Jorge Eduardo Arellano
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En 125 años, el mundo ha consumido un millón de millones de barriles de petróleo, equivalente a casi la mitad de todas las reservas mundiales. Según el Departamento de Energía de EU, la demanda mundial de petróleo se quintuplicó entre 1955 y 2007, pasó de 15 a 84.5 millones de barriles diarios, mientras que la producción creció con dificultad para satisfacer la demanda.

Las reservas probadas y probables actuales son de 1.2 a 1.5 millón de millones de barriles. Dado que el consumo diario es de 84.5 millones de barriles, según la Chevron Texaco, nos tomará aproximadamente 30 años acabarnos lo que queda del petróleo en el planeta. Otros especialistas consideran que se acabará en menos años.

Lo crítico del agotamiento de las reservas de petróleo no radica en que si nos quedan 30 ó 40 años de consumo, sino en cuándo será el momento en que inicie el declive de la producción mundial, porque eso afectará la economía mundial. Según las teorías geológicas, cuando se haya consumido la mitad del volumen total, la producción de petróleo empieza a declinar inexorablemente. Según datos de la Chevron, hemos consumido casi la mitad de las reservas, lo que indica que nos encontramos muy cerca del inicio de la declinación de la producción mundial. Destacados expertos estiman que la producción mundial de crudo alcanzará un techo entre 2010 y 2015, y luego comenzará una disminución irreversible de las reservas.

Los organismos internacionales de Energía actúan como si no pasa nada, sabiendo la debacle que amenaza al mundo.

¿Qué nos queda por descubrir?
Casi todo el planeta ha sido revisado con modernos instrumentos de prospección en busca de yacimientos. Cada día es más difícil encontrar petróleo, y cuando se encuentra, los yacimientos son muy pequeños y su aprovechamiento muy costoso.

Hace 40 años se descubrían con facilidad hasta 40 mil millones de barriles al año, y actualmente, con dificultad se descubren siete mil millones. Con costo se repone la cuarta parte de los 30 mil millones de barriles de petróleo anuales que consumimos.

Las petroleras no han encontrado reservas importantes de petróleo a pesar de los enormes montos invertidos, lo que ha provocado destinen menos recursos para la exploración. Prefieren comprar reservas existentes de otras compañías, a través de fusiones corporativas para evitar la quiebra y la caída de sus acciones bursátiles. .

Otro problema es el fraudulento manejo de los datos que hacen empresas y algunos estados petroleros. Las grandes compañías, con el fin de mantener altas las cotizaciones de sus acciones, ser rentables y atractivas, falsean las estimaciones de sus reservas. En la década de los ochenta, algunos miembros de la OPEP declararon aumento del volumen de sus reservas para extraer más petróleo, debido a que se permitía extraer volúmenes en proporción al tamaño de las reservas. Es posible que haya menos reservas de lo actualmente registrado.


El papel estratégico del petróleo
La reducción de las reservas y alta demanda, alzas de precios y especulación financiera, y la falta de capacidad de los biocombustibles para reemplazarlo como alternativa energética mundial, convierte al petróleo en potencial detonante de conflictos geopolíticos-militares a corto plazo. Potencias imperialistas han trazado estrategias militares para preservar su hegemonía geopolítica-energética en las regiones claves productoras de petróleo.

La conjunción de la debilidad del dólar y el incremento en la demanda, presiona la escalada del precio del petróleo con el consecuente peligro de desatar un proceso inflacionario con retracción de la economía y del consumo mundial.

Estados Unidos es el principal consumidor de combustible en el mundo. Cada estadounidense consume 18 veces más petróleo que un chino. Tiene un déficit del 25%, equivalente a unos 12 millones de barriles diarios de petróleo y gas, que importa, principalmente, de Venezuela y Medio Oriente.

Las grandes potencias tienen un déficit cercano a 40 millones de barriles diarios de hidrocarburos. En la próxima década, los expertos aseguran que este déficit sobrepasará los 100 millones de barriles diarios, porque ninguno tiene reservas petrolíferas en sus territorios que le alcance más allá de 2020.

