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Desde que se iniciaron los trabajos del dragado en el Río San Juan, todos los nicaragüenses hemos sido testigos de cuál ha sido la reacción del gobierno costarricense, a sabiendas que Nicaragua tiene el sumo imperio sobre las aguas del río y, que además, le asisten las leyes internacionales plasmadas en el Tratado Jerez-Cañas, el Laudo Cleeveland , los Laudos Alexander y resoluciones de la Corte Internacional de Justicia. Parece ser que para los ticos no cuentan esos tratados, laudos y resoluciones, pues iniciaron con llevarnos a la OEA sabiendo que dicho organismo no es el Foro competente para dirimir este tipo de problemas, luego nos llevan a la Corte Internacional de Justicia, amenazan con llevar el caso al Consejo de Seguridad de la ONU e inician una campaña internacional de descrédito hacia Nicaragua en los principales países de Europa, solicitando su Canciller,  suspendan toda cooperación con nuestro país, en dos platos, han hecho una alharaca de los once mil diablos, todo por un simple dragado de uno o dos metros, en un pequeño tramo del Río San Juan. Un comportamiento no digno de un país que se precia de ser serio. La excusa, Nicaragua invadió Costa Rica, fabula que ni ellos mismos se la creen.


A Costa Rica le interesa que Nicaragua siga siendo pobre para abastecerse de mano de obra barata nicaragüense, para así levantar su economía a bajo costo. Un Canal Interoceánico por Nicaragua eliminaría el desempleo en nuestro país y eso no desean los ticos ni les conviene.


Desde el tiempo de la Colonia,  ha sido el Río San Juan, la Ruta Histórica del Gran Canal, sin embargo, debemos reflexionar sobre cuál podría ser la reacción de los costarricenses de construirse un Canal por esa ruta, si con un simple dragado han hecho semejante infanzón, qué clase de escándalo harían si se tratase de un Canal, si con un dragado nos han llevado a la Corte Internacional de Justicia, con un Canal nos llevarán hasta la Corte Celestial. Y, si no nos llevan a la Corte, lo mínimo que van a pedir es que el Canal sea de ellos y que los nicas tengamos una participación minoritaria. Sencillamente, hacer un Canal Interoceánico por el Río San Juan es, heredarle a las futuras generaciones nicaragüenses, un conflicto permanente con Costa Rica. Hay que descartar la ruta del río San Juan.


Hacer un Canal por el Río San Juan, implica  desbaratar el río tal como actualmente se le conoce, con un enorme impacto en toda la biodiversidad que tiene el río, en su fauna y en su flora,  la partición en dos de la Reserva Indio Maíz con todas sus consecuencias negativas en su medio ambiente y, sobre todo, el costo social que implica la inundación de los poblados mas importantes sobre esa ruta, tales como El Castillo, que es de gran valor histórico para los nicaragüenses y, Boca de Sábalo, cuyos habitantes deberían de ser relocalizados en otras áreas, pagándoles la indemnización  a que justamente tendrían  derecho.


Afortunadamente para Nicaragua, existe otra ruta canalera con muchísimas más ventajas y es la que la Fundación Gran Canal de Nicaragua y las Comisiones Gubernamentales de los Estudios del Canal, han recomendado, por ser la mas económica, la que técnicamente es mas factible, la de menor costo social y la de menor impacto ambiental, me refiero a la ruta que va por el Río Oyate hacia el norte, buscando las cabeceras del Río Rama y luego girando hacia el Oriente buscando el Río Cukra para desembocar en el Atlántico, al Sur de la Bahía de Bluefields. En esta ruta el impacto ambiental es infinitamente menor que por la ruta del Río San Juan. No hay accidentes geográficos  de importancia que atravesar  y toda la ruta es hoy,  una cuenca  desgastada llena de zacatales, no hay bosques ni reservas forestales o biológicas que afectar, es la ruta más indicada para la construcción del gran canal de Nicaragua.


Una de las acciones de mayor valía que el actual gobierno ha hecho, es precisamente, el dragado que se está haciendo para recobrar el caudal de nuestro río, es una tarea que hay que continuar hasta asegurar que todo el curso del San Juan sea navegable en invierno y verano y, garantizar, por medio de el dragado en los diferentes raudales que tiene el río, que las embarcaciones de poco calado , puedan navegar sin ningún tropiezo a lo largo y ancho del San Juan, conservando intacta, toda su actual fisonomía, su diversidad biológica y conservando ese halo de leyenda y romanticismo que a través de la historia ha caracterizado al  Río San Juan, que le garantizan ser, en un próximo futuro, un eje importantísimo para el desarrollo turístico de Nicaragua.


 Nuestras autoridades y todos los nicaragüenses, debemos tener presente estos aspectos, sobre todo los ambientales y sociales…la ruta antes indicada, es la ruta a seguir.

*Fundación Gran Canal de Nicaragua