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José Santos Zelaya, el líder de la revolución liberal de 1893, gobernó de 1893 a 1909, si bien no fue un demócrata, llevó Nicaragua al modernismo político, social y económico, y terminó con la hegemonía de sistemas conservadores que se prolongaron desde la independencia (1821) hasta 1893.

Llega a Nicaragua el liberal hondureño Policarpo Bonilla. Sacasa enfrenta levantamiento contra su gobierno iniciado en Granada el 28 de abril promovido por su mismo partido conservador aliado con una facción liberal.
Los conservadores aliados con Zelaya, se enfrentan a las fuerzas del conservador Sacasa en La Barranca y las derrotan. Se firma la paz de Sabana Grande, que da origen a triunvirato. Zelaya, ve la perspectiva de un gobierno liberal y apoya el levantamiento en León, que hizo su pronunciamiento el 11 de julio de 1893, al mismo tiempo que se pone en contacto con Policarpo Bonilla.

Con los liberales hondureños Zelaya se va a Nagarote y después a León. El general Bonilla permanece en Managua. Su gente ayuda a Zelaya y participan en los combates de Chinandega, Mateare y la Cuesta. Las tropas liberales hondureñas son comandadas por el general conservador Anastasio Ortiz. Los conservadores huyen derrotados hacia Granada, los liberales entran a Managua. La revolución liberal triunfa.

Zelaya manifiesta: “Nadie dudaba de que al concluirse la revolución liberal de abril, quedarían restauradas en Nicaragua las libertades públicas burladas por un pequeño círculo que se apellida genuinamente histórico, y que se cree con títulos de abolengo para monopolizar en su provecho el poder de la nación, y que rompiendo el pacto de Sabana Grande, quisieron burlar la soberanía popular con la imposición de un candidato y el restablecimiento en la administración pública del favoritismo. Sus mismos medios informativos, han denunciado la creación por los conservadores, de empleos innecesarios, con derroche del tesoro...”

Policarpo Bonilla es electo diputado a la Asamblea Nacional Constituyente, convocada por Zelaya el 15 de septiembre de 1893, presenta un proyecto de constitución en el que se inspira la constituyente para discutir la carta fundamental sancionada el 10 de diciembre de 1893, la primera Constitución Liberal nicaragüense, La Libérrima.

La Libérrima restituye a los nicaragüenses derechos conculcados en las constituciones  conservadoras a partir del nacimiento de Nicaragua como república independiente, especialmente durante el gobierno del primer presidente Frutos Chamorro, quien hizo una constituyente y recomendó a los diputados que discutían la nueva carta magna, (1854) “ser parcos en cuanto a las garantías individuales ciudadanas”. La Libérrima da al pueblo nicaragüense derechos ciudadanos modernos. Iguala los derechos de ciudadanos para optar a cargos públicos, instituye el sufragio y hace el voto para elegir autoridades, obligatorio, directo y secreto. En la república conservadora que terminó su hegemonía gracias a la revolución liberal de 1893, no existió el voto directo, la ciudadanía no era tomada en cuenta para nombrar presidentes.

Lo que existía era un sistema de electores que elegían a las autoridades. Esos electores eran escogidos entre los ciudadanos, y por ejemplo en la Constitución conservadora de 1854, los ciudadanos eran: Capítulo IV. De los ciudadanos, sus derechos y deberes: Artículo 12.- Son ciudadanos los nicaragüenses varones de buena conducta y mayores de veintiún años, o de dieciocho que tengan algún grado científico o sean casados, poseyendo, además, una propiedad de cien a trescientos pesos, según determine la ley, o una industria, profesión u oficio que al año produzca lo equivalente. Para tener voto activo y pasivo y disfrutar de los demás goces de la ciudadanía, es necesario estar calificado conforme a la ley. Constitucion Conservadora de 1858: Capítulo IV. De los ciudadanos, sus derechos y deberes - Artículo 12.- Son ciudadanos los nicaragüenses varones de buena conducta y mayores de veintiún años, o de dieciocho que tengan algún grado científico o sean casados, poseyendo, además, una propiedad de cien a trescientos pesos, según determine la ley, o una industria, profesión u oficio que al año produzca lo equivalente. Para tener voto activo y pasivo y disfrutar de los demás goces de la ciudadanía, es necesario estar calificado conforme a la ley. Capítulo VII. De las elecciones de supremas autoridades ì]Artículo 18.- Las Juntas Populares se componen de los ciudadanos que haya en el cantón. Éstas elegirán entre los del distrito, un elector por cada trescientos treinta nicaragüenses de su cantón, y otro más si hubiere un residuo que exceda de la mitad de este número.

Así elegían gobernantes los conservadores, con ese sistema electoral controlado por las  elites propietarias de haciendas y que para ilustrarlo describiremos el sistema para elegir al sustituto del presidente en caso de fallecimiento según el periodista y escritor de esa época Carlos Selva: “No había entonces vicepresidente. El congreso elegía cinco senadores, se escribían sus nombres en cinco papelitos, se sacaban dos al azar, y los nombres de los tres restante se escribían en pliegos separados que eran cerrados, sellados y numerados 1, 2, 3, por los secretarios del congreso, […] pero los secretarios del congreso tenían habilidad para saber y aun de numerar con el numero uno a quien fuera de su agrado. Así se escogía a quien repondría al presidente en caso de faltar.

La Libérrima garantiza a los nicaragüenses y extranjeros, la seguridad individual, la libertad, la igualdad ciudadana y la propiedad. Reconoce por primera vez el derecho de Habeas Corpus. Prohíbe la prisión por deudas. Establece la libertad de religión y prohíbe el sometimiento legislativo a una religión determinada.   Garantiza la libre enseñanza, la declara laica y establece la educación primaria obligatoria y gratuita. Con los conservadores, la educación de las clases populares no fue un derecho ciudadano, y para ellas estuvo restringida. La constitución del ’93, hace libre el ejercicio de toda industria, oficio o profesión, sin requerir titulo para ejercerlo y sin pagar aranceles. Durante los conservadores, antes de revolución liberal de 1893, el ejercicio de los oficios o profesiones, no es derecho ciudadano, y el pueblo llano es condicionado a ejercer oficios sin libertad, hasta es prohibido cambiar trabajo, en ciertas circunstancias, para garantizar la mano de obra en las haciendas cafetaleras.

La Libérrima estableció la libertad de los ciudadanos de disponer de las propiedades sin restricción alguna. Prohíbe las vinculaciones a favor de manos muertas. Establece que todo servicio debe ser retribuido, todo trabajo debe ser remunerado, y que no se reconocen privilegios personales. Establece el derecho de autor, por primera vez se reconocen en Nicaragua los derechos de propiedad intelectual, y declara imprescriptible el derecho de reclamar propiedades confiscadas. Prohíbe los monopolios agrícolas. Define el gobierno como republicano, democrático y representativo, y delimita claramente los tres poderes del Estado, el legislativo, ejecutivo y judicial. Se establece la libertad de reunión y de asociación lícita.

El liberalismo sacó a Nicaragua del oscurantismo y la llevo al modernismo político, social y económico. La transformación producida por sus principios, fue profunda, quedo arraigada, y los gobiernos conservadores que surgieron después del derrocamiento de Zelaya, no se atrevieron a cambiar los derechos y garantías de la constitución liberal.