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Es indiscutible que una de las características esenciales de una democracia saludable es la celebración de elecciones libres, limpias y transparentes. Esto es cierto en cualquier parte del mundo para todos los gobiernos, sea cual sea su etapa de desarrollo político.  


Sin observación electoral creíble y competente, no puede haber mucha confianza en los resultados de las elecciones, independientemente del lugar donde se lleven a cabo.


En los Estados Unidos, por ejemplo, nos enorgullece haber acogido observadores internacionales de la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa además de observadores de grupos nacionales para las  elecciones presidenciales del año 2008.   


La observación electoral efectuada por expertos internacionales y nacionales es un factor fundamental al valorar la legitimidad de un gobierno que asume el poder después de elecciones llevadas a cabo debidamente. Asimismo, la observación no se debe limitar al desarrollo de la jornada electoral.  Más bien, para que sea  eficaz, la observación deberá abarcar la totalidad del proceso electoral y comenzar mucho antes del período oficial de campaña.


Al suscribir la Carta Democrática Interamericana, nuestros dos países reconocieron que  nuestros pueblos “tienen derecho a la democracia y sus gobiernos la obligación de promoverla y defenderla”. También coincidimos acerca de nuestra responsabilidad de “organizar, llevar a cabo y garantizar procesos electorales libres y justos”. También, en la  resolución 64/155 de las Naciones Unidas, aprobada el 10 de marzo de 2010,  reconocemos “la importancia de la observación internacional de  elecciones para la promoción de elecciones libres y limpias, que contribuye a mejorar la integridad de los procesos electorales.” Están de acuerdo con estos enunciados gobiernos democráticos de todo el mundo, ya que más de 100 países, incluyendo a Nicaragua, han contado con observación internacional de elecciones desde 1990.


Para las últimas elecciones nacionales de Nicaragua, en noviembre de 2006, la Unión Europea, la OEA y el Centro Carter de los Estados Unidos enviaron delegaciones oficiales de observación. Dichas instituciones fueron invitadas a observar estos comicios en enero de ese mismo año, o sea 10 meses antes de la jornada electoral. La misión de observadores de la OEA se instaló oficialmente en Managua, el 13 de febrero de 2006, y al día siguiente tuvo su primera reunión oficial con el Consejo Supremo Electoral. Para esas elecciones también hubo observadores nacionales de Ética y Transparencia y de Ipade. Sin excepción, todas las entidades de observación avalaron los resultados de los comicios como justos y reconocieron la victoria electoral del Presidente Daniel Ortega y del FSLN.


Con el fin de afianzar la consolidación de la democracia en Nicaragua y de brindar  confianza en los resultados de las elecciones de noviembre de este año, nos unimos a la Iglesia Católica, el Cosep, la sociedad civil, la comunidad empresarial, muchos de los  partidos políticos y a otros integrantes de la comunidad internacional, para instar al Consejo Supremo Electoral a que sin demora extienda una invitación oficial a las organizaciones anteriormente mencionadas, y a otras que considere conveniente, para que efectúen la observación de las próximas elecciones.


Nuestro gobierno está más que dispuesto a ayudar a Nicaragua en este empeño, y nos comprometemos a apoyar en la gestión de observación para asegurar que el próximo gobierno de Nicaragua asuma el poder con igual legitimidad que el actual lo hizo hace cuatro años.

*Embajador de los Estados Unidos en Nicaragua