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Lenin Fisher
Todo se arregla en Buenos Aires;
alguien es siempre amigo de alguien.

“El encuentro”
Jorge Luis Borges

 

No hablaré del origen de la palabra manjol. Aunque es inevitable mencionar que en inglés la palabra manhole significa boca de acceso.


Tampoco el tema central de este escrito será el ingeniero inglés Joseph William Bazalgette (28-3-1819 / 15-3-1891), diseñador del sistema de alcantarillas del centro urbano de Londres, inaugurado en 1865 y completado hasta 1875, sin incluir que su aprobación fue atrasada por la  burocracia municipal durante casi una década –en todas partes se cuecen frijoles y se idolatra la burocracia hasta la locura. El genio de Balzagette, basado en la propuesta hecha 25 años antes por el pintor John Martin, como es fácil entender, salvó al río Támesis (convertido en un río de “aguas negras”, que ya no tenía peces) y a los londineses atacados varias veces por el cólera (que sólo en 1848-1849 mató a más de 14 mil personas). J. W. Bazalgette diseñó la construcción de más de 1900 Km., de alcantarillas. Eran los tiempos del cólera; cuando las damas lucían sus tacones altísimos inventados para evitar que sus exhuberantes vestidos se llenaran de estiércol humano; los tiempos en que John Snow determinó que el agua contaminada era el medio de transmisión del cólera.


Abordaré el asunto de los manjoles en Managua, que es hablar, por extensión, de los de Nicaragua.
En el dizque “país más seguro de Centroamérica” una mafia llamada “chatarreros” --mejor organizada que el crimen organizado y los narcotraficantes--, si se comparan la cantidad de golpes efectivos a los dos últimos con los nunca conocidos golpes a los primeros.


Ciudad capital segura para los que viajan en helicópteros porque para los transeúntes y los que manejan sus cacharpitas (al mejor estilo del cacharrito del célebre cantante brasileño Roberto Carlos), sencillamente, no lo es. Porque cualquier día usted puede encontrarse hasta cuatro o cinco manjoles que faltan en una avenida o calle; recientemente así sucedió desde la esquina de un supermercado La Unión,  en dirección sur, pasando por La Racachaca, hacia la rotonda El Güegüence. ¡Ay del cacharrito que se vaya en un hoyo sin su tapa de hierro! ¡Cuántas piezas crujirán y se quebrarán! ¡Cuántas personas se pueden fracturar al irse en esas bocas de acceso!


No hay operativo policial efectivo contra los “chatarreros”. A los narcotraficantes les logran decomisar mil, dos mil, tres mil o cuatro mil kilogramos de cocaína; pero a los todopoderosos “chatarreros”, ni un gramo de hierro proveniente de un manjol. ¿Por qué esa gran diferencia?


Calculan que un manjol vale alrededor de 2500 córdobas y que Enacal perdió más de 8 millones de córdobas en el año 2010 por todos los robos de manjoles. Enacal y la Alcaldía Municipal son afectadas; ellas con la Policía Nacional deben enfrentar a los malhechores porque realmente causan mucho daño. A propósito, las alcaldías de toda Nicaragua deben ir pensando en priorizar la solución del alcantarillado sanitario, el agua potable, el drenaje pluvial, la basura, la construcción de calles y el transporte público; y dejar de gastar el dinero en acciones secundarias o terciarias (fundamentalmente llenas de politiquería), las cuales deberían ser asumidas por otros agentes.


Y el problema de la saturación del sistema de drenaje pluvial de la capital con el consiguiente desbordamiento de las aguas negras a través de los manjoles, es harto conocido. Sin embargo, no sólo en invierno los manjoles nos brindan sus flujos de aguas llenas de inmundicias: hay una manjol situado entre la Unicit y la UNAN. (de la rotonda Universitaria “Rigoberto López Pérez” hacia el sur), que no le importan las estaciones ni el pronóstico del tiempo; él, frecuentemente nos regala a todos, sus efusiones contaminantes, recordándonos que el Londres victoriano se resiste a morir en Managua del siglo XXI.

 

Para culminar algunas preguntas muy serias, que no dejan de causar por lo menos una leve sonrisa:

¿Tienen tanto poder los centros de acopio de las chatarras? ¿Es tan difícil supervisar el ingreso de materiales metálicos, que son propiedad pública, a los centros del “reciclaje” de metales? ¿Los chatarreros han infiltrado a las instituciones que deben perseguirlos por daño a la propiedad pública? ¿Existe algún conflicto de interés entre las autoridades, cualesquiera que sean, y los dueños de las “chatarreras”? ¿Hay socios comunes dentro del negocio? ¿Gozan las “chatarreras” de cierto tipo de inmunidad? ¿Son las “chatarreras” tan indescifrables para los agentes de inteligencia y espionaje policial? ¿Cuánto afecta al crecimiento económico la actividad delincuencial de los “chatarreros”? ¿Los manjoles vendidos indebidamente cuánto disminuyen la pobreza extrema y la pobreza en general? ¿Aumentan el riesgo país todos los manjoles robados o sólo aumentan el riesgo para los ciudadanos comunes y corrientes? ¿Existe algún politiquero metido en el asunto que extiende su protección e inmunidad a los “chatarreros”? ¿Las “chatarreras” financiarán a algún candidato a presidente o diputado? ¿No nos volveremos una narcodemocracia sino más bien una chatarrodemocracia? ¿Se asestará un fuerte golpe policial  a los “chatarreros”, digno de primera plana, antes de que inicie oficialmente el albañal de la politiquería electoral 2011?

No deje de ver el próximo capítulo…porque esta historia continuará.

leninfisher.blogspot.com