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Cuando Amaya Eva Coppens fue capturada por parapolicías y antimotines en una casa de la ciudad de León, tenía 23 años de edad y cursaba el quinto año de la carrera de medicina en la Universidad Nacional Autónoma de León (UNAN). Salió de la cárcel hace seis días, con 24 años.

“No aspiro a un puesto político, lo que quiero es continuar mis estudios para poder apoyar de la manera que considero es más directa a las necesidades del pueblo”, afirma la joven belga-nicaragüense en esta conversación con EL NUEVO DIARIO.

Coppens considera que la libertad de los presos políticos, concedida por el gobierno, “es totalmente efímera, aún no somos libres en Nicaragua”.

¿QUIÉN ERA AMAYA COPPENS ANTES DE SER UNO DE LOS PERSONAJES MÁS CONOCIDOS DE LAS PROTESTAS SOCIALES EN NICARAGUA?

Era una simple estudiante del quinto año de medicina de la UNAN-León, me enfocaba en mi carrera. Tuve la oportunidad hace un par de años de irme a estudiar fuera, tuve una maestra de geografía, era geografía humana donde hablábamos de conflictos políticos y demás. Creo que ver la realidad tan cruda me llevo a buscar algo que ayudara de manera más directa a las personas y estudiando medicina era la manera más rápida de llegar a esas necesidades, porque siempre está la necesidad de la salud. Es un carrera muy interesante y en la que siempre estas aprendiendo. Siempre me han gustado las ciencias y sobre todo saber cómo funcionan las cosas en el cuerpo humano.

¿CÓMO SE DESARROLLÓ TU INFANCIA? ¿SIEMPRE LLEVABAS ESE ESPÍRITU DE LIDERAZGO?

Siempre hice un poco de todo, corría por todos lados, siempre andaba de un lado a otro, nunca paraba, me gustaba probar muchas cosas, también participé en Radio Cumiche en Estelí, así como también lo hice en las protestas. Cuando me integré nunca regresé a mi casa; si algo captaba mi atención me quedaba en eso, me siento a gusto de haber participado en las protestas, hice lo que debía hacer. No tengo idea en cuántos plantones y marchas participé, fueron seis meses fuera de Estelí; pasé en León y fue en las calles que estuve gritando “de que se van se van”, porque después de tanto se tienen que ir (el gobierno).

¿QUÉ TE MOTIVÓ A PARTICIPAR DE LAS PROTESTAS EN NICARAGUA, APARTE DEL APOYO A LOS ANCIANOS POR LA REFORMA AL SEGURO SOCIAL?

Siempre he sido muy crítica de la situación política de Nicaragua. En ese aspecto nunca hemos sido en mi familia fieles a un partido. Llegó el punto donde me dije que no podía seguir viendo las cosas normales, no podía seguir estudiando normalmente viendo cómo las autoridades de la UNAN León utilizaban a los chavalos internos y los obligaban a hacer contraprotesta de manera violenta, en contra de los que protestaban contra la reforma. Me indignaba ver cómo utilizaban a los chavalos. Me sigue pareciendo asqueroso, y como demostrativo, el cómo viene actuando este gobierno. A nosotros, en la UNAN-Leon, varias veces nos decían que participáramos en marchas partidarias. Desde que yo entré a la universidad había partidización, pero yo sabía lo que quería; eso no era parte de la autonomía universitaria.

¿CUÁL ES TU DEFINICIÓN DE AUTONOMÍA UNIVERSITARIA?

Se supone que no deberíamos, como estudiantes, ser sometidos a ideales políticos. Claro está que podés discutir de política, pero no te pueden obligar a irte por cierta tendencia para poder estar en una universidad.

¿QUÉ PASÓ HORAS ANTES DE TU CAPTURA, EL 10 DE SEPTIEMBRE?

Yo, ya venía presintiendo que me iban a capturar, así como se habían llevado a otros en el país. El 10 de septiembre por la mañana mi papá me llamó y me dijo que ya era hora de irme (fuera del país). La verdad es que me sentí muy mal porque lo tomaba como una derrota y le dije que no habláramos de eso, pero en la tarde ya me estaban capturando. Fue a las 4 de la tarde. Ese mismo día capturaron a Yubrank Suazo, de Masaya. Lamentaba que era otro más apresado, en eso escucho ruido en la casa donde estaba, eran policías y paramilitares que iban por mí, nos encañonaron, pero lo que querían era tenernos fuera de León antes de que se diera cuenta la gente y hubiera revuelo. En menos de una hora ya íbamos rumbo a Managua, a El Chipote.

