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Medardo Mairena, quien comenzó sus actividades comunales en los grupos laicos de la Iglesia católica en el área rural del Caribe Sur del país, ve así la probable unión opositora: “Me parece que debe ser la verdadera unidad de cara a las acciones, no a las elecciones. La verdad es que va a ser un sueño realmente brillante, el que Nicaragua pueda ser para todos, donde todos los sectores nos sintamos como familia, como hermanos”, dice.

Mairena, detenido el 13 de julio de 2018 y liberado el 11 de junio de 2019 mediante la Ley de Amnistía, después de ser condenado a 216 años de cárcel, cree en que “todos juntos podamos luchar por desarrollar esta nación, porque todos sabemos que la economía de este país está totalmente deteriorada y cada día más que Daniel Ortega continúe en el poder, es un día más de atraso para los nicaragüenses”.

Otro de los dirigentes campesinos que estuvo en prisión, Lener Fonseca, expresa: “En eso estamos nosotros, en tratar de unificar a la gente de todos los sectores, porque si no nos unimos sabemos que vamos a continuar en lo mismo, como Movimiento Campesino hemos tratado de unificar en el campo”.

“Si no existe unidad, no vamos para ningún lado. La Alianza Cívica estuvo hablando con CxL (Ciudadanos por la Libertad), considero un error no haber hablado con otros partidos políticos aunque hayan fallado en muchos sentidos, pero era necesario para la unificación de todos. Recordemos que aunque muchos no quieren a Arnoldo (Alemán), pues, debemos saber que Arnoldo (PLC) no es todo el liberalismo”.

“Estamos trabajando con todas las bases, desde conservadores y liberales en el campo, con la gente de abajo; sabemos que arriba es imposible derrotar a esa gente, pero en el campo está la gente desesperada y sufriendo. Con ellos queremos trabajar”, afirma Fonseca.

Pedro Mena, apresado junto a Medardo Mairena cuando se disponían a tomar un avión para viajar a Estados Unidos el 13 julio de 2018, comenta sobre la posible unidad opositora: “Eso habría que verlo y analizarlo muy bien para saber cuál es el propósito con el que se pretenden formar las alianzas”.

“Tenemos que valorar muy bien cuál es el propósito de cada partido político. Lo mejor que podríamos hacer es tener una unificación completa, lo que pasa es que muchos partidos y personas buscan beneficio propio para sus bases, eso es un problema; pero, si la unidad es para que exista una salida democrática del actual gobierno, por qué no unirnos”, dice Mena.

“Estamos buscando la unidad desde las bases, con todos los campesinos y sin pensar en un cargo político, solo queremos ayudar y aportar para que Nicaragua un día sea libre”, enfatiza.

El Movimiento Campesino, según relatan sus representantes, surgió en oposición a la expropiación de tierras para el proyecto de canal interoceánico que pretendía realizar un consorcio chino encabezado por el empresario Wang Jing. Luego, en abril de 2018, se sumó a las protestas iniciadas en León y Managua en contra de una reforma al seguro social que afectaban a contribuyentes (asalariados y empleadores) y jubilados.

Medardo Mairena: “A mí no me desvela un cargo político”

El exreo político dice en esta entrevista que el Gobierno “se ha encontrado con una barrera, con gente que tiene dignidad”; y los campesinos “hemos estado insistiendo en que la salida de esta crisis sea a través de una negociación”.

¿Crearon los campesinos una nueva organización?

Esto no es un nuevo movimiento, siempre somos el Movimiento Campesino de Nicaragua; lo que hemos hecho es que, así como otros sectores que nos han expresado que se sienten representados por nosotros, ellos han querido unir esfuerzos con nosotros y lo que hacemos es escuchar a diversos sectores, preguntándoles cómo están viendo la situación de la crisis sociopolítica y de alguna forma, a raíz de eso, llevamos a la mesa de la Alianza Cívica las demandas. Hemos estado insistiendo en que la salida de esta crisis sea a través de una negociación, a pesar que el Gobierno no ha mostrado voluntad política para que se reanude el diálogo. Lo que se pretende es evitar más derramamiento de sangre, más muertes, más torturas, más encarcelados. Sabemos que no hay libertad de expresión, porque aún hay asedio hacia los medios, no hay libertad de movilización, no se nos permite ni reunirnos en privado y es un derecho constitucional que tenemos. Desde el momento que el Gobierno amenaza con expropiarnos nuestras tierras, para nosotros fue como que se nos llevara el alimento, que se nos llevara la vida, porque de ahí vivimos nosotros.

