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El séptimo Festival Internacional de Poesía de Granada representó otro éxito cultural para Nicaragua, con aportaciones y promociones de nuestra literatura y la exposición a poesía de otras culturas. No obstante, siempre hay algunos aspectos que pueden mejorarse en cuanto a la organización, seguridad y comunicación.


Este magno evento que reunió a escritores, poetas y doctores en literatura es una verdadera escuela y estímulo para la juventud de nuestro país. Además de los recitales, los talleres literarios, las presentaciones y otras reuniones fueron de mucha calidad y utilidad para todos aquellos que aspiramos a ser poetas o mejores escritores.


Visitar diferentes ciudades es una idea innovadora que permite a los poetas extranjeros darnos a conocer los diversos vientos poéticos de otras naciones. Esta actividad puede significar una inyección impulsora o renovadora para las personas que escriben o han sentido la necesidad de expresarse a través de la poesía.


El extranjero que nos visita disfruta las tradiciones procesionales locales, como son las representaciones de bailes por las calles y plazas de la ciudad colonial. Hay que felicitar a todos los grupos artísticos y culturales que dan lo mejor en dichas presentaciones.


Por otro lado, hay que señalar que siempre existen ciertos problemas propios de nuestro país que tienen que superarse. Por ejemplo, ciertos robos que podrían evitarse, quizás si los policías están más atentos en la vigilancia. Es muy importante cuidar la imagen positiva que ya tiene este festival internacional.


El lenguaje sigue siendo barrera. Algunos turistas angloparlantes que asistieron a la tienda del micrófono abierto, se cansaron de esperar la poesía en inglés. Dichosamente, en una de las reuniones en otro salón, se discutió la posibilidad de traducir poesía nicaragüense para poderla dar a conocer a los que no entienden el idioma de Cervantes.


Uno de nuestros grandes poetas ya fallecido decía que Nicaragua tenía un gran producto de exportación, nuestra poesía y literatura. Como traductor comparto esa idea, las obras de grandes escritores han sido traducidas a muchos idiomas. Rubén Darío devoró gran cantidad de libros en otros idiomas para poder legarnos su gran obra, que ya ha sido traducida hasta en japonés. El primer personaje de la literatura nicaragüense, el Güegüense, tuvo que aprender la forma correcta de dirigirse en castellano a las autoridades españolas.


Si bien es cierto algunos de estos poetas extranjeros hispanoparlantes ya han leído literatura nicaragüense, no todos conocen nuestra riqueza cultural. Que impresionante sería presentar a los poetas internacionales la obra teatral del Güegüense, para que se lleven un recuerdo inolvidable de nuestro país y puedan hablar a sus estudiantes y escribir de esta obra, la cual puede ser famosa por los temas universales y de actualidad que abordan en la misma.

e.tellez2@hotmail.com          

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