¿QUÉ PASÓ EN EL CHIPOTE? ¿HUBO VIOLENCIA FÍSICA?

Ahí nos llevaron inmediatamente, me desnudaron y me obligaron a hacer sentadillas; fue algo que sucedió a lo largo de todo este proceso, de una u otra forma era una manera de restarnos dignidad. Fue constante, nos desnudaban antes y después de cada visita; hubo manoseos en los momentos de revisión. Era un trato bastante humillante y agresivo verbalmente. Después de ahí, el 15 de septiembre, después de una audiencia inicial, me llevaron a La Esperanza (cárcel), a pasar de estar completamente aislada a pasar al grupo, a continuar en la resistencia.

¿CUÁLES FUERON TUS PRIMERAS IMPRESIONES AL LLEGAR A LA ESPERANZA, SABIENDO QUE TE IBAS A ENCONTRAR CON OTRAS MUJERES EN CONDICIÓN DE PRISIONERAS POLÍTICAS?

La verdad es que iba con las emociones a flor de piel, me dieron la visita especial con mis padres ese mismo día que me llevan a La Esperanza y, pues, llegué a la celda llena de emociones, creo que más que decir palabras por mi cuenta, fue escucharlas a ellas hablar, diciéndome que estuviera tranquila, que iba a estar bien porque estábamos juntas como prisioneras políticas. Me preguntaban qué necesitaba y todo lo demás; con cualquier cambio de ambiente, siempre uno está como agobiado. Y yo estaba así con esas mujeres que estaban ansiosas de saber noticias de lo que estaba pasando afuera. Hubo en esos 9 meses diferentes períodos. Al inicio estábamos ocho mujeres en las celdas; después se fue llenando y llegamos a estar juntas 16 en la misma celda, era un hacinamiento completo. Comenzaron los procesos de excarcelación desde febrero; sacaban primero a ocho, después se fueron cuatro, después tres y dos.

¿QUÉ PENSABAS CUANDO MIRABAS SALIR A OTRAS MUJERES Y TU NOMBRE NUNCA ERA MENCIONADO EN LAS LISTAS DE LIBERADAS?

Creo que es algo que ya me esperaba de alguna u otra manera, por el actuar de este gobierno. Definitivamente fue una manera de mantenernos en zozobra, de torturarnos psicológicamente; más que todo fue como que por grupos el gobierno daba “un regalito”, así como siempre ha hecho en su gobierno, para que la gente agradeciera. Cada vez como una rifa, de ver quién se iba primero y quién después. Se me hizo una costumbre estar ahí, cada vez que salían otras presas políticas me ponía a pensar en que mis padres me iban a estar esperando, así como pasó en la primera excarcelación cuando muchas familias se iban a esperar en la catedral de Managua.

¿SABÍAN USTEDES QUE UN GRUPO DE EURODIPUTADOS LAS IBA A VISITAR? ¿CÓMO RECIBIERON ESA VISITA?

Fue como todo en esa prisión, en todo momento, a nosotras nos tenían aisladas, no nos permitían comunicarnos con el resto de reas comunes ni se nos permitía realmente salir de nuestras celdas. Solo nos sacaban para tomarnos fotos y que la gente dijera que estábamos bien, que nos dejaban ver a nuestras familias y que nos daban la comida. Ese día (de la visita de los eurodiputados) llegan en la mañana (las custodias) y nos preguntan que si no queríamos salir, que nos iban a dar espacio para que jugáramos con el resto de mujeres. Yo decía que ahí había algo raro, un grupo salió pero yo me quedé dentro de la celda porque nunca me gustó que me utilizaran como parte de su circo mediático. Nadie nos avisó absolutamente nada. De repente como que escuchamos gritos, se abrió un portón, entra un grupo de gente preguntando que dónde estaban las prisioneras políticas; ahí fue cuando el resto se da cuenta del por qué las sacaron. Solo las sacaron para hacer el circo y que los eurodiputados nos encontraran afuera y justo ahí estaba el alcaide del penal, que nos hacía una cara de odio total cuando les decíamos eso a los eurodiputados.

