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El lenguaje humano surgió en el instante mismo en que los individuos  -mediante códigos lingüísticos expresados oralmente- se pusieron de acuerdo para llamar a cada cosa por su nombre, y lograron de esa manera compartir con los demás sus ideas, sentimientos, necesidades... Es el enigma del momento fundacional del lenguaje. Por eso afirma Octavio Paz que “la primera palabra, la palabra que funda a todas las palabras, es la palabra compartida”.


Como instrumento de comunicación oral - que ocurre mediante un sistema de signos vocales de percepción auditiva-, el lenguaje enfrenta una limitación espacio-temporal, porque el proceso tiene lugar siempre y cuando los sujetos hablantes (emisor-receptor) coincidan con su presencia física y en condiciones precisas. De modo que había necesidad de idear un sistema más o menos desarrollado y complejo que posibilitara la comunicación sin el requisito de la presencia física de un destinatario. Así surgió, después de muchos años de comunicación mediante objetos primero y la representación figurativa -que reproduce el objeto- después, un sistema de comunicación visual constituido de elementos gráficos que resultó de una síntesis de las pinturas o de los dibujos concretos: la escritura.


Según los especialistas, el más alto grado de evolución que alcanza la humanidad sobre la tierra es la expresión escrita. Por eso, la gran diferencia entre las lenguas primitivas y las modernas es el uso del alfabeto, uno de los grandes inventos, comparable con el descubrimiento del fuego o la invención de la rueda o la imprenta. De ahí arranca la historia humana, y sigue siendo un hito importante para el registro documental. Y es que haber llegado a la escritura –con símbolos figurativos primero y abstractos después- significó no sólo un salto cualitativo en la sociedad organizada, sino el peldaño más alto alcanzado por los seres humanos en el proceso comunicativo.


La correcta escritura es uno de los tres grandes ámbitos que regulan la norma de una lengua, y a este propósito se ha encaminado el esfuerzo mancomunado de la Real Academia Española y de la Asociación de Academias, particularmente con la publicación de la nueva edición de la Ortografía de la lengua española (2010), en cuya revisión participó por nuestra Academia el licenciado Francisco Arellano Oviedo.


La ortografía, como se consigna en la Presentación, representa “el pilar fundamental de la unidad de la lengua”. De ahí el gran objetivo de esta obra, de carácter panhispánico: “Describir el sistema ortográfico de la lengua española y realizar una exposición pormenorizada de las normas que rigen su correcta escritura en la actualidad”.

Novedades de la Ortografía
Por cuestiones de espacio vamos a sintetizar, en forma didáctica y sencilla, las novedades más importantes de la nueva edición de la Ortografía.


1.     El abecedario del español está constituido, a partir de ahora, por veintisiete letras. ¿Por qué? Porque las letras, o su nombre especializado grafema, solo pueden ser consideradas -en consonancia con los avances de la lingüística moderna-  por signos gráficos simples, como la m, la t, la f. La ch y la ll, por ser dígrafos (grupos de dos letras que representan un solo sonido) quedan fuera de la categoría de letras y por tanto desaparecen del alfabeto; pero esto no significa cambio de criterio ortográfico alguno, porque siguen existiendo igual que antes en el sistema gráfico y deberán escribirse exactamente de la misma manera, como los grupos gu, qu y rr.


2.     La denominación recomendada para algunas letras, tradicionalmente con varios nombres, es la siguiente: be (b), uve (v), uve doble (w), i latina (i),  ye (y), zeta (z). La r se denomina erre y el dígrafo rr, erre doble o doble erre.
3.     Los latinismos quórum, exequátur y quadrívium, así como los anglicismos científicos quark y quásar, y en general todos aquellos préstamos de otras lenguas cuya grafía incluya una q seguida de u, deben escribirse cuórum, execuátur, cuadrivio, cuark, cuásar. ¿La razón? Se acercan a formas plenamente adaptadas al español, con lo que se preserva “la coherencia y simplicidad de nuestro sistema ortográfico”. En el dado caso de que se mantenga la q etimológica, deben escribirse en cursiva y sin tilde: quadrivium, quark, quasar, quorum, exequatur.


4.     Los nombres de los países árabes Iraq y Qatar deben escribirse Irak (de uso ya mayoritario) y Catar, preferible para el gentilicio catarí.


5.     Como no es usual en nuestro idioma las palabras con dos vocales iguales inmediatas, se recomienda el empleo de las variantes gráficas simplificadas del tipo portaviones, antimperialismo, microrganismo, contrargumentar, contratacar, relegir, prestreno, restrenar, restructurar, antincendio, antinflacionario, antinflamatorio, seminconsciente. Grafías tan válidas como: portaaviones, antiimperialismo, microorganismo, contraargumentar, contraatacar, reelegir, preestreno, reestrenar, reestructurar, antiincendio, antiinflacionario, antiinflamatorio, semiinconsciente. No admiten simplificación: ultraamoral, reemitir, semiilegal (distinto a ultramoral, remitir, semilegal).


6.     Las palabras guion, hui, Sion, truhan o fie deben escribirse sin tilde (de acuerdo con el criterio de los monosílabos: vio, fui, pie, etc.).


7.     Palabras extranjeras como sexi, yudo, mánayer se escribirán como se ven (sin comillas y ajustadas a las reglas correspondientes).


8.     Las formas conjugadas de adecuar (adecúa), licuar (licúa) y evacuar (evacúa) figuran de uso mayoritario.


9.     La nueva edición de la Ortografía recomienda prescindir de la tilde diacrítica en el adverbio solo y los pronombres demostrativos este, ese y aquel, incluso en casos de doble interpretación, porque “las posibles ambigüedades son resueltas casi siempre por el propio contexto comunicativo”.


10.     La tilde en la conjunción disyuntiva “o”, empleada cuando aparecía entre números (4 ó 5), desaparece, de modo que la forma correcta es 4 o 5.


11.     Las formas correctas con el prefijo ex (que fue y ya no es) son: expresidente, exmarido, etc., solo va separado ante bases léxicas plurivervales, como ocurre con el resto de prefijos (ex primer ministro, ex alto comisionado, ex capitán general, que deberán utilizar el prefijo ex en forma separada, al igual que anti pena de muerte o pro derechos humanos).

Se trata, en suma, de una obra “coherente” con los usos de los hablantes y las reglas gramaticales, que se presenta  -como se dice en la Presentación- como una “ortografía razonada por cuanto reflexiona sobre sus fundamentos, sobre su ámbito y campo de aplicación, sobre su naturaleza de convención gráfica, sobre sus relaciones con otras disciplinas lingüísticas, sobre su autonomía, sobre sus principios, sobre los ideales que persigue, sobre las causas de su evolución, sobre las reformas... Una obra concebida y realizada desde la unidad y para la unidad”.  

rmatuslazo@cablenet.com.ni