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La educación es sin duda el recurso primo más importante para alcanzar el desarrollo económico y social de los países. Evidentemente, nos referimos a una educación con criterios de eficiencia y calidad, cuya característica fundamental es la pertinencia.


La pertinencia no es más que el vínculo necesario y reiterativo, una relación de contraste entre el acervo de conocimientos adquiridos mediante el proceso de enseñanza aprendizaje y la realidad socioeconómica, socio ambiental y sociopolítico del entorno nacional e internacional.


El vínculo entre el acervo de conocimientos teóricos y entorno está condicionado por la capacidad que educandos y educadores manifiesten en el marco de una metodología cuyo enfoque esta centrado en el alcance de cuatro categorías a saber: aprender haciendo, saber hacer, saber ser, y saber convivir.


De tal manera que el concepto de pertinencia en la educación presupone la creación de habilidades y destrezas que le permiten al individuo transformar el conocimiento pretérito en conocimiento nuevo, generador de valores agregados cuya expresión, sean bienes y servicios satisfactores de una demanda exigente y variada.


La gestión del conocimiento implica un proceso de transformación de conocimiento tácito en conocimiento explicito, de conocimiento explicito en conocimiento tácito, de conocimiento tácito en conocimiento tácito y de conocimiento explicito en conocimiento explicito.


El conocimiento tácito cuenta con elementos cognoscitivos, paradigmas, creencias o perspectivas y otros elementos como la experiencia práctica, las habilidades y cualificaciones informales difíciles de detallar o plasmar en una hoja de papel, en otras palabras el conocimiento tácito, carece de rigor académico, no se encuentra sistematizado y por lo tanto carece de teoría.
El conocimiento explicito, se puede expresar en lenguaje formal y sistemático y, por tanto, es posible procesarlo y transmitirlo y esta orientado a una teoría sin contexto.


El sistema educativo, como constructo epistemológico debe considerar los dos tipos básicos de conocimientos, una educación centrada en el conocimiento explícito (teoría), únicamente, que excluye las creencias, los paradigmas y todo el acervo de conocimientos prácticos (tácito), no es eficaz y por tanto obstaculiza la creación de valor.


Una educación centrada en transmisión de conocimiento explícito, sin considerar los valores, paradigmas y creencias del entorno, no genera nuevos conocimientos y por lo tanto no transforma el entorno y si la educación no transforma el entorno mediante la construcción de nuevos conocimientos carece de pertinencia y por lo tanto carece de significado.


El proceso educativo es pertinente si está centrado en la creación de significado, tal dimensión de la educación requiere que los dos tipos de conocimiento sufran un proceso de conversión, lo anterior ocurre cuando se producen interacciones complejas.
En primer lugar, la conversión del conocimiento tácito en explicito se produce a través de un proceso de exteriorización, es decir, mediante el dialogo y la reflexión conjunta se pueden articular conceptos explícitos a partir del conocimiento tácito, de tal manera que ahora el conocimiento tácito, puede ser sistematizado, almacenado , enseñado y entendido por los demás.


Uno de los desafíos más importantes de la Universidad en los procesos de investigación es como transformar el saber hacer (know-how), del entorno en conceptos explícitos, por ejemplo, como transformar en teoría el acervo de creencias, valores y modelos mentales de las organizaciones y que sea susceptible de ser enseñada, comprendida aplicada y comprobada.


En segundo lugar, es necesario convertir el conocimiento explícito en tácito, a través de un proceso de interiorización, o sea el movimiento del pensamiento se produce en sentido contrario, la tarea de la educación consiste en que a partir de un conjunto de acervos teórico- conceptuales, por una relación de contraste con el entorno, se produzca conocimiento empírico o susceptible de ser practicado, experimentado si ese viraje no se produce no hay pertinencia, entonces la Universidad seria como un “monasterio”, aislado, desarraigado, sin hilos conductores y por tanto incapaz de crear conocimientos que transformen la realidad.
En tercer, lugar, el conocimiento tácito se convierte en tácito, por medio de un proceso de socialización, la socialización produce conocimiento compartido por los miembros de una organización en su relación y comunicación permanente por alcanzar objetivos comunes, en este proceso se intercambian experiencias, practicas y modelos mentales


En cuarto lugar, a través de un proceso de asociación el conocimiento explicito se transforma en conocimiento explicito, este nuevo conocimiento requiere un proceso de sistematización del conocimiento explicito, supone la transformación del conocimiento explicito en formas mas complejas de este mismo tipo de conocimiento.


Resumiendo la gestión y creación del conocimiento se produce en dos dimensiones: en la dimensión epistemológica y en la dimensión ontológica, en la dimensión epistemológica el conocimiento se convierte de tácito a explicito y viceversa, en la dimensión ontológica, el proceso de creación de conocimiento ocurre cuando este fluye en distintos niveles, individual, grupal, organizacional, inter-organizacional e internacional.


Ahora bien, la dimensión epistemológica respecto de la ontológica es dialéctica por que si por una perspectiva metodológica se separan en la practica se trastocan, supongamos, que por medio de un proceso de exteriorización transformamos el conocimiento tácito en explicito, para esto es necesario un proceso de dialogo y reflexión (nivel epistemológico), que solo puede ocurrir entre individuos y grupos (nivel ontológico).


En el mismo orden la conversión del conocimiento explícito en tácito se da a través de un proceso de materialización del conocimiento explicito recién creado en conocimiento tácito, (Nivel epistemológico), Individual (nivel ontológico), de la misma manera la transformación del conocimiento tácito en tácito (nivel epistemológico), se crea por medio de la socialización (en la organización nivel ontológico).


La dimensión epistemológica está referida a la distinción del conocimiento en tácito y explicito en tanto que la dimensión ontológica establece los niveles donde se crea el conocimiento (Individual, grupal, organizacional etc.).
De la compresión de la gestión y metamorfosis del conocimiento con sus complejidades intrínsecas depende la capacidad de innovación y creación de ventajas competitivas.

*Académico e Investigador Upoli
www.israem@gmail.com