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En el año 1973 el científico Konrad Lorenz compartió el Premio Nobel de Fisiología o Medicina junto con Nikolaas Tinbergen y Karl von Frisch por los estudios efectuados sobre el comportamiento animal, ciencia que posteriormente incluyó a los seres humanos, también animales, llegando a formar lo que se denomina “etología” (Del griego: ethos= costumbre; logos= conocimiento, ciencia, saber).

Lorenz, uno de los fundadores de la Etología Moderna, proponía que un comportamiento era aprendido o innato, y después de controversias científicas, se llegó a la conclusión de que un hecho puede contener ambas: requiere aprendizaje o un conocimiento innato para su desarrollo.

Hago este somero preámbulo que contiene analogía a lo que expondré a continuación, porque estimo que la situación social de este país lo requiere y no podemos permanecer en silencio, mientras nuestros derechos y seguridad son violentados constantemente como resultado de los malos hábitos adquiridos y transmitidos de generación en generación, por la falta de preocupación de los gobiernos que han mal administrado el país desde nuestra fundación como República. A esto se añaden los factores de ignorancia, deficiente educación, yoquepierdismo o cualquier otra circunstancia que lo permite, estimula, dándole incluso un sentido folklórico.

No hay día, semana o mes que no sea detenido, igual que otros ciudadanos, por efectivos de la Policía de Tránsito, sin ningún motivo, quienes buscan cualquier justificación para multar y/o pedir coimas, en vez de dedicarse realmente a ordenar el tráfico, o establecer multas por violaciones a la Ley de Tránsito, como tomar pasajeros en las boca-calles, esquinas, detenerse en vías de acceso, etc. actos que continuamente ejecutan los conductores de buses y taxis, y aún vehículos particulares, en complicidad con los usuarios, por la falta de reglamentación y educación de los mismos. Recientemente, mientras regresaba a mi casa de habitación, en la Carretera Sur, conducía en el carril izquierdo en el área de la Alcaldía, porque forzosamente tengo que doblar hacia el sur. Al llegar a uno de los semáforos se encontraba un vehículo detenido. Resultó que dicho vehículo estaba descompuesto. Después de varios cambios de luces del semáforo, rebasé el vehículo tomando las debidas precauciones, y me coloqué nuevamente en el carril izquierdo. Al llegar al siguiente semáforo, uno de dos oficiales (siempre andan juntos como los mormones) ordenó estacionarme. Le pregunté por qué me detenían y en tono malcriado respondió: “por pasar ese vehículo”. Le dije que estaba descompuesto y que seguía en el mismo lugar y otros vehículos lo estaban evadiendo. Contestó: “no podés pasarlo y si llegáramos en dos o tres días te tenés que quedar allí”. Irritado le contesté que sería interesante conocer los Einsteins que los entrenaban para que me diera esa clase de contestación, y mostrándole mi credencial de Diputado, le pedí su nombre y el número de su placa. Con la misma actitud hosca hizo un gesto de que podía irme.

Días después, mientras me dirigía a una cita a la Embajada de Taiwán, en Altamira, cerca de la Embajada se mantienen dos oficiales indistintamente haciendo de las suyas. Buscaba estacionarme. Tenían detenidos dos vehículos, uno de los oficiales hizo seña de detenerme, y sin mucho protocolo y sonriente me dijo: “ya te fregué por hacer malas maniobras” e inmediatamente ofreció arreglar la situación con una dádiva. Le mostré mi credencial y le dije que dejaran de hacer zanganadas. Sonriendo con desánimo, se dirigió al otro oficial, y en buen léxico nicaragüense, le dijo: “ Ve, esta vez la c..., es diputado. Lo que significaba que no había podido desvalijarme. Estas situaciones suceden a menudo y las justificaciones para imponer las multas son de las más inverosímiles e increíbles. Es lamentable que jóvenes oficiales practiquen estas anomalías, cuando de ellos se espera que sean el futuro y ejemplo del país, y de sus propias instituciones.

