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Siempre fui curioso con la historia, sobre todo esa historia cercana, esa con la que cargamos aun en nuestra generación. Todavía recuerdo las leyendas que contaba mi padre sobre los comandantes de la revolución. Fueron épicos, insignes, coherentes con el pensar que en Nicaragua también se podía construir un futuro distinto al de los Somozas, un futuro de libertad sin dictaduras de ningún tipo, eso decía mi padre de ustedes.


Se le nota algo cansado, quizás los años pesan al final de cuentas sobre todo esos que le dedicó a lucha, los exilios, las estrategias y demás sufrimientos que aun guarda en su conciencia. Me preocupa que esa experiencia de lucha sirva hoy únicamente para cantarle a Ortega que él es el gallo o el líder de la revolución a como usted lo llamo en el IV congreso Sandinista.


Le recuerdo comandante que la revolución surgió del descontento popular no solo por los asesinatos y las torturas que perpetraban los Somozas, sino por la corrupción, por la impunidad, por la falta de empleo, por la demagogia institucional, por los abusos de poder, por los fraudes electorales y por las reelecciones dinásticas. Sin embargo hoy todos esos anti valores son aprobados con orgullo, con la voz en alto, sin miedo a ser juzgado o a reflexionar antes de hablar, eliminando esa historia de vigor que forjaron millones de pobladores.


No sabe cómo me asombra verlo poniendo ejemplos como el de Nelson Mandela (que dicho sea, lo confundió con Nelson Artola) el que es un icono de elecciones libres, multisectoriales y de que el poder no le debe pertenecer a un solo mandatario. Me parece poco sincero de su parte, sobre todo porque lo dijo en un congreso donde se estaba aprobando como candidato presidencial a una persona que quiere perpetuarse en el poder por más de 100 años, ¿cree usted que Mandela aprobaría eso? Lástima no poder preguntárselo.


No niego que muchas de las cosas expuestas por usted son muy ciertas. La revolución trajo cambios necesarios que los/as nicaragüenses pedían a gritos, por los que se derramó sangre, lágrimas y vidas. Lo que nadie se imaginó es que ese ideal se bifurcaría, no con la derrota en los 90, sino con las traiciones de muchos comandantes y líderes del partido que saquearon el Estado. Construyeron una nueva oligarquía sino dígame ¿Cuántas empresas tiene hoy el partido al que usted representa? ¿Cuál es el capital del los Arce, los Cerna, los Ortega o el suyo? ¿Qué hacen con el dinero que les queda del petróleo venezolano?


“No sé lo que pasaría si volviera la derecha”, lo dijo con la voz quebrada, ¿alguna vez dejamos ese camino? Señor Borge, Nicaragua es el país centroamericano que más paga impuestos bancarios, donde la empresa privada se sigue despachando exoneraciones de impuesto a diestra y siniestra, donde se siguen dando vaquitas a los campesinos, como lo hacía Alemán, seguimos siendo un país con  planes asistencialistas para luchar contra la pobreza. ¿De qué cambio me habla Comandante?


Don Tomás, no le da pena, que siendo quien es usted, hoy tenga que avalar un proceso electoral, con un Consejo Supremo Electoral a punto de hundirse como el Titanic por casos de corrupción. Son 407 millones y no hay un solo detenido, ni siquiera una investigación seria sobre el paradero de esa plata. Quien sabe cuántas escuelas se pudieron haber construido, escuelas dignas para esos que usted en algún momento llamo alma de la revolución.  

Me despido de usted deseándole lo mejor y esperando que recapacite, aunque para serle sincero creo que eso no pasará. De todas maneras el pueblo sabe qué hacer cuando se les restringe la libertad. El camino es distinto y no será fácil pero haremos el intento.