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2011 es un año electoral.  En noviembre serán efectuadas las elecciones nacionales para presidente y vicepresidente de la República, y para diputados ante la Asamblea Nacional, lo que constituye un acontecimiento político relevante en la vida institucional de Nicaragua que se repite cada cinco años. Existe, a partir de la tasa de denuncias por delitos y faltas penales por cada 100 mil habitantes, de conformidad con los registros policiales, una aparente relación entre año electoral e incremento de la inseguridad ciudadana objetiva, durante las últimas tres  elecciones generales efectuadas en la historia política nacional: 1996, 2001 y 2006. La variación anual de la tasa delictiva se incrementa más durante los años electorales y, algunas veces también se prolonga en los post-electorales, como ocurrió en 1997 y 2007.  Es de esperarse que esa situación se vuelva a observar en el año en curso.  Veremos si los resultados confirman una vez más esta situación.

La inseguridad ciudadana tiene un componente objetivo, determinado por los hechos, y uno subjetivo, derivado de las percepciones, desconfianzas y temores de las personas.  En esta ocasión nos referiremos a la inseguridad objetiva,  al riesgo real de ser víctima de un delito, y no a la percepción. Debido a que se carece de una medición oficial de la cifra oscura (oficialmente se ignora si durante esos años aumentó o se redujo el nivel de no denuncia), tendremos que aceptar esta dificultad, aunque encuestas particulares no identifican variaciones relevantes.  Obviando lo anterior y partiendo únicamente de las denuncias conocidas por la Policía Nacional durante cada año, relacionándolas con la cantidad de habitantes registrados por el Instituto Nacional de Información de Desarrollo (antes de 2007: Instituto Nacional de Estadísticas y Censos), es posible demostrar que durante los años electorales y post-electorales las tasas de denuncias por 100 mil habitantes son significativamente más altas que durante el resto. Es posible que se conjuguen con este acontecimiento, otros factores económicos, sociales, nacionales y regionales que no tomaremos en cuenta en este análisis.

En 1996, cuando resultó electo como Presidente de la República el doctor Arnoldo Alemán, la tasa de denuncias x 100 mil habitantes se incrementó en 10.5% y en el año post-electoral en 11.5.  El año coincidió con la entrada en vigencia de la Ley Orgánica de la Policía Nacional y el primer relevo institucional de la jefatura de dicha institución en el marco de esa norma jurídica.  Después, la variación de las tasas fue menor.

Para 2001, cuando resultó electo el ingeniero Enrique Bolaños, la tasa se incrementó en 17.4%, la variación más alta observada durante los últimos quince años. Después de ese año, las variaciones fueron muy pequeñas.

Durante la última elección general efectuada en 2006, fue electo el Comandante de la Revolución Daniel Ortega Saavedra; la tasa se incrementó en 14.9%, ocurriendo lo mismo, aunque un poco menor, en el año postelectoral (14.1%), para que en los años posteriores, la variación anual de la tasa delictiva observara nuevamente  descenso.

Los años mencionados podrían mostrar un comportamiento cíclico de la tasa de variación del delito en nuestro país, que no necesariamente obedece a la acción policial sino que está influido por incidentes relacionados con el comportamiento político y social. Desde el punto de vista de la criminología se dice que existen algunos factores sociales, de excepción e incluso medioambientales que hacen variar la ocurrencia delictiva, es posible que en Nicaragua, los eventos electorales que se repiten cada cinco años, tengan un efecto visible en el comportamiento de la inseguridad objetiva.

¿Cuáles pueden ser las causas de esas variaciones significativas observadas? Podríamos enunciar algunas.  Durante los años electorales el país entra en una amplia etapa de movilización social y política que exacerba las pasiones y tensa la convivencia cotidiana entre los nicaragüenses.  Los medios de comunicación divulgan un mensaje que en ocasiones puede ser confrontativo, los líderes políticos que participan en las contiendan, desde el nivel local, expresan posiciones que podrían deteriorar las relaciones entre las personas, pudiendo provocar resentimientos y ofensas mutuas. Prolifera la propaganda electoral y se descalifica. La desconfianza y la política, como principal causa de la inseguridad en general, se presenta de manera más evidente durante los periodos electorales, confirmando lo expresado por el suscrito en “Policía, seguridad ciudadana y violencia en Nicaragua” (2004, F.J. Bautista), en donde se afirma que: “En Nicaragua ha prevalecido a lo largo de su historia de manera más o menos consistente, una manifestación política de la violencia” (pág. 104, tercera edición).

Por otro lado, existe gran cantidad de marchas, mítines y otros eventos que requieren destinar importantes recursos operativos de la Policía Nacional que, ante su limitada capacidad real, descuida la vigilancia  y prevención en los barrios y otros lugares de concentración de los pobladores, lo que genera conflictos de naturaleza delictiva según lo demuestra el incremento de la denuncia (acción reactiva).  Ante la disminución de las fuerzas policiales preventivas para el patrullaje en los núcleos poblacionales por atender la seguridad y protección durante la prolongada pre campaña y campaña electoral oficial, así como en el proceso electoral mismo, se puede facilitar el comportamiento de particulares y grupos delictivos que aprovechan este espacio para cometer delitos comunes.

El año 2011 está en marcha, veremos si al concluirlo los nicaragüenses hemos aprendido la lección y encontrado mejores espacios de convivencia y respeto mutuo para romper la tendencia observada durante los años electorales que se ha demostrado aumentan la inseguridad objetiva. Referente a la inseguridad subjetiva que se genera en estos periodos, nos referiremos en otra ocasión.

Fuente: Anuarios Estadísticos Policía Nacional e INEC.
Variación tasa de denuncias x 100 mil hab.
Año    Tasa denuncias    variación anual %
1995    1088    1.3
1996*    1202    10.5
 1997**    1341    11.5
1998    1374    2.4
1999    1471    7.06
2000    1518    3.19
2001*    1782    17.39
2002    1811    1.63
2003    1851    2.21
2004    1977    6.8
2005    1898    -3.99
2006*    2181    14.91
2007**    2490    14.17
2008    2728    9.55
2009    2871    5.24