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Dentro del marco de la crisis global en boga, es un peligro que la “armonía mafiosa” que rige en las principales fuerzas políticas haga sucumbir la democracia y permita el ascenso de la extrema derecha terminando con estanflación.

Estanflación es un término económico que a su vez combina los efectos de recesión (o estancamiento) e inflación; es la situación económica que implica la simultaneidad del alza de precios, el aumento del desempleo y el estancamiento económico, entrando en una crisis o incluso recesión.

El viejo Continente Europeo inició el año con mal pie y los estrategas pronostican cielos nublados a medida que los gobiernos se preparan para acudir a los mercados. La mayor preocupación sigue siendo la capacidad de los países europeos, en apuros para financiarse.

Los bancos europeos, constituyen otro foco de preocupación. En Europa enfrentan una crisis bancaria, con el consecuente riesgo de que se rebasen las finanzas del sector público. Los inversores, nerviosos en parte, porque estiman que los gobiernos europeos seguirán respondiendo a la crisis en cámara lenta.

Teóricamente, se determina que existe recesión cuando el Producto Interno Bruto (PIB) decrece durante dos trimestres consecutivos. Cuando la recesión viene acompañada de alta inflación el proceso recibe el nombre de estanflación; fenómeno considerado uno de los peores escenarios económicos imaginables, por el grado de dificultad de su manejo y corrección.

Las políticas monetarias y fiscales que suelen utilizarse para dinamizar una economía recesiva, empeoran el componente inflacionario de la estanflación y las restrictivas a las que se recurren para combatir la inflación, tienden a profundizar y ampliar su componente recesivo.

La estanflación distorsiona completamente los mercados y coloca a los diseñadores de políticas de los gobiernos y sus bancos centrales en una posición -perder-perder-. En la estanflación la recesión suele ser parcial, registrándose simultáneamente el decrecimiento de algunos sectores como la producción de bienes, a la par del crecimiento de otros sectores, como la producción de servicios.

En el caso de una economía relativamente abierta, si la inflación trae aparejado un proceso de devaluación, tiende a desencadenarse, por un lado, una contracción de las actividades que consumen divisas y del otro, una expansión de las que generan divisas.

Ello representa un ingente desafío para las autoridades pues reciben señales mixtas y contradictorias sobre la economía, que tornan muy difícil la toma de decisión sobre qué políticas aplicar, en qué secuencia y en qué momento implementarlas, ponerlas en práctica y desarrollarlas. “Lo peor de los dos mundos” han acotado muchos economistas.

No obstante, que las recesiones generalmente obedecen a causas internas o externas, la estanflación invariablemente es de origen interno, “la inflación es siempre y en todas partes un fenómeno monetario”, y quienes manejan las monedas soberanas son las autoridades monetarias de cada país.

La estanflación se convierte en un dilema para la política monetaria que debe elegir entre las medidas normalmente adoptadas para incrementar el desarrollo económico y aumentar por tanto una inflación desbocada, o políticas para luchar contra la inflación que reducen la actividad en una economía en situación de paro.

Normalmente, los bancos centrales deben elegir entre reactivar la economía o drenarla mediante el ajuste del tipo de interés del dinero, siendo este su principal cometido. Reducir el tipo de interés provoca un ascenso económico pero esto dispara la inflación, aumentar el tipo de interés permite luchar con la inflación pero reduce el crecimiento económico. En la estanflación coexisten ambos problemas.

Parte de la dificultad a la que los bancos centrales se enfrentan en la estanflación, es que ésta opera en forma selectiva en distintas clases de activos. Por ejemplo, al final del 2007, los valores de las casas en USA empezaron a caer (deflación) mientras los precios del consumo comenzaron a crecer (inflación).

Denodados esfuerzos de la Reserva Federal (Banco Central de USA) para evitar la caída de los precios de las viviendas, fueron dirigidos a reducir el tipo de interés para hacer más asequibles las hipotecas; esto provocó que los consumidores tuvieran mayor disponibilidad de dinero al reducirse los precios de los créditos.

La desenfrenada impresión monetaria llevó al colapso de Bretton Woods a fines de los años 60 y luego a la estanflación de los 70 y comienzos de los 80; posteriormente, luego del breve receso que terminó a mediados de los 90.

A consecuencia de ello, en los últimos años se ha pasado de una burbuja a otra, y de crisis en crisis: al imprimir dinero, primero, para mantener en marcha la economía; segundo, para superar el fin de la burbuja punto com, más tarde para sostener una triple burbuja inmobiliaria, de instrumentos securitizados y de commodities, una suerte de círculo vicioso.

Así las cosas, en la era de la globalización neoliberal, nos encontramos varados ante una crisis que ha alcanzado escala internacional, una dimensión estructural que amaga con terminar en una estanflación.

*Diplomático, Jurista y Politólogo