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Sin duda, el orteguismo ha alcanzado éxitos notables en 2010. Los más destacados son los siguientes:

* La extraordinaria acumulación de poder económico. Las viejas familias oligárquicas seguramente mueren de envidia al observar el enriquecimiento a niveles casi de obscenidad de la nueva oligarquía orteguista. Para muestra un botón: Entre abril y agosto de 2010 los depósitos bancarios aumentaron en más de 700 millones de dólares, según las cifras oficiales de la Superintendencia de Bancos. Esos fondos, provenientes de la charanga que hace el orteguismo con la cooperación petrolera venezolana, convierten a Ortega en el principal cliente de los banqueros y en dueño del mayor capital en dinero líquido que ha poseído grupo económico alguno en la historia de Nicaragua y previsiblemente de Centroamérica.

* La acumulación de poder político, a expensas del reparto de prebendas, compra de conciencias y el avasallamiento de voluntades. Ahora Ortega controla a su gusto y antojo la totalidad de las instituciones del estado.

* Buena venta de fantasías. Gracias a una estrategia de comunicación que básicamente ha consistido en neutralizar medios o espacios de comunicación independientes, por un lado, y oportunos golpes mediáticos, por otro lado (el bono, el circo navideño, por ejemplo), Ortega ha logrado pintar en color de rosa los nubarrones que se ciernen sobre el presente de los nicaragüenses. Nubarrones que incuban la semilla de futuras tempestades. A esa venta de fantasías contribuyen encuestas chistosas como la de FIDEG, según la cual el 95 % de los hogares nicaragüenses disponen de una casa y, asústense, según la misma encuesta, menos del 3% de la población rural vive en ranchos o chozas.

* Pavimento al camino a la presidencia vitalicia. Si bien no logró la aprobación de las reformas constitucionales que le hubieran permitido legalizar una nueva reelección, el orteguismo, con su comparsa de súbditos en las instituciones públicas, ha continuado allanando el camino para su presidencia vitalicia. Presidencia vitalicia, porque la consigna es, al igual que en el somocismo, Ortega for ever. ¿O es que alguien piensa que si logra imponerse en 2011 se quedará tranquilo para los años siguientes?
Sin embargo, el orteguismo ha fracasado estrepitosamente frente a las realidades de fondo que en verdad afectan la vida de los nicaragüenses y que son las que, a la larga, importan. Veamos los datos:

1.- Empleo y salarios
El fracaso más contundente del orteguismo es en la creación de empleos, que es el principal problema que afecta a los nicaragüenses. Ahora, tanto en porcentajes como en números absolutos, los desocupados y subocupados son más, que cuando Ortega entró al gobierno. Ese fracaso lleva incluso a decir disparates como las cifras que proporcionó Ortega en su discurso de la semana anterior. Y, en cuanto a los salarios reales, de acuerdo con cifras del Banco Central el salario real promedio del 2010 ascendía a C$1.512, equivalente al salario real que los trabajadores tenían hace siete años. ¡Siete años! Qué les parece: En 2003, en pleno gobierno neoliberal de Bolaños los trabajadores tenían un ingreso real mayor que en el gobierno neoliberal de Ortega.

La inflación, en 2010, también derrotó los bolsillos de los trabajadores. Conforme las cifras del gobierno, la canasta básica tenía un costo de C$9345 córdobas, a diciembre de 2010 y el costo de los alimentos se elevó en más del 15%. ¿Cuántos nicaragüenses ganan lo suficiente para comprar la canasta básica?

2.- Atraso económico
Funcionarios gubernamentales se han llenado la boca, con el aplauso de algunos corifeos del sector privado y economistas venidos a menos, mostrando la cifra de crecimiento de la economía: un “crecimiento robusto” del 3% afirman, muy ufanos. Pero resulta que el resto de América Latina creció, en promedio, el 6%....el doble! Por qué la economía nicaragüense solamente creció la mitad de lo que crecieron los otros? Para citar algunos ejemplos: Paraguay creció 10%, Uruguay y República Dominicana más del 7%. En otras palabras, siendo uno de los países más pobres de la región, nos hemos empobrecido más, en relación a los otros países latinoamericanos.

También se citan con alborozo los extraordinarios resultados de las exportaciones. Y estuvo muy bien el comportamiento de las exportaciones. Pero no se dice que las importaciones crecieron más y, por consiguiente, que el déficit comercial se ha agravado. Conforme a cifras del informe de Cepal sobre la economía latinoamericana, Nicaragua registra la peor cifra en materia de déficit en cuenta corriente, que es el indicador principal sobre la salud de las cuentas externas de un país.

Con el mismo regocijo se proclama la estabilidad macroeconómica, y está muy bien. Pero no se dice que la inflación de Nicaragua fue la más alta de Centroamérica, eso significa que la economía perdió competitividad en el ámbito externo y que los pobres se empobrecieron más que nuestros vecinos centroamericanos.

3.- Educación

En este campo el orteguismo ha obtenido un extraordinario éxito en la venta de fantasías. Para no abundar, citemos tres cifras: menos de 2, de cada cien bachilleres provenientes de colegios públicos, aprobaron el examen de admisión de la UNAN. Es decir, una calidad por el piso. La matrícula en Primaria y Secundaria se ha desplomado año con año, en los últimos tres años. Es decir, menos cobertura y más pobres para el futuro. Finalmente, la inversión pública por estudiante es la más baja de América Latina, según el informe de Cepal sobre el sector social.

En conclusión, Ortega ha ganado al vender cantidades de gatos, haciéndolos pasar por liebres y luce hoy más poderoso incluso que el último Somoza. Pero la historia está escribiendo ya su veredicto. El mismo veredicto que dicta frente a las dictaduras.

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