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Recientemente un grupo de profesionales de las relaciones internacionales y el derecho internacional finalizamos un trabajo sobre reconciliación directa, basado en métodos aplicados a la solución de controversias. El proyecto tenía como objetivos procurar la reconciliación de manera directa entre los verdaderos combatientes enfrentados en un mismo combate independientemente de lo doloroso y cuál de las partes enfrentadas  hubiese resultado victoriosa. Este sería así un nuevo laboratorio que Nicaragua experimentaría en busca de la integración social tanto de contras y sandinistas desatendidos y excluidos por mil razones.


Durante dos años nos llevó recopilar y encerrar la experiencia de más de doscientos hombres, que de una u otra manera el destino los ubicó en un esquema, que solo el debió tener su objetivo.  Se entrevistó a  combatientes de la  Contrarrevolución, que integraron a las fuerzas de tarea San Jacinto y la fuerza de tarea Jorge Salazar. Así como  a los miembros del Batallón de Reserva  30-62 de la Juventud Sandinista 19 de Julio, que chocaron en un feroz combate, que termino en una masacre en la comarca de San José de  San José de las Mulas el 27 de febrero de 1983 a escasos días de la primer visita de Juan Pablo II.   
En su inicio no fue fácil lograr las entrevistas, pues los temores y recelos personales aun se mantienen después de 28 años de sucedido ese hecho sangriento. Sin embargo pudo más la convicción sobre la necesidad de reconciliarse sobre la base de la recolección histórica y su divulgación a las nuevas generaciones para romper definitivamente con el vicio del lucro de  la guerra en la cultura de la política nacional.


Dos hechos recientes ponen en evidencia, que  la “Contra” de una u otra manera mantiene espacios en la política nacional. El primero es la muerte del comandante “Yahob” y su identificación con un modelo de guerra, que a Nicaragua en ningún momento sirvió para nada, excepto para aquellos que se beneficiaron de esta. Me refiero a los norteamericanos y al directorio político de la resistencia, que abandonaron a la suerte   a los comandos en pleno campo de combate a cambio de los que ellos para beneficio  personal habían ya negociado.


El segundo evento de no menor interés, que si se le hubiera preguntado a los nicaragüenses enfrentados en los 80s, si  cabía en imaginación alguna,  que pudiese darse en la vida nacional, la respuesta hubiese sido un NO! Rotundo,  una mirada de desconfianza y cuidado un informe de sospecha a lo interno de cada organización enfrentada.


Me refiero al congreso del Partido Resistencia Nicaragüense (PRN) celebrado el domingo 6 de febrero del corriente al cual fuimos invitados por comandantes de la contra entusiasmados con la proclama de su congreso. Durante este, el comandante José Benito Bravo “Mack” enlistó una serie de actos, que entre los mismos nicaragüenses se han dado de manera natural y son parte de la reconciliación nacional. “Hay hijos de matrimonios entre contras y sandinistas; hay hijos de estas uniones. Hay negocios de cooperativas en el campo entre contras y EPS”. Aun más contundente fueron las palabras del presidente del PRN Comandante Julio Cesar Blandón “Kaliman” en reconocer, que el único gobierno y partido en dar muestras tangibles del deseo de la reconciliación entre los nicaragüenses en la vida política del país ha sido el gobierno del FSLN. Por eso treinta miembros de su junta directiva nacional de treinta y dos que la integran, habían acordado solicitarle al Frente Sandinista ser su fórmula para la vice-presidencia de la república en las elecciones presidenciales de noviembre en este año.


Posteriormente escuche gritar consignas en todo el salón. Donde por lo menos unos quinientos delegados se encontraban.
-¡En la 2!, en la 2!, en la 2! Haciendo referencia a la casilla número 2 donde tradicionalmente compite el FSLN en las elecciones municipales y presidenciales.


-¡Con Daniel y Kaliman, la pobreza y el hambre de que se van se van!
Al entrevistar a los comandos que a sabiendas, que su simpatía política e ideológica nacieron en la confrontación en contra del comunismo,  compartieron, que todo sea por la reconciliación y sus  comandos y familias olvidadas por los gobiernos anteriores.
Es de nuestro criterio, que es la Nicaragua dolida, la Nicaragua sufrida, ensangrentada y aun de luto por los miles de muertos es la que debe de opinar más. La verdadera reconciliacion directa, debe darse sin permisos, ni ordenes, sin temores o vacilaciones, mucho menos forzándola a través de la amenaza  de la guerra y su misión; la muerte, el hambre, el atraso y el odio eterno entre hermanos. Hace más de dos años entreviste  al comandante  Ortes Ortes jefe de una fuerza de tarea del comando regional San Jacinto y al preguntarle de la viabilidad de una nueva guerra, me expreso lo siguiente. “Ni de ángeles!” Dios nos proteja de esta.

*Decano de la Facultad de Ciencias Jurídicas UNICIT.