vida al crecer.

No obstante, hoy, al escuchar sus discursos de “Candidato de consenso”, no oigo ni sus principios ni enseñanzas, que cuando niño inculcara en mi corazón “Pancho Madrigal”. ¿Adónde se fue el amigo, el predicador honesto y veraz?

Por años lo vi combatiendo, promoviendo la unidad, defendiendo la democracia, denunciando a los criminales, luchando por la libertad… ¿pero ahora, qué paso? Ahora, mal asesorado, creo yo, grita y reclama que la unidad debe girar en torno a él y afirma que no son necesarias elecciones primarias para elegir a un candidato que represente a toda la oposición, después que escribiera que eran indispensables. ¿Por qué antes eran buenas y ahora no? ¿Por qué esa contradicción? ¿Qué ha ocurrido desde entonces hasta ahora?
Antes nos advertía de las malas compañías y denunciaba a los criminales, pero ahora él anda en “kupia kumi” con asesinos confesos, traidores, conspiradores, en fin, con una recua de personajes que colaboraron y fueron cómplices de la traición más grande en la historia de Nicaragua en el intento de querer instalar una dictadura perversa y atea.

¿Cómo es posible que ande engavillado con personas tenebrosas y al mismo tiempo reniegue y desprecie de nosotros, sus aliados tradicionales, que por más de 30 años hemos luchando hombro a hombro por la democracia y la libertad de Nicaragua?

Dándole la espalda a la amistad, a la lealtad, a la verdad, a los valores, a la moral y a la historia, piensa él que así va a llegar a ser el presidente de todos los nicaragüenses? Yo creo que “Pancho Madrigal” seria el primero en decirle NO!, junto a Cara de Lara, Don Pancracio, Aniceto Prieto, en fin, todo El Galope.

En esta época en que concluye la Navidad, en que sobresalen los buenos deseos y la buenas voluntad, le pido a Dios que ilumine a don Fabio, ablande su corazón y le ayude a reflexionar sobre las enseñanzas que Pancho Madrigal día día, religiosamente ha traído a nuestros corazones y que recuerde que a lo largo de todo este tiempo, han sido mucho más grandes los ideales que nos unen que las diferencias que nos separan.

No se trata de destruir los ideales y aspiraciones de un aspirante presidencial, pues tiene todo derecho a serlo, pero respetándose a sí mismo y respetando las leyes y códigos entre demócratas.

Es por eso que no comparto con el articulista y amigo, el Dr. Julio Ignacio Cardoze, que Don Fabio sea un “Candidato Express”, pues eso lo demerita, no obstante, para vigorizar su liderazgo, y justo ahora que anda del timbo al tambo buscando casillas electorales, ojalá reflexione y se mida en unas primarias.

Si vence en las primarias, vencerá en las nacionales y con una montaña de votos liberales.

*Presidente. Partido Liberal Constitucionalista. Grupo California