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Sin duda alguna el sistema de justicia actual para el cumplimiento de derechos de las mujeres en situación de violencia deja mucho que desear, por lo tanto, debemos celebrar las iniciativas de ley que han sido presentadas a la Asamblea Nacional y además reconocer que la Corte Suprema de Justicia con esta iniciativa, está cumpliendo con su rol como garante de estos derechos.


En el caso del artículo 35 de la Ley, presentada por la CSJ independientemente de las dudas que haya que despejar dicho artículo, viéndolo desde el punto de vista positivo,  nos está brindando la oportunidad de reflexionar sobre el papel de los medios de comunicación en la violencia de género. Es del conocimiento público de algunos noticieros, sobre todo radiales, que presentan los casos de violencia en forma de sátira e irrespeto a la dignidad de la mujer sin que haya ninguna regulación al respecto. Noticias como “la ultimó de una estocada”, “la mata por celos” para referirse a un hombre que mata a una mujer son  inaceptables. Quien ejerce la violencia merece un rechazo contundente por parte de la sociedad. En 2010, ochenta y nueve mujeres perdieron la vida por el hecho de ser mujer y sólo 9 de los asesinos están cumpliendo condena. Los datos hablan por sí solos para ser indiferentes ante la magnitud de este problema.  


Si se reflexionara sobre lo vital que son los medios de comunicación para hacer una  labor educativa sobre este problema serían parte de la solución. Desde una perspectiva educativa además de presentar el hecho debería de hacerle saber a la población que todo acto de violencia es un abuso de poder, que no es normal, causa mucho daño, tiene costos humanos y económicos para la sociedad, es un delito, una violación a los derechos humanos de las mujeres y que debe ser denunciado, además de promover la solidaridad hacia las mujeres e impedir que los agresores queden libres. De esta forma estarían cumpliendo con la responsabilidad compartida para hacerle frente a este flagelo, esto solo podrá ser posible si primero están convencidos de que es necesario un cambio de actitud y de valores culturales en nuestra sociedad.


Otro elemento positivo que este artículo ha suscitado es que nos permite darnos cuenta  que mientras no estemos conscientes de que la violencia hacia la mujer es un resultado y un instrumento para mantener la desigualdad entre hombres y mujeres sobre la base de una cultura machista que atribuye un mayor valor social a los hombres con respecto a las mujeres, habrán siempre mezquindades políticas cuando de legislar a favor de las mujeres se trate, sino recordemos lo que pasó con el aborto terapéutico.


La justicia para las mujeres no debe seguir esperando. Si se tiene voluntad política para enfrentar este flagelo se debe buscar el equilibrio en el debate sin extremos ni colores, valorar las ideas positivas independiente de donde vengan, analizar las dos leyes para ver en que se complementan obteniendo lo mejor de cada una pensando en los derechos y  la vida de las mujeres, no se puede continuar reproduciendo estereotipos discriminatorios, hay que dar acceso igual a recursos y oportunidades para las mujeres.


Un cambio de paradigma en la doctrina jurídica es la Convención sobre la eliminación  de todas las formas de discriminación contra la mujer que en su Artículo 5 refiere que “los Estados deben modificar los patrones socioculturales de conducta de hombres y mujeres, con miras a alcanzar la eliminación de los prejuicios y las prácticas consuetudinarias y de cualquier otra índole que estén basados en la idea de la inferioridad o superioridad de cualquiera de los sexos o en funciones estereotipadas de hombres y mujeres.” Todas las personas tenemos una responsabilidad compartida para apuntar a este cambio de paradigma y estaremos hablando de un desarrollo basado en la no violencia, la justicia y la equidad.

*Promotora derechos de las mujeres.
Krsn8@yahoo.com