¿QUÉ RESULTADOS DEJÓ ESA VISITA?

Nadie se esperó que los eurodiputados entraran hasta las celdas porque nunca permitían eso. Ellos exigieron que nos abrieran las celdas, entraron y hablaron con nosotras. Realmente, fue una visita para darnos esperanza, que de repente, al estar completamente aisladas, llegaran un grupo de personas entusiastas diciéndonos que estaban trabajando afuera; aunque, siendo realistas, debíamos tener nuestras expectativas bastante bajas, pero el tener a alguien que llegara y que diera un tipo de apoyo cuando se nos aislaba, fue bonito.

¿HUBO PROPUESTAS PARA VOS, DE PARTE DE LAS AUTORIDADES DE BÉLGICA, DE SACARTE DE LA CÁRCEL? ¿POR QUÉ NO ACEPTASTE?

Llegando al Chipote, llegó una delegación de Bélgica. Ellos estuvieron pendiente; cada vez que algo sucedía, una delegación se movilizaba para constatar. Cuando a mí me preguntaron qué pensaba de la idea de poder retirarme y salir del penal, fue algo que ni siquiera pude planteármelo. El decir “no” fue una elección que tomé al momento de salir a las calles y quedarme en Nicaragua. Siento que todo esto fue algo que yo escogí y no iba a echarme para atrás en ese momento, de igual manera ya estaban varias personas encarceladas. Había sido impensable, para mí, irme y dejar a esta gente.

HICIERON VARIAS PROTESTAS EN LA ESPERANZA ¿POR QUÉ UNA HUELGA DE HAMBRE? ¿QUE PRETENDÍAN?

Dentro del Sistema Penitenciario siempre estuvimos haciendo resistencia de la manera que podíamos. Nos dimos cuenta que en febrero (2019) se estaba retomando el diálogo y, también, de los acuerdos que se habían tomado de excarcelar por grupos o bloques. Entonces fue que en nuestras celdas nos poníamos a discutir, hablar y ver diferentes puntos de vista, para después sacar comunicados para que se hiciera saber nuestro pensar. A nosotras jamás se nos tomó en cuenta, nadie llegaba a preguntarnos, como presas políticas, qué pensábamos, a pesar de que era entorno a nosotros que se estaba negociando. Esa manera de sacar a los presos políticos no nos pareció; además, era una manera de dejar rezagada a la gente. De igual manera, no estábamos de acuerdo con que la Alianza Cívica se sentara a negociar, sin tener un resultado previo. Nosotros estábamos en desacuerdo. Duró alrededor de 14 días, comenzando el 27 de febrero y terminando con la visita del Nuncio. En el sistema (penitenciario) les negaban a nuestros familiares que estábamos en huelga; los del sistema decían que estábamos comiendo bien. Es más, para el Día de la Mujer (8 de marzo) hicieron un asado. Jamás habían hecho eso, no se cuánta carne asaron, asaban de manera que nos llegara el olor de la carne, nos llegaban a decir que si queríamos. Eso era ridículo.

¿QUÉ PASÓ EN EL ENCUENTRO CON EL NUNCIO APOSTÓLICO, WALDEMAR STANISLAW SOMMERTAG?

El Nuncio llegó. Antes, nadie había llegado a preguntarnos nuestra opinión, más que los eurodiputados. Se publicó una foto donde aparecemos con el Nuncio en nuestros últimos días de la huelga de hambre, era bastante fácil en esa ver nuestro estado tanto moral como físico. Él nos llegó a decir que estábamos retrasando nuestra salida, que con nuestra huelga estábamos haciendo más difícil su trabajo y que nosotros debíamos ser los interesados en que el proceso fuera rápido. Nos preguntaba si queríamos pasar más tiempo ahí. En ese momento me quedé perpleja, hubo un conflicto y le dije que no me parecía ese actuar porque él, como garante de la mesa de dialogo, intentó justificar.

¿CÓMO CONSIDERAS EL TRABAJO DEL NUNCIO COMO GARANTE?

