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I
El juez, con guardia civil,
por los olivares viene.
Sangre resbalada gime
muda canción de serpiente.
Señores guardias civiles:
aquí pasó lo de siempre.
Han muerto cuatro romanos
y cinco cartagineses.

(Federico García Lorca: Reyerta.Romancero Gitano).

II
El domingo 13 de febrero Monseñor Silvio Báez visitó pastoralmente la Parroquia de Nuestra Señora de Monserrat, en La Concha, Masaya, donde según crónica de “La Prensa” explicó que una parte de la clase política pretende pasar por legal actos ilegales: “Algunos legisladores y políticos –dijo, como siempre en leal concordancia con lo que ha venido sosteniendo la Conferencia Episcopal- manipulan las leyes, como lo hicieron los fariseos, para engañar al pueblo. Esos personajes no podrán evitar el juicio de Dios. Cuando la Ley se usa para defender intereses personales de alguien o de un grupo determinado, esa ley es perversa. En Nicaragua está de moda usar la Ley para hacer pasar por legal lo que es ilegal o por justo lo injusto. Y no todo lo que es “legal” es voluntad de Dios.”


Daniel Ortega viola la Constitución amparándose en la imposible “legalidad” de un fallo emitido por sus magistrados judiciales, orteguistas, quienes servilmente declararon inaplicable el artículo 147 de nuestra Constitución, que impide la reelección del dictador. Desde mucho antes su desbocado galope hacia su perpetuación en el poder, ha sido irrefrenable con razonamientos cívicos y denuncias de un pueblo ultrajado en sus principios éticos y morales, y como todo galope de tiranos, quiere dar la impresión de que lo suyo es un democrático desfile hípico, con un Dios, a imagen y semejanza suya, como estandarte.

III
Desde el 21 al 26 de febrero se publicaron en “EL NUEVO DIARIO” seis entregas consecutivas de una acuciosa, científica y excelentemente bien documentada investigación que demostró –a moros y cristianos- cómo por “la puerta falsa” del Consejo Supremo Electoral salieron VEINTE MILLONES DE DÓLARES, pertenecientes al pueblo de Nicaragua, a engrosar los bolsillos y los negocios particulares de la deshonestidad y la sinvergüencería. Ahora solo atemos cabos: Como bien sabemos, el CSE tiene a su cargo avalar y “legitimar” los resultados electorales que, desde luego, favorecerán al ya casi reelegido continuador de la dinastía de los Somoza. Pero será “reelegido” en el contexto de Leyes manipuladas por fariseos. Luego, la suya, hasta como reelección inconstitucional sería, además, espuria.


Pero continuando con la investigación profesional y valiente de los periodistas Luis Galeano y José Adán Silva, por lo demás irrebatible y de una contundencia demoledora, ésta demostró la enorme corrupción imperante en éste régimen. Días y noches de corrupción y desmanes, arbitrariedades impuestas como costumbres, son vísperas de otros días y noches iguales y necesariamente peores. Eso es lo que nos espera de no rechazar ésta situación con dignidad y arrojo. Un país copia fiel del actual Consejo Supremo Electoral. Ante la proximidad de unas supuestas elecciones, vean a Daniel en ese espejo: saqueo, ordeñado y lavado, proveedores fantasmas, una “fábrica de robos” y “una antología de la delincuencia”. Un régimen que acaba de ser ungido para continuar en el poder, por la necesariamente igual de corrupta cúpula de su partido. ¿O es que alguien puede creer que en un chiquero puedan convivir cisnes con chanchos? ¿Ángeles con robertos rivas? Gracias a esos reportajes el Consejo Supremo Electoral ha quedado desnudado en toda su obscenidad y latrocinio.


¿Pero cuál fue el resultado de estas investigaciones? ¡Amenazas de muerte contra el periodista Luis Galeano y su familia, desde antes de que comenzaran a salir los reportajes! Y finalmente, lo que motivó el justamente indignado titular de “EL NUEVO DIARIO” del 25 de febrero: ¡DESCARADOS! Una sola palabra para expresar los sentimientos de ira y frustración del pueblo de Nicaragua, cuando “cuatro de los cinco contralores de facto votaron por no investigar el gigantesco fraude en el CSE”. Y es que, como bien podría decir uno de los más viejos comparsas del partido danielista: “La corrupción es fuente de derecho.”

IV
¿Cómo  dudar que los contralores que votaron por no investigar el gigantesco fraude del CSE y encima lo bendijeron, también votaron el sábado 26 de febrero, con igual obediencia, por la reelección de Daniel Ortega? Lo habrán hecho a mano alzada, enarbolando sus airosas tarjetas amarillas a la par de sus agradecidos correligionarios magistrados. No se refirieron el dictador y sus lacayos al descomunal defalco de 400 millones de córdobas. Este silencio revela su actual y futuro  estilo de gobernar. Es el silencio de los cómplices en la rapiña. A corrupción sería a lo que en ese “IV Congreso” se refirió un señor de avanzada edad, como fuente de derecho. Será demencia senil, pero don Tomás Borge justificó la candidatura presidencial de Ortega, aún con la prohibición constitucional del artículo 147, argumentando, según la crónica de END, que “hay momentos en la batalla en los que no se puede cambiar de líderes y cuando hay una revolución sus posiciones son legítimas más allá de las formalidades de la Ley, aún cuando se tratase de la Constitución. La revolución es fuente de derecho y sus posiciones son legítimas y justas más allá de lo formal y concreto.”


Pareciera que don Tomás ya está en el más allá, al menos de lo formal y concreto. Cabría preguntarle para no tener que hacer un inventario o armar un rosario de desmanes y delitos de éste gobierno, a cual revolución se está refiriendo. ¿A lo que acaba de ser desnudado en el CSE? ¿Está ese fraude más allá de lo formal y concreto? El domingo 27 de febrero, Monseñor Silvio Báez, interpretando una vez más el sentir de toda la Conferencia Episcopal, y diría yo que del pueblo digno de Nicaragua que aborrece toda esclavitud, lamentó la proclamación partidaria de una candidatura que es ilegal, porque viola la Constitución: “El poder en unas pocas manos. El Estado de Derecho hecho pedazos y todo encaminado a un totalitarismo visible o encubierto. Esto es la esclavitud.” Y como la corrupción esclaviza, es justo interpretar que lo que don Tomás quiso decir cuando proclamó a Daniel, es que la corrupción es fuente de derecho. El derecho de unos pocos a oprimir a las mayorías. Pero no todo se ha consumado.

luisrochaurtecho@yahoo.com