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Obviando la pasión que abriga la defensa de los principios que caracterizan nuestro carácter y personalidad, en búsqueda de la mayor objetividad de las razones que expondré en el presente escrito, he creído conveniente por respeto y deber a los conciudadanos patriotas, brindar mayores argumentos y razones que primaron en mi conciencia para suscribir el escrito recién presentado ante el CSE que impugna, rechaza y solicita negar la inscripción de la candidatura de Daniel Ortega.

La mayoría de las veces, el mayor peso del atraso social y económico, de crisis nacionales, de graves errores y de desórdenes, es falta de ilustración, educación y conocimiento que prevalece en la sociedad, sea porque se hace caso omiso a lo que enseña la historia; sea porque prevalece la amnesia de los asuntos políticos o porque se imponen las angustias y el hambre que provocan los graves problemas económicos del día, por la falta de oportunidad de trabajo. Esa falta de educación, de ilustración y conocimiento generalmente la aprovechan los caudillos dictadores para cometer a sus anchas abominables crímenes sociales y políticos en contra del bien general de la sociedad, del Estado y del futuro de una nación.

La juventud y la sociedad nicaragüense como hombres de bien tienen derecho a no sufrir las calamidades e iniquidades que traen consigo los hombres soberbios y autoritarios que aferrados al poder pretenden continuar abusando del poder, sin medir, mucho menos, considerar las consecuencias nefastas de tan viles actitudes políticas. A la juventud les asiste el derecho de un futuro con porvenir.

Sepultado como pasado ominoso, lamentable y  siniestro bajo pesada losa deben quedar para siempre, tener en nuestra Nicaragua a los ambiciosos caudillos dictadores que se dicen ser, signados por la providencia como elegidos para continuar en el poder. La historia de violencia, guerra y muerte causada por esos hijos malignos, nunca más debemos permitir que hagan cancha en nuestro suelo patrio. Nunca más un William Walker, nunca más un Somoza, nunca más un somocista. Sin embargo, el mal nos acecha, ante la intención de un Daniel Ortega que desvariado por hecho de haber coordinado la Junta de la Revolución de los ochenta, --misma revolución que estrepitosamente fracasó por la acumulación de múltiples errores, sobresaliendo la pérdida de la honestidad y mística revolucionaria de la mayoría de sus dirigentes--, éste se empeña con voluntad obcecada en decir que la revolución continúa, y él como caudillo es el “líder”, que debe continuar en el poder, no importando “hacer cualquier cosa”, con tal de reelegirse. No hay duda de que eso es un final de fracaso anunciado.

De las razones y argumentos siguientes en contra de la reelección de Daniel Ortega, he creído necesario enunciar las siguientes; 1.- Porque es ilegal e ilegítima, ya que viola la Constitución Política y se apoya en el fraude y el abuso del poder. 2.- Porque la historia determina que es causa de violencia, dolor, sangre, insurrección social y guerra. 3.-Porque la continuidad estimula el abuso del poder, el autoritarismo y la perversidad propia de dictaduras y tiranías. 4.-Porque atenta el Estado de Derecho y violenta la Institucionalidad y el sistema del orden democrático. 5.-Porque el caudillo violador autocrático viola y pisotea flagrantemente de manera sistemática los derechos elementales de los ciudadanos. 6.-Porque su administración mediocre es símbolo de atraso y freno al progreso, al sustentarse en un sistema de corrupción y deshonestidad que trasgrede los valores éticos y morales.7.-Porque promueve y sistematiza un Estado de miseria y de pobreza a fines de manipular las necesidades de los más desposeídos, base de su política populista. 8.-Porque es un enemigo declarado del estado en que se respete la libertad, así como donde la libertad de prensa o de información sea base fundamental para el goce de los derechos en democracia. 9.-Porque sus acciones y actitudes de cinismo en los diferentes ámbitos oscurecen el progreso, y las mejores relaciones exteriores con los países amigos, y 10.-Porque su intento de reelegirse a todas luces de manera amoral y antipatriótica, tergiversa y violenta el legado patriótico y político del Héroe Nacional General Augusto C. Sandino, mismo héroe al que apela en su manipulada propaganda electorera.

Por razón de espacio, me limitaré a indicar recordando como asunto muy importante que es un hecho cierto que durante la administración del Orteguismo, se destina menos porcentaje del PIB a la educación, a cambio de llevar a cabo su política de subsidios que es una política populista y ególatra. El transporte es caso típico, en donde se subsidia la ineficiencia operativa de los actuales “patrones” de los carteles afines a su figura. La calidad del servicio no importa, como no le importa tirar millones a saco roto, sin tener mayor interés que el de aplacar los reclamos de fondo que tiene la población. Mientras el hambre se acrecienta y la asignación de fondos para la educación, eje del desarrollo de toda sociedad en cualquier país, esta última (la educación) espera con un Daniel Ortega empeñado en reelegirse, enrumbando al país hacia un desastre y abismo anunciado.