No voy a menospreciar el trabajo de él en el diálogo, creo que es un trabajo ingrato el ser garante de un diálogo; es un papel bastante ingrato y abierto a muchas críticas como las tuvo él. Sin embargo, sé que ha estado ahí pendiente de lo que sucede, ha hecho cosas positivas y muchos en Nicaragua lo agradecemos. En ese momento, creo que tal vez la manera de expresarse ante mujeres que no habían comido en semanas y que estábamos muy molestas por lo que pasaba, no fue la manera correcta. Posteriormente hubo otra visita, la cual estuvo un poco más relajada, no tan en conflicto. En esa segunda visita solo estábamos seis, incluyendo a Lucía Pineda, aislada; fue más que todo para ver las condiciones en las que estábamos.

¿CUÁNTO PENSASTE QUE IBAS A ESTAR EN LA CÁRCEL?

Desde el inicio, lo que les dije a las muchachas era que si nos liberaban yo iba a ser una de las últimas en irme, creo que por toda la publicidad que había tomado mi caso, que a la vez permitió visibilizar lo que estaba pasando dentro. No sabía muy bien si tener esperanzas de salir; ya sabemos lo que hace este gobierno, aún no sabemos lo que planea.

¿QUÉ FUE LO PEOR QUE VIVISTE DENTRO DE LA CÁRCEL?

Creo que, en general, es que te tienen completamente aislada, no sabes nada de lo que está sucediendo afuera, no sabes nada del día a día. A nivel moral, creo que lo peor fue el final, al ir viendo que todas se iban y yo quedándome sola en la celda. Fue bastante fuerte; si bien me lo esperaba, fue bastante duro.

¿CUÁLES FUERON LOS MEJORES MOMENTOS EN MEDIO DEL ENCIERRO?

Definitivamente, fue conocer a todas esas mujeres, todos los lazos de amistad que se crearon, no solamente en La Esperanza, sino, también en El Chipote. Se creaban lazos mucho mejores que antes del encarcelamiento. Realmente, este gobierno lo que ha creado con nuestra encarcelación fue unas redes de comunicación, una articulación en Nicaragua, bárbara. Lo mejor fue conocer y pasar tanto tiempo con esas mujeres, ver diferentes opiniones, porque éramos mujeres con tipos de lucha diferentes en varios ángulos.

¿HUBO PREVIO AVISO DE TU LIBERACIÓN EL 11 DE JUNIO? ¿QUE HACÍAS ANTES DE SALIR?

Yo arreglaba las pocas cosas que iban dejando las otras, organizaba y trataba de ver lo que podía llevar. En la mañana del lunes llegaron a decirme que alistara todas las cosas, que iban a empezar a evacuar. Después me dijeron que me quedara con una mudada de ropa. Yo les preguntaba que si ya me iba a ir; la respuesta era que hiciera lo que me estaban diciendo. En todo el tiempo, jamás fueron capaces de darnos explicaciones. Realmente, pensé que me iban a trasladar a otra celda; después me dijeron que me estuviera lista, me llamaron como tres veces en la tarde (lunes 10 de junio), incluso en el último día jugaban con uno y fue hasta el martes, como a la una de la madrugada, que me llegaron a sacar junto a las cuatro últimas mujeres que quedábamos. Primero, no querían ni siquiera que nos acercáramos a los reos de La Modelo, pero de la emoción corrimos, nos saludamos y abrazamos entre los que nos conocíamos y los que no; aprovechábamos el momento para hacerlo. Fue muy emotivo ver a toda la gente recibiéndonos, ver a todos en el recorrido hacia Matagalpa, Jinotega, después Estelí. Planificaron la salida para que no hubiera nadie en las calles, pero igual, tuvimos recibimientos efusivos y alegres. Cuando llegué a mi casa me encontré con un plantón, no ha parado la gente de venir a verme; entre amigos, conocidos y gente que ni conozco.

SEGÚN EL GOBIERNO, LA LIBERACIÓN DE USTEDES SE DA POR MEDIO DE LA LEY DE AMNISTÍA. ¿QUÉ PENSÁS DE ESA LEY?

Es completamente ridículo y ofensivo. Esta ley de Amnistía no aplica, nosotros fuimos la imagen para hacerla pasar; no es algo que aceptamos, porque nosotros no hicimos absolutamente nada malo, no hicimos ningún crimen. Nuestra lucha cívica y pacífica no era absolutamente nada por el que tienen que pedirle perdón; al contrario, es el gobierno el que le debe a este pueblo de Nicaragua. Han derramado la sangre y las lágrimas de este pueblo. Nosotros no aceptamos esta ley y vamos a seguir luchando porque no hemos conseguido absolutamente nada; nuestra libertad es totalmente efímera, aún no somos libres en Nicaragua mientras siga este gobierno. Vamos a seguir luchando porque esta no es una solución que aceptamos.

