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EL NUEVO DIARIO, en su edición del 11 de enero de 2011 publicó mi artículo titulado “La Teoría de la Felicidad y las Elecciones”, el cual hace ver el sentimiento de paz y felicidad que embarga a los diferentes sectores de la comunidad nicaragüense en estos momentos. Tuve la duda de que si dicha felicidad era momentánea por los aires de Navidad y la llegada de los Reyes Magos con incienso, oro y mirra, o era algo más estable y a mediano plazo.


Mis dudas se disiparon en esos días, pues  el dieciocho de ese mismo mes se llevó a efecto la reunión entre el Señor Presidente de la República y la empresa privada, o sea la Directiva del Cosep, representantes de trabajadores  y el verdadero capital de este país, que no son los de la Directiva del Cosep.


Los abrazos, sonrisas, palmeadas de espalda, declaraciones  de banqueros, agricultores, industriales, comerciantes y trabajadores que se dieron en esa reunión son una muestra clara de lo acertado de mi escrito. Aun más, no he encontrado a una sola persona que me diga lo contrario. Hasta el PLC está feliz con los resultados de la última encuesta electoral. Mi duda se aclaró, la felicidad era estable y a mediano plazo.  


Todo mundo parece estar de acuerdo en que desde hace buen rato no se daba un clima de calma y sosiego como el que  vive en estos momentos el país, a pesar de estar en un año electoral que por lo general son de angustia, excitación, preocupación, alarma y nerviosismo.


Ninguno de esos elementos parece en estos momentos afectar el trío de bueyes que según el Presidente jalan a esta nación, gobierno, empresa privada y trabajadores. Si nos fijamos hasta las demandas de aumento de salarios para la clase trabajadora fueron solventados con una rapidez y eficiencia nunca vista, (rapidez y eficiencia, términos no muy comunes en Nicaragua) y todo mundo quedó feliz. ¡Que viva el Bóer!


Recuerdo durante los ochenta el lema de “Sólo los campesinos, obreros y granadinos llegaremos al final”, ahora podremos decir, “Sólo el gobierno, el capital y los trabajadores llegaremos al final”. Ojalá se acuerden que existe la clase media.-


Pero la pregunta es, ¿cuanto tiempo podrá durar esta felicidad? En las clases de Historia de la Cultura que nos impartía en primer año de derecho en la UNAN, León, el brillante maestro Dr. Edgardo Buitrago, éste nos hablaba de los ciclos históricos y nos exponía las teorías de los grandes de ese tema, un señor de nombre J. Arnold Toynbee y otro de nombre Oswald Spengler, los cuales, resumiendo, dicen que la historia se repite pero siempre procurando un avance y mejoría en cada ciclo.


En Nicaragua, la llegada al poder del General Somoza García tuvo una enorme oposición y  hubo muertos, presos, exiliados, confinados a Corn Island, expropiados, ventas a la fuerza, represión a la clase obrera y campesina, pero repentinamente Nicaragua descubrió que existía el oro blanco y a partir de los sesenta el país entró en una dinámica económica nunca vista en la historia y sin paralelo al día de hoy a tal punto que ni  todo el valor en dólares de lo que exportamos en el año en 2010 iguala lo que se exportó en los años de 1977 y 1978 respectivamente, y eso que solo éramos como dos millones y medio de nicaragüenses o sea que aun por persona, hoy día producimos y exportamos  menos que esos años. Con lo que producimos en el año 78, pagamos y aun nos quedan debiendo.


Volviendo a la historia, ese boom económico hizo que lo político se viera de menos  y la empresa privada y resto de fuerzas vivas de la nación hicieron su “marriage” con el “ismo” de moda de esa época y entraron a una fase de luna de miel de muchos años, y durante la cual, como dato curioso, éramos importadores de mano de obra hondureña y salvadoreña y generadores de remesas familiares de Nicaragua al extranjero.


 Esta relación  inicia su deterioro, no por razones políticas y si por lo económico. Volvemos al caso de “es la economía estúpido”, y la acumulación de capital de la familia Somoza lograda a través de muchos años los obliga a invertir esos excedentes  y comienza la competencia desleal, pues el General comienza a tener bancos, compañía de seguros, constructoras, urbanizadoras, naviera, fábrica de cemento, mataderos, textileras, sembraba algodón, distribuía carros , equipo agrícola, de construcción, tenía ganado, y ya no me acuerdo mas y la empresa privada da por terminada su luna de miel y lanza la teoría de que “cualquier cosa es mejor que Somoza”, el espíritu de libertad lo encienden los Mejía Godoy con sus canciones de protesta y el pueblo, en ese momento representado por el sandinismo, dio la mejor muestra de amor patrio, sus vidas.


Los Somoza caen del poder y desaparecen como factores políticos por sus errores económicos en el manejo de su capital impulsados por la soberbia, la avaricia y su obstinación de mantenerse en el poder.


De ser cierto lo que dicen los medios y la oposición , de que el capital de la familia gobernante crece rápidamente y sus inversiones en el país día a día aumentan, creo que el ciclo histórico a lo mejor puede repetirse, no en las mismas circunstancias que en el pasado, pero si debería llegar un momento en  que la luna de miel con la empresa privada llegue a su fin, proceso que a lo mejor es más acelerado que en el pasado y momento en el cual esta canalizara sus energías hacia la oposición como tabla de salvación e igual que en los años 70, el error económico del gobernante de convertirse en empresa privada, más la suma de la costumbre innata de nuestros caudillos de permanencia en la Primera Magistratura, podría traer como consecuencia en el tiempo la pérdida definitiva del poder y la repetición, ya mejorada y con otros personajes, de otro ciclo de la historia de nuestra patria, confirmándose una vez más la genialidad de Toynbee y Spengler.


La teoría de los ciclos históricos, tal como lo dice su nombre es una teoría, la  cual es considerada como regla, puede tener sus excepciones y mas en este país donde el corcho se hunde y el plomo flota, a lo mejor este matrimonio de trabajadores, gobierno y empresa privada  sigue el Génesis 2:24 relativo al matrimonio, el que si fuera aplicado a este caso diría: “Por tanto, el Gobierno dejará al pueblo y se unirá a la empresa privada y los dos serán una sola carne” o como me dijo el cura que me casó, “hasta que la muerte los separe” y ya llevo cuarenta y cinco años con la Elbita.

gareas@cablenet.com.ni