Precisamente, el día cuatro del mes en curso, me personé a la Alcaldía a pagar el Impuesto de Bienes Inmuebles. Como en todas las Instituciones del país cambian de sistema o método, me dirigí al escritorio de información, en donde una de las personas que atienden y generalmente no saben nada, me dijo hiciera fila en donde había una larga línea. Delante de mí se encontraba una señora que llegaba a la misma gestión, y me dijo le guardara su puesto, pues iba a preguntar directamente a la ventanilla si estábamos en el lugar correcto. Regresa la señora y me dice que no tenemos que hacer fila, y que hay que pagar directamente en caja. Mientras nos dirigimos a esa sección, que relativamente no estaba llena y la atención era rápida, llega una señora de aspecto humilde, y en vez de continuar ordenadamente y hacer el recorrido por las cintas que se colocan para ordenar la fila, abrió las piernas cuan largas eran y casi cayéndose, llegó delante de los que seguíamos disciplinadamente la fila. Pudo haberse quebrado, pero mostraba una sonrisa triunfal y con el gesto de la vivianada de que nos había superado por llegar primero. La señora que iba delante de mí, me dice: pero qué tonta esta señora, se pudo haber quebrado. Le respondí: lo que pasa es que vivimos en un país en donde aun practicamos una cultura tribal.

Expongo estos hechos, porque creo que es necesario que las autoridades competentes pongan atención a estas irregularidades, porque actitudes como estas son causas de nuestro sub-desarrollo y pobreza, y porque son ejes de los problemas sociales y económicos que nos afectan. Somos un país atrasado y empobrecido. No es posible que un ciudadano que sale a diario a buscar el sustento de su familia, se vea afectado en su presupuesto, por ser objeto de actitudes delincuenciales que emanan de las mismas autoridades. Las organizaciones policiales tienen sus propios procedimientos para detectar y detener estos abusos. Las instituciones deben enseñar a los usuarios a tener respeto para ellos mismos y los demás, estableciendo orden, sin ningún tipo de agresión.

Hago la aclaración que en el Parlamento los oficiales tanto de la Policía Nacional como del Ejército, que custodian las instalaciones de esa institución y la seguridad de los que allí laboran, siempre han dado muestras de seriedad profesional y caballerosidad, dignas de encomio y son verdaderos representantes de sus organizaciones, pero en la Policía Nacional hay elementos que la desprestigian.
No nací con credencial ni la tendré para siempre, pero considero necesario hacer esta crítica constructiva, porque como ciudadanos debemos confiar que nuestros derechos de libertad y seguridad, sin importar colores políticos, religiosos y étnicos, deben ser respetados. Se tiene que tomar en cuenta que el ciudadano que no ejerce una función pública carece de un documento protector, y se encuentra desprotegido ante los abusos de ciertas autoridades, que por el simple hecho de usar un uniforme y llevar al cinto un arma, creen que tienen la potestad de agredir cuando y a quien se le antoje.

Somos un país- al igual que otros de la región- que hemos vivido en circunstancias adversas de irrespeto, golpes de Estado, de ilegalidad, y esa ilegalidad ha hecho que la ciudadanía se haya acostumbrado a romper o no aceptar reglas y normas, y resulta paradójico que los ciudadanos para poder sobrevivir en esta clase de países, tienen que recurrir y convivir con la ilegalidad. Es harto frecuente escuchar o decir que tal dictadura o tiranía estableció orden.

Los estudios y análisis de estos comportamientos han llegado a la conclusión que los sistemas autoritarios establecen un supuesto orden a través del miedo y el terror, pero no inculcan el proceso de educar y enseñar a respetar por la lógica y la razón, y que tal hecho se puede hacer o evitar por el bien o por el daño que la acción produce. Los procesos culturales, buenos o malos, constituyen el principal engranaje de la vida social de cualquier país; inciden y afectan todas las áreas de la actividad humana. Prueba de ello es la práctica primitiva de nuestra política; la afectación al medio ambiente, en donde la misma población ha convertido al país en un gran basurero nacional.

Los procesos de transformación son a mediano y largo plazo dependiendo del tiempo en que los factores del medio o cultura se han entronizado; el daño que se hace al permitir que tales hechos se les toleren y se establezcan como cultura popular y folklore nacional, y esto es en lo que la tesis de Lorenz se basa. Los países desarrollados lo son, no porque son más inteligentes o tienen dones especiales; lo son porque tienen voluntad de querer hacer las cosas bien hechas, con orden y con base educativa. El progreso con ignorancia, es imposible.

*Diputado Suplente del MRS, Microbiólogo y con estudios en Ciencias Políticas.