Según The Wall Street Journal, personas claves en la industria del petróleo, entre ellos el presidente de la petrolera EU Conoco Philips, el de Libya Nacional Oil Corp, y el de Arabia Saudita, coinciden que el consumo del mundo se acerca a un límite práctico por la cantidad de barriles que se pueden bombear. Algunos consideran que la producción podría alcanzar 100 millones de barriles diarios en esta década, la cual es menor que la demanda proyectada para esa época.

Según los expertos, antes del año 2021, se agotarán reservas en muchos países y se reducirán los países productores de petróleo. Un representante de la Compañía Nacional de Petróleo de Irán expresó que las reservas de petróleo del Medio Oriente son limitadas. La caída de la producción de Omán en 2002 fue la primera advertencia. Siria inició su baja del petróleo. Yemen llegó al tope. Esto sucederá algún día con los productores más importantes.

Esta situación supone que quien controle el petróleo dominará a su oponente. Con petróleo dispondrá los misiles, aviones, submarinos, portaaviones, tanques y armamento nuclear táctico a emplear en futuras guerras.

La invención de la doctrina del eje del mal y de la guerra contra el terrorismo islámico con que EU justificó las invasiones de Irak y Afganistán, se explica en el hecho de que el 90% de las reservas mundiales de petróleo y gas están en manos de países musulmanes y de Rusia.

Un informe del Consejo de Relaciones Exteriores EU, apoyado por demócratas y republicanos, alerta contra peligros a la seguridad del flujo de petróleo extranjero. Consideran que una fuerte presencia militar estadounidense es clave en las áreas que producen y en las rutas marítimas que transportan ese crudo hacia EU.

Con esa filosofía, es previsible un ataque a Irán si lo presentan como una acción para evitar se amenace los abastecimientos de petróleo del Golfo Pérsico, controlados por EU. Un ataque militar a Irán, utilizando como pretexto, las usinas nucleares, se torna posible pero no tienen seguridad de éxito, dada la experiencia de Irak.

Irán está ubicado estratégicamente para el dominio de la región del Golfo Pérsico y del llamado triángulo petrolero (Mar Negro-Mar Caspio-Golfo Pérsico), por donde pasa más del 40% de la producción petrolera y de gas mundial. Si hay guerra en Medio Oriente, se paraliza el estrecho de Ormuz y el transporte del 40% de la producción mundial del crudo, lo que elevaría su precio a niveles insospechados. Y si estallan los precios del crudo, estallan los mercados capitalistas, con incalculables efectos en la economía mundial.


La energía renovable
En la energía renovable se cifran esperanzas para enfrentar el déficit de petróleo. Brasil y otros países consideran que con los biocombustibles se puede lograr el acceso a la energía. Hoy la matriz energética depende de los hidrocarburos en un 90 por ciento.

Los países desarrollados deberían disponerse a una disminución del consumo y un cambio sustancial de los niveles de vida. No se puede obviar la pobreza energética de 1700 millones de personas que no tienen acceso a la electricidad. Es inmoral presionar al tercer mundo a utilizar energías renovables, para liberar petróleo para que los países desarrollados mantengan sus niveles consumistas.

En Nicaragua debemos generar energía a base de recursos renovables por el mejor cuido del medioambiente y porque es más barata que a base de petróleo. Urge modificar la matriz energética para bajar la tarifa eléctrica. Debemos continuar promoviendo las inversiones hidroeléctricas, eólicas, geotérmicas y biomasa.

El tema de los biocombustibles es objeto de polémica. La prioridad debe ser la producción de alimentos. Debemos buscar un balance entre alimentos y biocombustibles. No debemos obviar que hay materias primas y tierras ociosas en la Costa Atlántica y otras partes del país, que podrían destinarse para producir biocombustibles. En la década de la Revolución se inició el cultivo de palma africana en Kukra Hill y en Río San Juan, para producir aceite. Se conoce que ese cultivo además de contribuir a la reforestación, genera mucho empleo, la biomasa puede utilizarse para generar energía y la producción de aceite, además de consumirse, puede utilizarse para producir biodiésel. Deben estimularse opciones similares.

Nuestro Gobierno, el INE y otras instituciones deben promover actividades y tomar decisiones para aportar a la solución del déficit de petróleo futuro. Estamos obligados por las futuras generaciones.