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En principio no es una tarea nada fácil enseñarle a los niños y niñas a defenderse y reaccionar ante un posible abuso sexual, y ante un abusador, empezando con la diferencia de fuerza física entre un niño o niña y un adulto. Esto sumado a la figura de autoridad y poder incuestionable que se construye sobre la persona adulta, sea hombre o mujer; y por ende el temor que experimenta un menor ante la agresión de un adulto sea del tipo que sea.


En principio, si se es padre o madre no agredir física, psíquica o verbalmente a sus hijos e hijas, de esta forma aprenderán a que la agresión de cualquier tipo no es algo que en su familia permitan, y por ende el no debe permitir. Y por supuesto tampoco permitir que nadie, ningún conocido, familiar o amigo lo agreda de ninguna manera, en el caso de que conviva dentro del espacio del hogar otros familiares, sobre todo aquellos de lo que no se conoce mucho: tíos, cuñados, primos, abuelos.


Desde pequeños, hacerles comprender lo valiosos que son como seres humanos, no caer en el error de tratarlos como si fueran casi seres humanos, entender que sus opiniones valen lo mismo que las demás, enseñarles el respeto a ellos mismos lo que al mismo tiempo es el respeto a los demás. Darles un lugar de importancia en el hogar, respetar sus gustos y sus ideas, no burlarse de lo que  cuentan o argumentan.


Enseñar y criar a los niños y a las niñas sin imponerles el criterio adulto solo por el mero hecho de ser adulto, no adjudicarse el derecho de pensar o hablar por ellos. Enseñarles a que hagan las cosas por sí mismos, a que se esfuercen, a que no se dejen vencer, o desalentar, por ningún adulto y tampoco por sus inseguridades.


Si se ayuda a construir niños y niñas seguros de sí mismos y con mucha cantidad de afecto positivo por parte de las personas que conforman su círculo primario, en el hogar y en la familia; se estará sentando una parte importante de la base de la defensa ante una posible agresión o abuso sexual.


Optar por una educación familiar en la que el hombre y la mujer son ambos seres humanos con los mismos derechos, libertades y necesidades. Esto significa que vean el modelo en la relación entre los padres, o en la forma de desenvolverse de la madre o el padre si se crían en una familia monoparental, y también apuntar a incidir en el comportamiento de los familiares con los cuales tenga contacto ya sea esporádico o permanente.


Algo muy importante como en toda relación humana es la comunicación. Aprender junto al niño o niña a desarrollar una comunicación honesta, directa, clara y respetuosa. Honesta, pues, así el niño y la niña aprende a ser honesto también, a no mentir, a no engañar y sobre todo a contar la verdad de lo que piensan, sienten y les pasa.


Directa y clara, pues de este modo el niño no tendrá problemas de timidez o inseguridad al momento de conversar con los padres, o con cualquier persona, expresando su opinión de manera que se entiendan y expresando realmente lo que quiere expresar, tanto a adultos como a coetáneos. Sobre todo es importante porque cuando se aprende a no andar con rodeos se aprende a decir No, lo cual en la mayoría de casos de abuso sexual es un elemento clave. El No callar, el No permitir, el No temer. El saber que se cuenta con gente que te apoya, te cuida y te cree.


Y respetuosa, pues muchas veces sobre todo en el tema de la sexualidad, o del cuerpo; los adultos se excusan de no hablar de un tema que incluso para ellos es un pendiente, diciendo que el niño o la niña son muy pequeños para entender y por eso es algo de lo que no se habla. Y claro, la mayoría de adultos vienen de un estilo de crianza en el cual se silencia la violencia pues se ve como normal que el adulto agreda al menor. La sexualidad no se habla y no se promueve de esta forma el entendimiento de la naturaleza humana y de cómo se vive de manera positiva y cuáles son los peligros.


Al niño y a la niña se le debe enseñar a que nadie tiene derecho a hacerlos sentir mal, a humillarlos, a hacerlos sentir mal con ellos mismos, a hacerlos sentir culpables, malos, a obligarlos a mentir, a irrespetarlos, a tocarle de manera extraña e incomprensible su cuerpo, a obligarlo a hacer cosas que para ellos son desconocidas.


No se trata de ponerlos a ver un video sexual, no. Se trata de explicarles que fuera de la casa hay peligros  y que verán a mucha gente desconocida a la cual no se deben acercar si no están con sus padres y sus padres conocen a estas personas. Si están en la escuela y es el profesor quien les dice que vayan a un lugar alejado de la escuela o fuera del aula de clases, no ir, buscar a otros compañeros de clases, buscar a una profesora o docente en la que tengan confianza.


Si es alguien de la familia, pues en muchos casos aunque se crea que se cuida lo suficiente muchas veces se confía demasiado en personas en la que no se debería, en principio creerle al niño o a la niña, amarlo, protegerlo, defenderlo y no esconder el asunto por el bienestar de la familia pues el niño o la niña se sentirán traicionados.


Algunos elementos  que pueden ayudar a identificar posibles peligros dentro de la familia son: conocer de antecedentes de abusos sexuales o violaciones de algún miembros familiar, familiares que no se conocen mucho y que por condiciones socioeconómicas viven en el mismo lugar (casos de las familias extensas, múltiples familias en una sola casa), alcoholismo en algún miembros, consumo de drogas ilícitas, comportamiento violento de algún miembro, personas con las que el menor no quiera estar o tener cerca y el comportamiento machista.


No hay soluciones completas, es un estar constantemente pendiente y atentos a cualquier señal de peligro, no confiarse 100 por ciento en la familia que no se conoce o en la que se desconfía, no confiarse plenamente en la escuela pues no se conoce realmente a esas personas aunque se sepa que son docentes, eso no asegura que sean la mejor compañía para los niños y niñas.


Al niño hay que hablarle del peligro para que lo conozca, este prevenido y sepa protegerse, pero al lado de esto y en un nivel mucho mayor esta la responsabilidad como padres, madres, tutores, cuidadores de los menores de estar atentos a su preservar su bienestar, seguridad e integridad como seres humanos. Claro, esto es mas fácil si se practica este respeto y amor a uno /a mismo y misma.

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