•  |
  •  |
  • END

Mientras esperaba un bus en el mayoreo, escuchaba a un pastor evangélico (o de quien sabe de qué congregación) hablando de lo mal que nos iba a ir en el infierno si no reconocíamos a Cristo como nuestro único salvador. La verdad no tengo nada en contra de eso, al final cada quien decide qué hacer con su necesidad espiritual.

¿El infierno? ¿Cómo será el infierno? Me pregunté luego de darme cuenta que una mujer de 45 años con 10 hijos estaba embarazada e iba a tener a su bebé, por falta de una educación sexual y por la prohibición del aborto terapéutico. ¿Su vida estaba destinada a eso?
¿El infierno? ¿Cómo será el infierno? Me dije luego de ver cómo dos niños de 5 años deambulan como almas olvidadas pidiendo en uno de los semáforos más peligrosos de Managua, obligados a ser pirañas para poder sobrevivir. Semáforo que a la misma vez intentará ser su casa. ¿Su vida estaba destinada a eso?
¿El infierno? ¿Cómo será el infierno? Pensé luego de ver como una señora de 80 años expone su tumor y evidencia su avanzada catarata cuando pide un peso para poder desayunar. Hoy, no me cabe duda de la crueldad en que nos hemos convertido como sociedad, al soportar imágenes que golpean tan fuerte.

El infierno es aquí señoras/es, si no me creen, pregúntenle a cualquiera de esas personas o salgan a caminar un rato por su barrio. No escribo esto como un intento de salvar mi alma, no. Sólo lo hago como una intentona de reflexión interna, no basta rezar para cambiar el país.

Los golpes de la oligarquía

Todavía tengo las imágenes muy claras. Una señora ya con bastantes canas, de piel morena y ojos cansados. El ruido era demasiado alto, pero la señora era la que teníamos más cerca. Nos acercamos a intentar escuchar lo que decía y de repente salió: ¡oligarcas, ustedes son oligarcas! Nos dijo.

¿Ella nos conocía? No lo creo. ¿Sabía el significado de oligarquía? Tampoco. Uno de los muchachos que nos acompañaba se acercó a preguntar si tenía idea del significado de esa palabra, la señora hizo un silencio que lo pudimos escuchar entre tantos gritos y luego dijo, “no, pero ustedes son eso”. El poder supremo en unas pocas manos, ese es el significado de oligarquía.

Al final pudimos entrar al lugar donde se suponía que se haría justicia luego de que el Diputado Cárcamo le diera un golpe, al mejor estilo de Rocky, a uno de mis amigos. Pero a como suele suceder en este país, la verdadera oligarquía volvió a golpear. El peor golpe no fue el de Cárcamo, el golpe duro es el que le dieron a esa señora que le enseñaron a repetir una palabra que era abstracta, vacía y desconocida.

El cambio lo hacemos todos/as o no lo hace nadie

Estoy un poco cansado y algo molesto. Los ya mayores, los que vivieron la dictadura brutal de los Somozas y que hoy se arrepienten de cometido los errores que nos hicieron llegar hasta donde estamos hoy, repiten y no se cansan de decir “que la juventud es la esperanza de este país”, como librándose de culpa, como apostando en un ojala; ojala ellos si puedan rectificar sus errores, que también son nuestros y de mis antepasados ¡por favor!
La carga es pesada y la culpa debe de ser compartida. Así que el aluvión no solo a nosotros/as nos toca soportarlo. Todos debemos de participar en el cambio si queremos que el barco enderece.

Maestros/as enseñen a que el pensamiento es lo que debe prevalecer, no digan a como expresó una de mis profesoras de último año de carrera, “todos roban, este por lo menos esta haciendo carreteras”. Padres/madres den el ejemplo de la democracia desde la casa, denle la palabra a sus hijos/as por muy pequeños que sean, enséñenle que el trabajo y la reflexión es lo que dignifica. Sacerdotes sean un poco sinceros y no metan en miedo a las personas por las ganas de vivir al margen de reglas “Cristianas” que están fuera de contexto. No demos limosna en la calle, más bien presionemos a que las autoridades cumplan con su labor. Exijamos justicia por cada mujer que decide denunciar una violación y no esperemos a que tenga que estar a punto de morir por huelga de hambre y por los señalamientos de una sociedad que piensa que la pareja tienen derecho de decidir sobre su cuerpo.

Comencemos por nosotros/as, intentemos cambiar y no aprendamos a vivir en una realidad que nos asfixia con tantas injusticias.