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Los señores de las dos fuerzas políticas tradicionales llamadas paralelas históricas no quieren disidencia en sus respectivas organizaciones, porque no quieren que se les digan las verdades sobre las barbaridades que están haciendo y que se resumen sencillamente en hacerle el juego al oficialismo, dicen ser los principales opositores, pero se nutren del oficialismo. Estoy completamente convencido de que esta pseudo oposición  apuesta a que “perdiendo”…“ganan”.

Para nada les interesa ganar las elecciones con ningún tipo de alianza, porque la señal del oficialismo es sencilla: desune, desune y así yo te garantizo que tus funcionarios en los poderes de Estado sigan en sus puestos, que tus diputados fieles sigan en sus curules por otros cinco años, que tus familiares no pierdan sus puestos en el gobierno, etc.  No pueden decir que no sabemos de política, que lo que aplican son estrategias según las circunstancias, a mí no me van a dar atol con el dedo. La mayoría de los nicaragüenses sabemos que lo que quieren es mantener el “statu quo” y eso sólo se explica por el triste pacto que es el que al final une a los dos principales caudillos: el presidente Ortega y el ex presidente Alemán.

En todo caso, aquí los “tontos útiles” son los conservadores y lo entrecomillo, porque en realidad ellos saben que son parte de la estrategia del oficialismo. Ya los conservadores no son de las paralelas históricas, pues las nuevas paralelas son el FSLN y el PLC.

El objetivo del oficialismo es que a toda costa se mantenga dividida la oposición, para así, en una eventual pérdida de las elecciones de este año, por algún margen a favor del candidato que verdaderamente vaya haciendo oposición, poder practicar nuevamente un fraude que parta y comparta entre los que les están haciendo el juego dígase PLC, PC y todas las demás fuerzas que apuestan a este tipo de alianza pactista desvergonzada. Esta pseudo oposición no quiere todo el poder para hacer los verdaderos cambios que necesita el país, lo que buscan es, simplemente, más cuotas de poder para los que le son fieles en ambas agrupaciones políticas.

La unidad de “personalidades” alrededor del ex presidente Alemán lo explica todo: temen perder todas las oportunidades que les han dado, hasta ahora, las mieles del poder, le tienen terror a la idea de salir de las jugadas de sus jefes y me imagino que ellos así se lo dijeron: “si no me apoyan me hundo, y si me hundo, ustedes también se hunden”.

Ahora bien, analizando el fenómeno Alemán con sus pretensiones de ser candidato, lo comparo con la eterna candidatura del presidente Daniel Ortega. Al final, los dos han perseguido lo mismo: tratar de reivindicar la mala imagen que tienen. Claro que, actualmente, la imagen del presidente Ortega ha mejorado, pues la campaña electoral permanente que tiene (vía mega-rótulos publicitarios por todo el país o vía proyectos asistencialistas-electoreros) se la subsidia la ayuda de Venezuela, porque eso le permite proyectar la imagen de gobernante que hace obras, que ayuda a los pobres, etc. Pero el ex presidente Alemán no tiene nada de eso, por ello, él sabe que tiene que tener al presidente Ortega siempre a su lado haciéndole favores para que él se los retribuya.

En conclusión, la postura PLC-PC ya es parte del fraude electoral que se avecina. Este fraude no puede ser tan descarado, la idea es repartir votos entre el oficialismo y los zancudos PLC-PC, más otros partiditos,  que están aliados en contra de la verdadera oposición: la mayoría del pueblo nicaragüense, mientras ellos gritan: ¡viva el statu quo!

*Licenciado en  Economía y Ciencias Sociales en ejercicio docente universitario
ricajoja@hotmail.com