Medardo Mairena. Nayira Valenzuela/END

¿Qué importancia tiene este movimiento para la alianza cívica?

Representamos a un amplio sector en Nicaragua y ahora que hay otros movimientos que quieren trabajar con nosotros, eso fortalece a la Alianza Cívica para que nosotros podamos llevar las demandas de todos los sectores y sean discutidas en la mesa de negociación.

¿Cómo entraste a las protestas sociales?

Todo surgió cuando el Gobierno hizo una ley llamada 840, de expropiación de nuestras tierras para construir el proyecto de canal interoceánico de Nicaragua, pero en realidad, a los campesinos nos queda claro que lo que se pretendió fue utilizar al chino (Wang Jing) de alguna forma para despojarnos de nuestras propiedades y luego él quedárselas. Hoy, más que nunca, en el sector campesino estamos claros de que sí se puede luchar, independiente de tantas cosas que hemos pasado, y así es como hemos podido liberar nuestras tierras, demostrar que tenemos la capacidad de ponernos al frente cuando Nicaragua nos necesita. Después, vimos lo que pasaba con los jóvenes y nos unimos. La lucha no ha terminado todavía, porque nos queda claro que no podemos confiar en este sistema. Aquí no se trata de oposición, se trata de ver que hay un problema, hay un estallido social, hay un secuestro de los poderes del Estado; esto no tienen nada que ver con partidos políticos, aquí todos los nicaragüenses estamos pasando por esta situación, incluso, los mismos orteguistas saben que las cosas no están bien, saben que hay que buscar una salida. A mí no me desvela un cargo político.

¿Por qué no confías en el gobierno actual?

Todos sabemos que no podemos confiar en la Policía Nacional… Se supone que debería de darnos seguridad a cada uno de nosotros, pero obedece las órdenes del Gobierno que solo pretende reprimir, asediar, para continuar quedándose en el poder. Igualmente, no podemos confiar en la Corte Suprema de Justicia porque sabemos que hace juicios viciados. Solo imagínense, cómo es posible condenar a una persona a más de 200 años de cárcel. Es mi caso. Eso solo manifiesta el odio por el simple hecho de decirle a Daniel Ortega la verdad. No podemos confiar, porque hay una Asamblea Nacional que violenta nuestros derechos. Por decir la verdad, me tocó 216 años de cárcel, algo que me dio risa porque, primero que no voy a aguantar esa cantidad de años vivo, y segundo, porque estaba claro que era una cuestión política. El obierno no tiene voluntad política para resolver los problemas que tiene el país, el Gobierno debe aceptar que Nicaragua no es una propiedad privada; somos más de 6 millones de personas y tenemos derechos, como para que podamos proponer un adelanto de elecciones que sean legítimas y observadas tanto nacional como internacionalmente.

Denunciaste que en la cárcel te ofrecieron que acusaras a los obispos católicos, a cambio de tu libertad. ¿cómo fue eso?

Lo que al Gobierno le cuesta resolver, lo busca hacer con dinero; fue lo que me ofrecían a mí, comprar mi dignidad que no tiene ningún precio, queriendo que denunciara a la Conferencia Episcopal diciendo que ellos organizaban el golpe de Estado fallido, decían ellos, lo que nunca sucedió. Yo nunca iba aceptar semejante barbaridad. No vale la pena denunciar a personas inocentes y ser camaleón de personas inocentes. El Gobierno se ha encontrado con una barrera, con gente que tiene dignidad, con gente que amamos Nicaragua, amamos la justicia y no vamos a permitir que continúe la corrupción en este país.

¿Recuerdas algo que te haya marcado dentro de la cárcel?

Más que el encierro, saber que cuando hicieron la marcha “Somos la voz de los presos políticos” le arrebataron la vida a un niño de tan solo 16 años de edad, a mí me saca los fríos recordar, saber, que él llevaba la voz pidiendo mi libertad. Me dolió muchísimo. El Gobierno ha sido totalmente cruel con los jóvenes y con todos los nicaragüenses. Es mejor sentarnos a negociar, que no siga más derramamiento de sangre y que no se repita la historia de la década de los 80. Urge la necesidad de sentarse a negociar, obviamente en una mesa donde el Gobierno diga que se va hablar de los temas de fondo, no como se ha hecho; al no cumplir, se está burlando de los nicaragüenses y de los garantes de la mesa. Nos seguimos preguntando que si nos volvemos a sentar, después que va a pasar.

