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I
La publicación de Avatares mediáticos (enero, 2011) al iniciar el año obedeció a la imperiosa necesidad  de propiciar el diálogo entre los distintos actores que participan e inciden en la vida política de Nicaragua. Como estudioso de los medios de comunicación he logrado constatar que las fricciones entre medios, periodistas, partidos y dirigentes políticos suben de tono y se agudizan durante los procesos electorales. Todavía está fresco en el imaginario nacional, las agresiones de las que fueron víctimas periodistas y medios un poco antes, durante y después de las elecciones de autoridades municipales el 8 de noviembre de 2008. Uno de los propósitos del texto está orientado a que no se reediten en las elecciones nacionales de este año, el acoso, las rajaduras de cabezas, las amenazas de muerte, rotura de vidrios y vehículos, destrucción de instalaciones y las descalificaciones constantes contra medios y periodistas de parte del partido de gobierno.


Los medios pueden contribuir a evitar la polarización que atizan los políticos cada vez que hay elecciones. En Avatares mediáticos insisto en hacer un llamado a dueños de medios, señalándoles la enorme responsabilidad que les asiste de abrir micrófonos, páginas y pantallas, para cerrar de una vez por todas, el ciclo de intolerancia prevaleciente. En Nicaragua no pueden cerrarse los espacios de libertad conquistados. Sería un retroceso terrible. La democracia moderna debe ser pluralista. Entre mayor el número de voces que se exprese a través de los medios, puede ocurrir el salto de calidad requerido para aprender a escuchar y debatir sin temor a que la respuesta sean golpes o pedradas. Hay que respetar el derecho a disentir. No puede continuar negándose a los nicaragüenses el derecho que tienen a expresar sus inconformidades. El proceso electoral constituye un momento formidable para que cada fuerza política, social y económica haga sentir su voz sin temer represalias.  Las elecciones no deben ser caldo de cultivo para que la intolerancia continúe acrecentándose.


Los medios cuentan con autonomía suficiente para evitar alineamientos insanos. Cada proceso electoral desafía a los medios a preservar su credibilidad. Sus propietarios deben tener lucidez y saber que partidos y dirigentes políticos permanecen al acecho. En algunas ocasiones tratarán de seducirlos con ofertas tentadoras y en otras bajo amenazas de no renovarles las licencias y de retirarles la publicidad. A eso obedece que durante los últimos tres años haya insistido sobre la urgencia de promulgar una nueva Ley de Telecomunicaciones y otra para regular la entrega de la publicidad oficial. El tiempo ha avanzado sin que se aprueben ambos estatutos, lo que ha permitido a Telcor entregar la casi totalidad de las licencias en VHF (televisión abierta) y  al gobierno  favorecer únicamente a medios propios y afines con entrega de la publicidad, sin que ninguna fuerza política en el parlamento haya urgido su aprobación. Avatares mediáticos llama la atención para remediar situaciones lesivas contra la libertad de expresión.


Cada académico debe asumir sus responsabilidades o rehuirlas; yo he preferido asumirlas. Avatares mediáticos formula un llamado de atención para anunciantes y publicistas. No solo el gobierno ha embestido los medios. El balance también es adverso para los anunciantes. El deterioro progresivo de la calidad de los noticieros televisivos obedece a la forma impúdica en que  anuncian sus promociones. Los noticieros adecúan su programación informativa no en función de sus audiencias, si no para satisfacer las demandas de sus anunciantes. ¿De qué responsabilidad social empresarial están hablando? En su pretensión por hacerse con la mayor cuota de abonados, las compañías telefónicas viajan a la velocidad del vértigo. Las estaciones de televisión funcionan como empresas mercantiles no por eso deben obviar u opacar la responsabilidad que les asiste de brindar información oportuna, incuestionable y de interés humano para que la ciudadanía pueda tomar decisiones sustentadas.

II
El contexto electoral exige a las universidades jugar un papel de primerísima importancia. Con centros de investigación en diferentes disciplinas y docentes especializados en diversos temas que competen al futuro del país, deberían hacer sentir su voz; animar el debate sobre aspectos vitales para que sean incorporados en los programas de gobierno de partidos y candidatos que aspiran ganar las elecciones. Estando en juego el futuro inmediato de un país, las universidades no pueden ni enconcharse ni enclaustrarse. Lo deseable sería que sus propuestas se formularan con la participación de la comunidad universitaria. Sus máximas autoridades no deben convertir las universidades en instituciones para hacer proselitismo a favor de un bando político. El hecho que el rector de la UNAN-León haya aceptado ser el jefe de campaña de un partido político pone en entredicho la autonomía universitaria.


