Jorge Eduardo Arellano
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Testó Pedrarias Dávila, el 20 de marzo de 1514, ante los oficios notariales y de escribanía de Gonzalo Fernández de Oviedo, cumpliendo con la obligación de hacerlo antes de emprender su viaje como Capitán de la Armada enviada por el Rey a Castilla del Oro (Panamá).

Pedrarias dejó instrucciones precisas sobre lo que debería suceder con su cuerpo mortal y sobre su enterramiento.

“Después de mi fallecimiento mi cuerpo sea traído de doquiera que estuviere e sea sepultado en la capilla mayor del monasterio de Santa María de La Merced, de la Ciudad de Segovia, que mis señores abuelos santa gloria hayan, hicieron e dotaron”.

Esta voluntad no fue cumplida. Pedrarias murió el 6 de marzo de 1531 en León de Nicaragua, en funciones de Gobernador, siendo sepultado en la capilla mayor del monasterio de Santa María de la Merced, de la Ciudad de León de Nicaragua, construida durante su Gobierno.

Francisco de Castañeda, Alcalde Mayor de la Provincia de Nicaragua, en su carta del 30 de mayo de 1531 al Rey, informa de esta muerte:
“A sucedido que el gobernador Pedro Arias gobernador, que era por vuestra majestad fallecido de esta presente vida a seis de marzo pasado su muerte fue de vejez e pasiones y enfermedades que tenía enterrase en el monasterio de nuestra señora de la merced de esta ciudad de León…”

El tema de la tumba de Pedrarias Dávila es nuevamente abordado en la documentación del Siglo XVI, durante el Juicio impulsado por su hija María de Peñalosa, para que le restituyan bienes de su difunto padre. Este juicio se realizó en el año de 1548 en la Ciudad de León de Nicaragua.

En las diligencias prejudiciales fueron llamados a testificar un grupo de vecinos quienes dejaron muy en claro que la tumba del Gobernador estaba en 1547 en la Iglesia de La Merced de León, por lo que a 16 años de su muerte, Pedrarias continuaba en su tumba de La Merced.

La Viuda de Pedrarias, Isabel de Bobadilla, murió antes del 17 de diciembre de 1540, en Segovia, así lo deja bien claro el Gobernador y yerno de Isabel, cuando encomendó en Doña María de Peñalosa (su esposa) los “indios caciques y principales de las plazas de tesuateca, Nicoya y chira que son en las dichas provincias de Nicaragua, los cuales dichos indios de las dichas plazas vacaron por fin y muerte de la señora doña Isabel de Bobadilla vuestra madre que sea en gloria”, por lo que ella no pudo cumplir la última voluntad del Gobernador.

En 1552 María de Peñalosa y su esposo Rodrigo de Contreras abandonan Nicaragua para ir al Perú y nunca más volver, dejando los restos mortales de Pedrarias en León Viejo. Durante algún tiempo se tuvo la duda de que esto fuera cierto, debido a que en el año de 1967 la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN-León) descubrió las Ruinas de León Viejo y al excavar en la capilla mayor del monasterio de la Merced en dichas ruinas, declararon no haber dado con el paradero de la tumba de Pedrarias, ni con sus restos.

Pasaron 33 años para que dos experimentados arqueólogos del Museo Nacional de Nicaragua, licenciados Edgar Espinoza y Ramiro García, durante mi administración del Instituto Nicaragüense de Cultura (INC), descubrieran en la capilla mayor del Monasterio de la Merced una tumba ubicada al pie de las gradas del altar mayor con unas dimensiones extraordinarias: 2.30 metros de largo (la fosa) y 60 centímetros de ancho; a 1.10 metros de profundidad y unos restos óseos de un personaje mayor de 60 años y rasgos propios del vetusto Gobernador.

Después de valoraciones de tipo documental y arqueológico, el Instituto Nicaragüense de Cultura (INC) declaró haber descubierto en el año 2000 la tumba tan buscada en los años 60 y olvidada por más de 450 años.

Actualmente estos huesos están contenidos en una urna metálica, con tratamiento químico de conservación, en uno de los pequeños depósitos que se construyeron en el llamado “Memorial de los Fundadores” en la plaza central de las Ruinas de León Viejo.

Me parece oportuno sugerir que el Gobierno de la República de Nicaragua y el Gobierno del Reino Unido de España, se propongan trasladar estos restos óseos de León viejo hacia España, para llevarlos a su última morada conforme el testamento que dejó Pedrarias Dávila, “en la capilla mayor del monasterio de Santa María de La Merced, de la Ciudad de Segovia”.

Realmente Pedrarias estuvo en Nicaragua residiendo solamente tres años (de marzo de 1528 hasta el 6 de marzo de 1531), y en tierras Americanas desde 1514 hasta 1531, solamente 17 años. La mayor parte de su vida (se estima en ochenta años o más) la vivió en su tierra Segoviana, y en sus aventuras militares de reconquista.

¿Qué perdería Nicaragua con devolver estos huesos a España? Yo opino que nada, aquí nunca serán honrados, ni serán objetos de monumentos como en Panamá, y la voluntad de un difunto, debe cumplirse aunque sea 477 años después.

*Historiador.