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El General Augusto C. Sandino, dijo Carlos Fonseca Amador, es una especie de camino. Sería una ligereza, agregó, reducirlo a la categoría de una efeméride de disturbio anual. Consideraba, Carlos, importante el estudio organizado de la vida e ideas de Sandino, el compromiso en aumento con la idea de realizar una revolución que fuera genuinamente nicaragüense.


Lamentablemente, contrario a lo que decía Carlos, Sandino es todavía una efeméride, ya no de disturbio anual, como en la época de la dictadura dinástica somocista. Ya sea para la conmemoración de su asesinato, el 21 de febrero de 1934, o la celebración de su nacimiento, el 18 de mayo de 1895, hay diferentes actos que no alcanzan la dimensión que planteaba el Che Guevara al expresar que “la mejor manera de honrar a un héroe es imitando su ejemplo”.


Considero que sin el general Sandino o Rubén Darío es imposible alcanzar la identidad nicaragüense. Son parte de nuestra nacionalidad, con proyección universal. Los principios de dignidad, decoro, moralidad, honradez, soberanía o patriotismo, son en Sandino un equilibrio entre lo que se dice y se hace, lejos de los oportunistas, serviles o aduladores.


Del 12 al 15 de julio de 2010, se celebró en la UNAN-Managua, el X Congreso Centroamericano de Historia. El día 14 se dio el lanzamiento oficial de la Cátedra Sandino, hasta hubo un Acta Oficial. Muchos nos sentimos realizados con el anuncio, por primera vez la vida y obra de Sandino alcanzaría tal nivel, sobre todo que se propuso como sede de la Cátedra a la UNAN-Managua.


En el Acta de Lanzamiento, con el título de “Por tanto”, en el punto 2, dice textualmente: “Se crea una Junta Directiva Provisional, integrada por los Miembros Fundadores, con la finalidad de crear la Cátedra, proponer sus estatutos y convocar a la membresía de la misma. Sus integrantes son los siguientes”, seguidamente da una lista de nombres, entre ellos: Telémaco Talavera Siles, Elmer Cisneros Moreira, Aldo Díaz Lacayo y Walter Castillo Sandino.


Yo no quedé claro sobre el procedimiento a seguir en la creación de la Cátedra, ni el origen de la Junta Directiva Provisional o si tenía Personería Jurídica, a falta de explicaciones, me conformé, como otros estudiosos de Sandino, a expresar nuestra satisfacción de que al fin se tomara en forma seria y sistemática el estudio y divulgación de la vida y obra de nuestro Héroe Nacional. Recordamos con nostalgia aquella magnífica labor que realizó el Instituto de Estudios del Sandinismo (IES), en la década de 1980.  


Considero que la Cátedra Sandino, bajo la responsabilidad académica de la UNAN-Managua, convocaría a historiadores calificados, estudiosos de Sandino, se podrían hacer investigaciones, elaborar bibliografías, ubicar documentos y objetos, editar textos, hacer trascender a Sandino a todos los niveles del pueblo nicaragüense, montar exposiciones permanentes e itinerantes, hasta fundar el Museo que rescate al general Sandino en su verdadera dimensión.


Con la Cátedra Sandino, temas como el de su verdadero nombre o el destino de sus  restos quedaría debidamente aclarado. Ignoro el porqué se usan los nombres de Augusto César Calderón Sandino o Augusto Nicolás Calderón Sandino para designar al General Augusto C. Sandino. Cito dos ejemplos del uso correcto del nombre. Mediante el Decreto Presidencial Nº 74-2007, publicado en La Gaceta del 12 de febrero de 2007, en un acto de justicia, el Presidente de la República, Comandante Daniel Ortega Saavedra, restituyó el nombre “Augusto C. Sandino” al Aeropuerto Internacional de Managua.


La Asamblea Nacional de Nicaragua, aprobó el 2 de diciembre de 2009, la Ley Nº 711,  publicada en La Gaceta Nº 14 del 21 de enero de 2010, declarando Héroe Nacional al General Augusto C. Sandino. En la misma Ley, la Avenida que inicia en el monumento al Soldado de la Patria hasta el lago de Managua, se denomina “Avenida Peatonal Augusto C. Sandino”. No existe ningún documento, ni firma en los que el general Sandino haya usado juntos los apellidos Calderón Sandino, ni Sandino Calderón.
Por si existen dudas, el propio general Sandino dijo que nunca había pretendido que le  llamaran “César”. El dominicano, Gregorio Urbano Gilbert, uno de los miembros de la Legión Latinoamericana que combatió con Sandino, atribuía el intento de acentuar el nombre de “César”, a la acción de la prensa enemiga que pretendía enturbiar la admiración de los hombres libres hacia Sandino. En la lista de los primeros treinta hombres que se integraron al Ejército Defensor de la Soberanía Nacional de Nicaragua, el primer nombre, escrito de puño y letra del general Sandino es: Augusto C. Sandino. En el acta de matrimonio eclesiástico aparece con el nombre de Augusto C. Sandino.


A pesar de los testimonios sobre el fin de los restos de Sandino, su hermano Sócrates, Francisco Estrada, Juan Pablo Umanzor y el niño Juan Ramón López, todavía hay oportunistas que se empecinan en la búsqueda, inventando versiones a su conveniencia. Coincido con Jorge Eduardo Arellano en los datos que aporta en su obra Guerrillero de nuestra América (Pág. 320-321). A mí me lo confirmó personalmente Carlos Eddy “Chale” Monterrey, cuando coincidíamos en la barbería de Guillermo Esquivel, en la calle 27 de mayo. Es sabido que “Chale” Monterrey fue protagonista de los hechos relacionados con el asesinato y exhumación.


Existe la mejor voluntad sobre la creación de la Cátedra Sandino. Al nieto del general, Walter Castillo Sandino, le consta la buena disposición que hay. Yo mismo le entregué hace unos cuatro años una colección de retratos, ya enmarcados, incluyendo el registro del nacimiento, fotos que ahora se exhiben en la exposición que se montó en la Biblioteca del Banco Central. Estoy seguro que hay personas que en su oportunidad aportarán valiosos documentos y objetos que mantengan viva la presencia física de nuestro general Sandino.


Hace falta crear la Cátedra Sandino en la UNAN-Managua, como medio para ordenar y  profundizar en la vida y obra del General Augusto C. Sandino. Para que tengamos la fuente limpia y pura que se vierta por todo el país en busca de nuestra identidad nacional. El conocimiento de Sandino servirá como parámetro para que midamos nuestra conducta pública y privada. Para conocer esa especie de camino, como decía Carlos, que nos lleve a la verdadera práctica revolucionaria de entrega, sin esperar prebendas, en una relación fraterna, respetuosa, humilde y dispuesto a cualquier sacrificio por nuestros principios.

*Militante del FSLN
rfsanchez.ramirez@gmail.com