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El sábado 29 de enero de 2011 salió un artículo en EL NUEVO DIARIO en el que se informa que un abusador de 31 años que había cometido el delito de violación agravada en perjuicio de un niño de 4 años y que había sido condenado a 15 años de prisión fue indagado por “graves” problemas de salud. Resultado: “Como la cárcel no presta condiciones para velar por el derecho a salud del reo, como lo manda el artículo 412 del Código Procesal Penal”, este hombre tiene ahora “casa por cárcel”. “Hay un solo doctor para la atención a 900 reos, y la cárcel no brinda condiciones para la recuperación del reo”.


El artículo también nos informa que el Juez de Ejecución de Sentencia y Vigilancia Penitenciaria de Granada le redujo “de oficio” la condena de 15 a 12 años de prisión, argumentando que la pena se había fijado de acuerdo con el Código Penal de 1974 y no con el Código vigente desde 2004.


Es bueno que el Estado garantice la salud de las y los reos en las cárceles, pero creo que al mismo tiempo - si no logra garantizar a niños, niñas y adolescentes una vida sin violencia sexual – por lo menos debe garantizar siempre la salud y la recuperación emocional de las víctimas de abuso sexual infantil y no sólo la salud de criminales que cometen este terrible delito.


Hay que poner en la agenda pública el problema del abuso sexual infantil. Es urgente, reconocerlo como un grave problema social y de salud público, ya que la experiencia traumática que han vivido tantas personas - ahora adultas - y que viven en cada momento niños, niñas y adolescentes en Nicaragua, deja secuelas que afectan la vida personal y social de los y las cuidadanos/nas. Es urgente dedicar fondos para investigaciones amplias para conocer la dimensión del problema, y para ver si los datos en Nicaragua son comparables, menos o más altos que en otros países, donde ya se hicieron estas investigaciones y se sabe que el 20% de las niñas y el 7% de los niños son agredidos sexualmente antes de los 18 años, que significaría para Nicaragua que 196,380 niñas y 71,349 niños son víctimas de abuso sexual,

Tomando en cuenta las cifras de IndexMundi sobre la población de Nicaragua.
T El 80% son víctimas de incesto, que significaría 214,183 niñas y niños.
T El 45% lo serán antes de los 9 años , que significaría 120,478 niñas y niños
T Los riesgos se multiplican por tres si se trata de personas discapacitadas,
T El 85% de los casos duran varios años,
T El 50% se lo contarán a su madre o amigos.


Para poder medir la gravedad del problema del abuso sexual infantil hay que investigar, educar y capacitar:
El abuso sexual es un abuso de poder. Abusadores no sienten el placer en el acto sexual, sino en el abuso del poder, en el sometimiento a su gusto del niño o de la niña. Hay que educar y capacitar sobre las graves secuelas que dejan el abuso sexual y el incesto en la vida de los y las sobrevivientes. Hay que educar y capacitar sobre las muchas enfermedades que pueden tener sus raíces en el abuso y no solo en razones físicas. Hay que tomar en cuenta que problemas de pareja pueden tener sus raíces en el abuso vivido en la niñez.


Hay que investigar cuántas mujeres que viven violencia intrafamiliar han vivido abuso sexual en su niñez y por eso no pueden poner límites ante hombres violentos, ya que el abusador se les destruyó esta capacidad por no haber respetado su “no”. También hay que educar y capacitar sobre los posibles orígenes de problemas alimenticios que con frecuencia tienen sus raíces en el abuso sexual, así como el alcoholismo y la prostitución. Médicos y psicólogas muchas veces se limitan a tratar los síntomas, ya que muchas veces no tienen conocimientos sobre las secuelas que deja el abuso sexual infantil. Será importante saber cuántas pacientes en el hospital psiquiátrico y cuantas personas con capacidades diferentes son sobrevivientes para conocer la dimensión del problema.


En los grupos de apoyo mutuo de mujeres sobrevivientes de abuso sexual que ofrecemos en Aguas Bravas sentimos la dimensión del problema, ya que no hay casi ninguna mujer que sea la UNICA en su familia que lo haya vivido. Las más veces el abuso sexual y el incesto se dan en cada generación y casi todos los casos se quedan en el eterno silencio por vergüenza, por miedo, por pudor y por no saber qué hacer y dónde buscar apoyo.


La responsabilidad del Estado no solo es garantizar la salud de sus reos, sino poner en la agenda pública uno de los problemas más graves en este país, que es el abuso sexual infantil y su impacto en la vida individual y a la sociedad entera y hacer todo lo posible para garantizar su erradicación o por lo menos la recuperación emocional y la salud de las víctimas.

*Soy sobreviviente
yotecreo@gmail.com
apoyomutuo@aguasbravasnicaragua.org
Movimiento contra el Abuso Sexual