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Para la creación de un discurso político teórico-práctico y basado en la realidad de Nicaragua, la juventud debe pasar por un proceso de asimilación mediante el lenguaje discursivo traducido en metáforas, símbolos o signos. Desde el punto de vista antropológico y etnológico, es indudable que el lenguaje articulado constituye una de las manifestaciones características que separan al hombre de los seres irracionales. Estos últimos expresan y comunican sus sensaciones por medios instintivos, pero no hablan, a diferencia de los seres dotados de conciencia. (Noam Chomsky).
En Nicaragua nos encontramos con un discursillo de caja resonante, acrítico, irracional e instintivo; como espejos multiplicadores de antivalores conectados con el inconsciente del imaginario social, donde se lanzan como barajas históricas desmembradas, conceptos importados: Estado de derecho, globalización, gobernabilidad, cultura de paz; que en nuestro país no adquieren sentido ni peso.
¿O ustedes creen que conceptualizar es asimilar? En las zonas empobrecidas es harto sabido que la prioridad es la  búsqueda de la sobrevivencia, consecuencia de la política del vientre (Repartición del poder político como un pastel), por lo tanto estos conceptos centralistas adquieren carácter de ficción.
Mientras la visión mendiga cortoplacista adquiere realidad mediante  un cuento semiótico de tiempo al revés del ortegacentrismo, que obsequia vacas gordas para cuando venga el tiempo de las flacas, con un teocentrismo arcaico, pero efectivo en simbolismos. Entonces, ¿de qué nos sirve diagnosticar síntomas conceptuales en un país parapléjico de tantos espejos y espejismos?
En reflexiones con Pérez Baltodano, refería que la reinscripción histórica es un proceso  cognoscitivo a largo plazo, y comentaba que en ciertas crónicas de India, muchos indígenas no vieron arribar los galeones españoles y los que observaron su arribo los divinizaron. Es decir, una invisibilidad de hecho y de derecho, lo que me lleva a plantear que la manera de hacer “política” y las reglas de la misma son invisibles, caóticas y cercanas a la política africana.
La expresión de  la política del vientre es una representación metafórica del poder como un pastel que se come. Participar en esta política es competir por acaparar el pedazo más grande posible del pastel de la riqueza nacional. Así pues, los camerunianos hacen referencia a los empleos públicos como “boletos” para participar en la comida del Estado. Los nigerianos hablan de “compartir la torta nacional”. (Pérez en Bayart). Por lo tanto, como dice el refrán popular, el que tiene más galillo come más pinolillo, y nuestros políticos carrasposos tienen mucho de retórico y poco de discursivo.
Entonces cómo no explicarse una juventud indiferente y apática ante regímenes dictatoriales como el actual… ¿comodidad?  ¡No! Falta un discurso político coherente que se articule en la práctica. No espejismos, ni magia de espejos. La vida mágica se fundamenta, en  gran parte,  en un sentimiento de frustración e impotencia del hombre, de lo cual se aprovecha el mago para dominarlo. (Malinosky).
En el período electoral, ese sentido mágico de la vida se evidencia con más claridad, porque es el escenario típico donde oficia el caudillo carismático, con una personalidad impregnada de magnetismo animal… El taumaturgo político fue capaz de hacer soñar por un rato. (Emilio Álvarez Montalván).
Se retorna a las mismas estrategias de siglos pasados, como por ejemplo los circos de Nerón, con la diferencia de que hay poco pan y mucha hambre, a esa ciudad  encantada de los espejos, de cercas iluminadas y espejismos de ferias. Veamos este ejemplo: Miles de niños y niñas de todo el país visitaron durante este primer fin de semana de 2011 el lugar instalado por el Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional para que las familias pudieran disfrutar de los maravillosos juegos mecánicos, circos, brinca-brincas y la muestra de fantasía militar del Ejército de Nicaragua. (La voz del Sandinismo).
Y en la otra acera, de smoking y diplomados, escuchamos a los doctos “especialistas en la materia” repetir la vieja cantaleta de que los cambios deberían ser estructurales, pero no explican ni se preocupan por reinscribir qué son las estructuras y el por qué de su agotamiento.
Pero regresando a los circos, brinca/brincas  y a los ejércitos de fantasía del actual presidente. Una semana finalizada la “felicidad”, un señor (del cual no recuerdo su nombre y es mejor así), y no se de qué institución oficialista (y es mejor así),  porque sentí más vergüenza  ajena oírlo que verlo… aplaudía en una entrevista televisiva, tal conquista revolucionaria del pueblo, semejante aberración a la pobreza, sin inmutarse ni sonrojarse por sus sandeces, mientras se peinaba triunfante ante las cámaras de televisión.
Tiempo después decidí visitar in situ lo que quedaba del “parque de la niñez feliz” y lo que encontré fue el reino de los espejos y espejismos, otra versión de la felicidad, niños desnutridos y famélicos columpiándose en la extrema sobrevivencia.

¡Bienaventurados los pobres, porque de ellos será el reino de la pobreza!

*Poeta, narrador, ensayista y abogado.