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Estuve en León para la constitución del Comité Departamental de la Unidad Nicaragüense por la Esperanza (UNE), que sustenta la candidatura de Fabio Gadea Mantilla. Al terminar mi intervención, se me acercó un grupo de personas que me dijeron les había impresionado el optimismo y entusiasmo que trasmitían mis palabras.


Ortega es derrotable, y por mucho, había sido el mensaje central de mi discurso, sustentado con cifras.
Comento lo anterior porque el dato que más me llamó la atención en la encuesta de CID Gallup que hizo pública la semana pasada EL NUEVO DIARIO fue la siguiente afirmación de la firma encuestadora: “Cid Gallup deja constancia que ahora es muy difícil hacer encuestas políticas en Nicaragua por el temor que tienen los habitantes a contestar lo que se le pregunta.” (END, 26 de enero).
Esos encuestados no tienen miedo a Fabio Gadea Mantilla, ni a Eduardo Montealegre, o a mí, ni a las organizaciones integradas en la UNE. Tampoco tienen miedo a La Prensa y EL NUEVO DIARIO, o a Radio Corporación y otros medios independientes u opositores. Obviamente tienen miedo al gobierno y sus aliados, de modo que las cifras de las encuestas resultan inevitablemente sesgadas a su favor porque muchos entrevistados no se atreven a opinar lo que verdaderamente piensan sobre los mismos.  
Sin duda, hay una gran cantidad de voto oculto contra el Orteguismo.


La carnetización forzada por el FSLN entre los empleados públicos, y los beneficiarios de algunos programas públicos, ¿significa que todos esos forzados a carnetizarse en el partido de gobierno van a votar por el orteguismo?


Los empleados de la Dirección General de Ingresos (DGI), reprimidos por sospechosos de haber filtrado información sobre la descomunal y descarada corrupción del titular de esa dependencia, lo cual fue otra noticia de los últimos días, ¿votarán por el orteguismo?


Otra noticia reciente fue de empleados reprimidos en la Empresa Nicaragüense de Acueductos y Alcantarillados (Enacal), también sospechosos de haber filtrado a la que fuese Directora de esa institución información que ella hizo pública, y que da cuenta del desastre administrativo que ha conducido al desabastecimiento de agua en amplios sectores populares, y a la contaminación del lago. Esos empleados, seguramente carnetizados por el FSLN, ¿votarán por el orteguismo?

Esos son algunos ejemplos de voto oculto.
Entonces, el optimismo de mis intervenciones no está forzado por la inquebrantable decisión de mi voluntad, sino sustentado también en  información que sustenta la razón.