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Ha sido siempre una práctica antidemocrática, el hecho de que los candidatos a concejales de los municipios, diputados a la Asamblea Nacional y al Parlacén, tanto propietarios como suplentes, sean escogidos por el dedo del jefe, caudillo o dueño de los partidos políticos de Nicaragua.

Esto ha impedido que el país se desarrolle políticamente y permanezca estancado en ese aspecto. También ha ocasionado el nacimiento de dictaduras políticas y militares, tales como la de Zelaya, Chamorro, los Somoza.  Modernamente Arnoldo Alemán impuso a Enrique Bolaños para mangonearlo desde la Asamblea Nacional, mientras le llegaba el turno de subirse de nuevo a la silla presidencial y mantener así su hegemonía; Bolaños no quiso ser títere, se rebeló contra alemán, lo destituyó como diputado y lo acusó de actos de corrupción durante su gobierno, condenándolo a 20 años de prisión.

Cuando el Frente Sandinista perdió las elecciones en 1990, quiso darle un cariz democrático al partido, al comenzar un proceso de escogencia de candidatos a cargos de elección popular por medio de elecciones primarias.  Todo marchaba bien, pero cuando Daniel Ortega advirtió que se podría producir una rebelión en su granja suprimió tales prácticas dentro del partido rojinegro. Desde entonces, los candidatos del frentismo son escogidos por el dedo orteguiano, en la casa que fue de Jaime Morales Carazo, el mismo Ortega se autonombra candidato por enésima vez a la presidencia de la república, para imitar a los Somoza, violando así el artículo 147 de la Constitución Política de Nicaragua.

Cuando don Fabio Gadea Mantilla fue proclamado candidato a la presidencia de la república, de consenso, por diversos grupos políticos, económicos y sociales del país, vimos que una luz podría brillar en el horizonte político de nuestra patria.

El autor de este artículo organizó en su casa una reunión de miembros del Partido Liberal Constitucionalista y de Alianza Liberal Nicaragüense, para conformar en la ciudad de Granada el Comité de apoyo a la candidatura presidencial de Gadea Mantilla. En el acta constitutiva de este comité se establecía que todos los demás precandidatos a la presidencia debían renunciar a sus pretensiones. Que todos los candidatos a diputados nacionales, departamentales y al parlamento centroamericano serían escogidos en elecciones primarias, para devolverle la institucionalidad democrática a la Corte Suprema de Justicia, al Consejo Supremo Electoral, a la Fiscalía, a la Procuraduría y Contraloría General de la República.

Se formó el Consejo Político Departamental de Granada de la Unidad Nicaragüense por la Esperanza. Después se formaron los Consejos Políticos Municipales, y en todas las Asambleas populares, además de proclamarse la candidatura presidencial de Gadea Mantilla, se pedía como vox populi la escogencia de candidatos a diputados departamentales por medio de elecciones primarias. A esto contestaban los tres o cuatro disidentes tránsfugas del conservatismo que caminan junto a don Fabio, que primero era la candidatura presidencial y que después se hablaría de las diputaciones.

El viernes 18 de marzo de 2011, los tres conservadores de Granada que apoyan a don Fabio anunciaron al consejo Político de UNE que en Managua ya habían sido escogidos los candidatos a diputados a la Asamblea Nacional y al Parlacén. Asimismo, se informaba que también ya se habían sido elegidos a nivel departamental y municipal los jefes de campaña, representantes legales y los fiscales que serían acreditados ante el Consejo Supremo Electoral.

Entonces, vimos con tristeza que los Consejo Políticos departamentales y municipales de todo el país, sólo existían en papel, que era monigotes obedientes. Salí de esa reunión cabizbajo, en esos instantes yo iba pensado que siempre será verdad que en Nicaragua los caudillos y los partidos políticos hacen uso de ese refrán que dice “Gallina que come huevo ni que le quemen  el pico” También reflexioné que en noviembre próximo después que don Fabio perdiera las elecciones presidenciales, algún  nicaragüense que sepa mover bien la pluma escribirá una novela corta titulada “ Don Fabio no tiene quien le escriba”, para comparar la tristeza que embargará al autor de los cuentos de Pancho Madrigal, con lo que tenía el coronel Aureliano Buendía el personaje de la novela de Gabriel García Márquez.

*Profesor de español y miembro del Foro de Reflexión Patriótico