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Si vamos a unas elecciones presidenciales y nuestras libertades están siendo limitadas  por un reducido grupo que tiene el poder usurpado, esto significa que nuestro pueblo  se encuentra en estado de opresión.


De qué libertad estamos hablando cuando estos señores violan la constitución y las  leyes e imponen por las botas sus leyes represivas, vemos como tal una Corte Suprema de Justicia que emite resoluciones no legítimas obedeciendo a caprichos de familia o  grupos, coartando las libertades de todo un pueblo; esto se llama burla y desprecio para  los ciudadanos.


Desde ya se avizora un resultado totalmente negativo de las elecciones producto del  irrespeto a la institucionalidad, a los valores y a la ética, y esto puede tener efectos  desastrosos para todos porque los pequeños grupos que avasallan y de los se vuelven  cómplices de los que oprimen al pueblo por sus ambiciones de mantener su status quo (ya sea de poder político o de poder económico) a la larga se les puede convertir en un boomerang, el pueblo está claro de que sus derechos están siendo pisoteados y sabe que ya no basta con ir a depositar el voto en una urna porque su voto es  irrespetado, ya lo  hemos visto en dos elecciones: presidenciales y municipales, entonces el pueblo se  pregunta qué vamos a hacer si este gobierno no nos da garantía de nada; cómo va  a  defender la oposición el voto si a ellos no les garantizan sus derechos como partidos   políticos.


Este gobierno oligarca y burgués que defiende los intereses del gran capital  interno y externo, que cumple las medidas fondomonetaristas y que les llena el bolsillo  a los ricos tradicionales y a los nuevos ricos quitándoles el bocado de sustento diario al  pueblo; es un gobierno  traidor  con el ropaje de izquierda y populista, es un gobierno de  parches y sin proyectos sociales verdaderos porque ellos también participan del festín de  la repartición del botín. Ortega se convirtió en un híbrido traidor del pueblo porque este  fue reclutado por el gran capital y se convirtió en capitalista y oligarca, el cual goza de  los privilegios de la burguesía.


Ortega dice que lleva 30 años de seguir cosechando  triunfos, entonces ahí están los resultados de esta dictadura: salarios bajísimos, mala  atención en los hospitales, no hay trabajo, la gente sigue emigrando, las cédulas se las  reparten solo a su gente y los trabajos igual, la educación de pésima calidad, las  universidades estatales ya no son libres, los dirigentes ya no reclaman el 6% para las  universidades, los funcionarios, magistrados y diputados se siguen haciendo ricos y  quieren ser vitalicios, el consejo supremo electoral ya no es una institución cívica sino  un órgano de poder del orteguismo que está a las órdenes de Ortega y la represión por  todos lados; estamos claros de que nuestras libertades cada vez están más limitadas pero  podemos revertirlas construyendo una unidad patriótica con un verdadero pacto social entre las fuerzas políticas y los sectores sociales, el pueblo ya no quiere aventurarse  porque ellos son los que han puesto los muertos; apoyan a las fuerzas políticas y estas cuando llegan al poder se olvidan del pueblo; hoy que las fuerzas políticas fracasan y no son capaces de defender la democracia estos recurren al pueblo y este desconfía de  ellos. Si queremos que surjan  liderazgos de los sectores sociales hay que abrirles  espacios y no ver los mismos personajes que rodean a cúpulas.


Los pueblos necesitan ir de la mano con las fuerzas políticas y todas las fuerzas sociales,  religiosas y culturales por el bien común de todos, de lo contrario estaremos condenados  al fracaso de tomar el poder por el poder.


El orteguismo está equivocado si  cree que el pueblo va a seguir soportándole sus locuras, tarde o  temprano  va a explotar y creo que esos vientos cada día se acercan, allí vemos el  caso de Túnez, de Egipto, de Yemen, etc, no soportan más dictadores, el mundo quiere democracia, paz, trabajo, respeto de sus derechos, libertad, no más saqueo y explotación  a los pueblos.


Todo mundo sabe que este gobierno es neoliberal y populista y que está al servicio de la  burguesía, esta burguesía, mientras estén gozando de privilegios que les otorga Ortega se  hacen los ciegos y los sordos, porque sus bolsillos están repletos de dinero sin importarle  que el pueblo cada día se vuelva más pobre y explotado, y el colmo es que hasta el gobierno de Cuba lo apoya, porque los cubanos van por el mismo camino, la mayoría se  quedará pobre y una minoría se quedará con el poder, Cuba fracasó también porque  restringió las libertades individuales de la mayoría del pueblo, no existe libertad de  expresión, de movilización ni de organización, hay persecución política etc. El pueblo  de Cuba ya no soporta más. Son más de 50 años de aguante y nunca llegó la luz del día.   Hoy Cuba está al borde del colapso total que si no cambian se quedarán aislados, miren  Rusia, ésta ya no es socialista sino que es capitalista y también estuvo al borde del  colapso pero rectificaron a tiempo con la Perestroika y la Glásnost y hoy Rusia al menos  modernizó su economía y se levantan, esto no significa que ya salieron de la pobreza  pero de no haberlo hecho  estuvieran peor.


No se puede apartar la libertad de todo un pueblo, no se pueden imponer ideas  retrógradas coartando los derechos de una gran mayoría, no se puede imponer ni por  decreto ni por imposición un sistema social, el hombre por su misma naturaleza es libre,  su libertad es inherente y por esa libertad de movilizarse, de expresarse, de ser sociable  es porque ha sobrevivido y ha evolucionado para construir un futuro mejor y no actuar  como las bestias, por instinto, sino actuar con la razón, con las ideas y la lógica, porque  cuando los gobernantes pierden esa razón y esa lógica se convierten en peor que las  bestias. Es hora de hacer una verdadera unidad nacional y patriótica, es hora de no  aceptar la reelección de Ortega porque el que la acepta es cómplice, hay que denunciar  ante la opinión mundial la ilegalidad de Ortega, es hora de no bajar la guardia, es hora  de defender la Constitución Política, es hora de que Nicaragua vuelva a ser república.