En las universidades caben todas las expresiones políticas e ideológicas. Sus autoridades no pueden perseguir a quienes no coincidan con sus intereses partidarios. Las universidades deben tener como divisa la apertura al diálogo y conocimiento de las diferentes propuestas que se articulan fuera de su recinto; someterlas a discusión entre sus miembros. No pueden permitirse exclusiones ni censuras. Los altos costos de las universidades deben traducirse en valiosos aportes para el conjunto de la nación. Las autoridades de una universidad no pueden integrarse como miembros del estado mayor de un partido, sino a riesgo de hipotecar y congelar el pensamiento. Las universidades deben abrir sus puertas y ventanas para que los estudiantes conozcan, debatan, acepten, enriquezcan o rechacen las distintas propuestas proselitistas. Eso no implica que sus miembros declinen sus preferencias partidarias.


Las universidades deben estimular entre su alumnado la discusión de los principales aspectos que interesan al conjunto de la sociedad nicaragüense; exaltar el valor de la palabra. Metido toda mi vida en la universidad, cuando tuve la oportunidad de crear y dirigir la Facultad de Ciencias de Comunicación de la UCA, uno de mis aportes más valiosos a su vida académica, fue la creación de la Cátedra Abierta. Ante la polarización que vivía la universidad, consideré oportuno crear un espacio para el diálogo y la discusión de los problemas más agudos por los que atravesaba Nicaragua, sus orígenes y resultados. El alineamiento de la UCA a favor del FSLN partió en dos los afectos de profesores y estudiantes. Durante julio de 1988 intervine para que no siguieran golpeando a varios estudiantes partidarios de la marcha de Nandaime Va, patrocinada por la Coordinadora Democrática.


Sentí una enorme tristeza que en pleno Siglo XXI, el dirigente de UNEN, César Pérez, expresara a Camilo De Castro (Esta Semana), que él no permitía que estudiantes de otros recintos llegaran a mediar durante una de las crisis recurrentes que ha vivido el movimiento estudiantil a lo largo de estos años. Con absoluta franqueza confesó que no iba a consentir que alguien “llegara a comerse el cerebro de los estudiantes”.  Si en una universidad la dirigencia estudiantil elimina el diálogo y el debate, ¿qué podemos esperar de esa universidad? Es inconcebible que la mayoría de las altas casas de estudio no quieran discutir sobre temas sociales, jurídicos, políticos y económicos y cuando lo hacen sea para mostrarse condescendiente con el gobierno. Esta decisión empequeñece su horizonte; actitud que elude el pasado honroso, cuando se alentaba el debate y las ideas jamás eran reprimidas.


El estilo de Pérez caló en el comportamiento de la dirigencia estudiantil. En algunos recintos las diferencias no se resuelvan a través del diálogo, sino a golpes y pedradas. Los canales televisivos mostraron la batalla campal librada en plena vía pública entre los estudiantes frente a las instalaciones del RUPAP, al no ponerse de acuerdo en la escogencia de la dirigencia de UNEN. Igual ocurrió el 11 de mayo de 2010. Canal 2 mostró cuando el estudiante Everth Osmar Ruiz quiso entrar al Recinto Universitario Rubén Darío; para evitarlo decidieron patearle y ponerle una pistola sobre la cabeza. Continúo preguntándome, ¿esta era la forma más adecuada para mostrar su descontento por la forma que eran  seleccionados los representantes estudiantiles encargados de elegir a su actual Rector Elmer Cisneros y su Vice-rectora, Ramona Rodríguez?

III
Mientras las autoridades universitarias no hagan nada para evitar que las diferencias no se zanjen a garrotazos, si no a través de la palabra, poco o nada habrán avanzado para generar un clima de tolerancia entre el alumnado y profesorado. Ningún momento resulta tan propicio para revertir esta situación que cuando el país se asoma a elecciones nacionales. El hecho de que un grupo de estudiantes de la UNAN-León hayan desplegado mantas llamándome pelele al servicio del imperio, ha servido para ratificar mi decisión de haber publicado Avatares mediáticos al despuntar el año; una determinación feliz, muy acertada.

La actitud de los estudiantes leoneses fortalece mi decisión de defender sin vacilaciones el derecho a la palabra. También revalida mi tesis de que los medios deben atajar la violencia evitando echarse en manos de políticos, así como vino a dar la razón a los ex-rectores universitarios, Carlos Tnnermann Bernheim y Alejandro Serrano Caldera. Los rectores no deben participar en sus recintos como propagandistas de ningún partido político. ¡La mujer del César no solo debe ser honrada, también debe aparentarlo!