¿QUÉ SERÁ DE AMAYA LUEGO DE SU EXCARCELACIÓN? ¿INTENTARÁ CONTINUAR CON SUS ESTUDIOS?

Miro algo difícil el ingreso a la universidad. Sin embargo, es algo que voy a seguir luchando, es algo por lo que he luchado desde siempre, la lucha por la autonomía universitaria, porque realmente fue un retroceso en la universidad. Era algo que ya lo tenía, nos queda mucho que trabajar en ese aspecto y pienso ir a la UNAN León, para ver cuál es mi estado ahí. Ahora estoy reintegrándome a esta vida, poniéndome al tanto de lo que está pasando. Estoy viendo lo que se ha venido haciendo y de qué manera puedo apoyar y reiniciar el trabajo.

¿CÓMO VES HOY A LA NICARAGUA POR LA QUE LUCHASTE DESDE EL 18 DE ABRIL DE 2018?

Siento a la gente muy emocionada y eso me llena mucho. La gente está dejando a un lado el miedo. Antes de esta crisis y de la salida de los presos, estuvimos en un momento de bastante temor. Ahorita, siento que es muy importante nuestro papel como excarcelados porque la gente nos está viendo y es necesario que no perdamos de vista que la lucha no tiene que parar, tenemos que seguir luchando porque todavía hay prisioneros políticos y sobran razones para la lucha.

¿QUÉ PENSÁS DEL GOBIERNO ACTUAL?

Es una desilusión tras otra. Durante este tiempo en el penitenciario me dediqué mucho a leer y a pensar. Leí muchos testimonios sobre la revolución y veo triste cómo esta euforia de la gente, que realmente confiaba en esta revolución y valores, cayó y se vició. Es muy triste y nos tiene que servir como ejemplo de algo que no podemos olvidar y que no podemos seguir viviendo; no podemos dar carta blanca a alguien que llegue a hacer un papel de salvador. Es nuestra responsabilidad, como ciudadanos, estar pendientes de lo que se está haciendo; y es algo que debemos exigirle a los gobiernos que vengan, que sean transparentes en todo lo que hacen. No podemos dejar que un gobierno vuelva a tomarse todos los poderes del Estado.

¿A QUIÉNES HA UNIDO DANIEL ORTEGA EN SUS PERÍODOS COMO GOBERNANTE?

El gobierno de Ortega nos unió a todos contra él mismo. Realmente, este tipo de redes nos sacó de la indiferencia. Era bonito ver a quienes conformaban las protestas y marchas; se miraba de todo, grupos que jamás se habían mezclado, estábamos ahí dejando muchas diferencias para trabajar por lo que parecía más importante en ese y este momento.

COMO CIUDADANA CON DOBLE NACIONALIDAD, ¿QUÉ LE PEDÍS A LA COMUNIDAD INTERNACIONAL?

Les pido que la presión tiene que seguir. No es posible que se piense en retirar sanciones cuando aún es necesario mantener presión, tenemos que ahogar a este gobierno. Es necesario que se siga visibilizando la situación de Nicaragua. Muchos creen que con la liberación de los presos ya se consiguió todo y no es así. Visibilicemos todo. Quiero agradecer mucho a la comunidad internacional porque es algo que ayudó y aceleró la excarcelación. Nosotros tenemos que seguir en las calles, hasta conseguir lo que venimos demandando, exigimos justicia, democracia y un cambio que debe hacerse.

TE CONVERTISTE EN UNA IMAGEN SIMBÓLICA EN ESTE CONTEXTO. ¿TENÉS ASPIRACIONES POLÍTICAS?

Realmente no. En el momento que comenzó esta lucha yo dejé a un lado mis estudios, alrededor de los cuales mi vida giraba; sin embargo, los dejé porque lo que pasaba con la gente era más importante. Hasta el momento, aún creo que hay algo más importante; es esta lucha. No estoy aquí porque quiero verme beneficiada de ninguna manera, no aspiro a un puesto político, lo que quiero es continuar mis estudios para poder apoyar de la manera que considero es más directa a las necesidades del pueblo.