¿Qué esperas de la resolución de la asamblea general de la oea en medellín?

Fue algo muy importante para los nicaragüenses, pero creemos que se le está dando muy largo tiempo al Gobierno, él está aprovechando ese tiempo. La diplomacia es muy importante, pero nos gustaría pasar del dicho al hecho; nos preguntamos cuántos muertos más tiene que aportar Nicaragua, aquí se trata de que hay una violación de derechos humanos, aquí se trata de que hay delitos de lesa humanidad. La OEA sabe completamente que el Gobierno de Nicaragua no ha cumplido con los acuerdos.

Volviste a ver a tu familia después de casi un año; incluso, después de salir de la cárcel pasaste un tiempo sin ir a tu comunidad, en nueva guinea. ¿Cómo fue el reencuentro?

Muy emocionante, porque reencontrase con la familia es lo mejor, aunque debí hacerlo desde el día que salí (de la cárcel). No fue así porque, todos sabemos la situación que estamos viviendo, el asedio, las amenazas, pero los mismos campesinos nos han demostrado mucha lealtad. Fue un recibimiento bonito, no solo estaba la familia, sino un pueblo y una familia campesina que ha sufrido y luchado mucho por la libertad de Nicaragua. Mi niña pegó un grito, diciéndome “¡Papá!”. Estaba muy emocionada ella, junto a toda la familia. Desde que llegamos nos estaba esperando una cantidad de campesinos, a pesar de que nosotros no habíamos anunciado que llegábamos, sino que mi mamá había hecho una promesa de hacer una vigilia por nuestras libertades y, pues, llegamos cuando mi mamá estaba pagando la promesa y nosotros aparecimos en el lugar y les dimos la sorpresa.

¿Es cierto que en la cárcel te amenazaron con hacerle daño a tu familia?

Cuando vi a mi hija, es algo que me saca los fríos… Le da impotencia a uno ver cómo el Gobierno es tan cobarde al amenazar a un niño que no sabe nada. Recuerdo ese momento en que me amenazaban con que la iban a matar; cada vez que la miraba me decía a mí mismo: qué ingratitud si le hubieran hecho algo a mi niña. Es algo bien duro para uno. Dios nos ha dado la fuerza para soportar y, obviamente, estamos claros que hay muchos hermanos que ofrendaron su vida por ver la libertad de Nicaragua, lo cual se ha convertido en un reto para nosotros, el ver al país libre muy pronto con el esfuerzo de todos los que amamos la justicia y de quienes queremos libertad y democracia.

Pedro Mena: “Hemos estado buscando una unidad de toda Nicaragua”

Pedro Mena.Orlando Valenzuela/END

Este campesino, originario de la comunidad La Fonseca, Nueva Guinea, dice que si hubiera libertad de manifestación en Nicaragua “le demostraríamos al Gobierno que tenemos mayor cantidad de gente que ellos”.

¿Qué pretende el movimiento campesino después que sus líderes fueron liberados de la cárcel?

Hemos estado buscando una unidad de toda Nicaragua, si es posible, para que siempre nos mantengamos firmes porque la meta es esa: no dar oportunidad de que vengan a quitarnos lo nuestro. La ley (del canal interoceánico) no ha sido abolida; la ley está, aunque el periodo que le dieron al chino (Wang Jing) ya concluyó, pero la ley está vigente y al estarlo seguimos en el mismo problema, en cualquier momento pueden venir a expropiarnos de nuestras tierras.

¿Por qué los campesinos se unieron a las protestas sociales de abril de 2018?

Cuando nosotros miramos que los jóvenes nos pidieron apoyo, como Movimiento Campesino, los jóvenes decían que se sentían fuertes con nosotros los campesinos, ellos miraban que nosotros hacíamos marchas fuertes. Nos levantamos porque estamos a favor de la juventud, porque mirábamos cómo estaban matando a los jóvenes.

¿Qué tipo de movimiento campesino esperaba ver al salir de la cárcel?

Pensé que el Movimiento Campesino, ahora que estábamos presos, iba a estar más débil; pero no, porque cuando yo salí me alegró que estuviera más fuerte que nunca y organizado, hubo personas que lo mantuvieron y son personas que echaron de ver la lucha que a nosotros nos ha costado. Le decimos a la comunidad y a las comarcas que estamos en pie, firmes, y que debemos continuar y unirnos al movimiento porque es una de los más fuertes que tenemos en el país.

