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“De qué sirve estudiar si después uno no consigue empleo”, escuché hace algún tiempo decir a una joven en un programa de televisión.

Esa desoladora declaración volvió a mi memoria cuando esta semana leí en EL NUEVO DIARIO un reportaje según el cual diversos expertos, unos en educación y otros en migraciones, coincidían, sobre la base de diversos estudios, que son los jóvenes más calificados los que dejan el país.

La razón es muy sencilla: personas que se educan no están encontrando oportunidades de empleo que se correspondan con las expectativas que se derivan del esfuerzo que hicieron estudiando. Esto en el mejor de los casos. Porque con frecuencia es que no encuentran oportunidades de empleo de ninguna clase.

Sería irresponsable y desproporcionado de mi parte atribuir semejante tragedia exclusivamente al actual gobierno.
Pero no es ni irresponsable ni desproporcionado decir que si la historia económica de las últimas tres décadas es lo que se ofrece de futuro para Nicaragua, jamás saldremos de esa tragedia.

Necesitamos, y podemos, crecer más, y mejor
Crecer más, al doble como mínimo del promedio de los últimos 15 años, para que se generen más empleos.

Y crecer mejor, con mayor diversificación sectorial, con mayor énfasis en la producción y con más cobertura territorial. De esta forma, a la vez, se crecerá mejor socialmente, porque se podrán ofrecer empleos de mejor calidad y por tanto de mejor salario.

Lo anterior requiere de muchas cosas, y muchos tendrán muy buenas sugerencias de políticas, proyectos y acciones, y todas esas sugerencias son bienvenidas. Pero sin duda, nada es más importante que tener un sistema judicial que proporcione seguridad jurídica, para poder tener las muchas inversiones de todo tamaño que se requieren, y confianza política, para que los empresarios de todo tamaño no teman que la arbitrariedad política los despoje de sus derechos.

Insisto en inversiones y empresarios grandes, medianos y pequeños, porque no se trata solamente de tener pocas grandes inversiones. El empresario grande tiene el poder para no temer tanto al gobierno de turno y sus arbitrariedades. Pero no es el caso de los muchos medianos, pequeños y microempresarios, que son los que generan más empleos, y, a la vez, son más vulnerables a la arbitrariedad política.

De cara a las próximas elecciones, la enorme cantidad de potenciales empleadores, y la aún mayor cantidad de potenciales empleados, deberían preguntarse si quienes como futuro les están ofreciendo el pasado y el continuismo, son la mejor opción.