¿Cuáles son los retos de este movimiento?

Tiene que haber más fuerza en las estructuras grupales. Una unidad no es solo para decir que vamos a estar agrupados, sino que vamos a evaluar la producción, debe haber buena producción. Cuando a nosotros nos echaron presos y nos condenaron a 210 años, muchas personas se afligieron y dijeron que cómo iban a trabajar. ¿Para que los echaran presos? Pero, ahora saben que todo es tener fe en Dios para levantar este país y tener mayor producción. Dentro de poco vamos a ver los avances para Nicaragua.

¿Qué tipo de acusaciones le hacían al interrogarle en la cárcel?

Me decían que yo era quien manejaba y repartía armas en una camioneta, como si fueran caramelos (ríe), el 10 de julio en El Morrito; y ni el mismo torturador que me acusaba sabía dónde quedaba, porque decía que era en el empalme. El Morrito es para adentro, ni él mismo sabía lo que estaba diciendo.

¿Podemos decir que existe un movimiento campesino que hace contrapeso al gobierno actualmente?

Tenemos el consejo nacional, consejo comarcal, municipal y distrital; todas las colonias, comarcas y distritos están con nosotros. No podemos hablar de cantidad porque son muchas. Aquí, si hubiera manifestación libremente, le demostraríamos al Gobierno que tenemos mayor cantidad de gente que ellos. Fuera bueno que hiciéramos como una competencia, para ver quién tiene más gente, que nos dejen manifestarnos libremente. Se lo dije a muchos policías, que eran los que nos torturaban, que ellos no tenían conocimiento de lo que hacían porque, si ellos cumplieran, tenían que saber todo el significado de lo que contiene para gobernar un país. Nosotros les decíamos que eran guardias, porque un oficial no es para que te golpee y garrotee.

¿Cómo te integraste al movimiento?

Nuestra zona es la que mantiene el mercado de Managua y también internacionalmente salen productos como tubérculos; entonces, comenzamos a discutir por el valor de nuestras tierras. Nos levantamos haciendo reunioncitas por comarcas, de ahí lo hicimos distritales, dándoles a conocer lo que significaba la Ley 840 (para el canal interoceánico); y cuando se daban cuenta que se trataba de una expropiación de los terrenos, dijeron que no podía suceder. Recordemos que el Movimiento Campesino surge cuando apareció esa ley llamada 840, que es una ley de expropiación. Iban a expropiarle las tierras a todos los campesinos y personas en la franja canalera que ellos escogieron (el Gobierno), pero, como miramos que era algo que nos afectaba a todos, como productores y como personas que nos dedicamos a la siembra de yuca, quequisque, nos organizamos.

¿Pensaron que en algún momento el gobierno daría marcha atrás al proyecto del canal?

Nunca se dio eso porque el Gobierno se portó algo duro, aunque nosotros reclamáramos un derecho. Reclamábamos por qué nos iban a expropiar y confiscar. Si en los tiempos de los 80 te sacaban de las propiedades sin ley, ahora imaginémonos bajo una ley. La ley decía que en los territorios el dueño de una propiedad que no contaba con un título y que tenía solo una escritura pública, ese terreno era expropiado a cambio de nada. Se las iban a quitar y te ibas a quedar sin nada, siendo tierras que habían sido compradas con dinero propio de cada productor. Ahí fue cuando la gente comenzó a levantarse, al ver que no era nada bueno lo que se promovía por parte del Gobierno. Por el terreno que tuviera título nacional iban a pagar un precio de guate mojado. De ahí se comenzó a formar el Movimiento Campesino, así fue cómo nos empezamos a reunir en los diferentes distritos como La Fonseca, La Unión, la zona de Punta Gorda. Nos comenzamos a unir todos esos lugares y planeamos hacer la primera marcha en los distritos, después en Nueva Guinea y después vinimos a Managua para que esa ley no existiera.

¿Cómo le afectaba a usted?

El canal, a mí me iba a pasar partiendo la finca que tengo, son unas 400 manzanas, una vida completa hecha. Ahí iba a quedar desnudo completamente, peor que cuando uno comienza porque para un joven las cosas son un poco más fáciles, hay energía; pero, ya con la edad y las complicaciones que estamos viviendo en el país, ya no era para lograr vivir bien. Ahí era de buscar a gente que a uno le diera trabajo y eso fue lo que nunca le gustó a la gente, mirando lo que era el Gobierno.

¿En algún momento hubo desánimo dentro del movimiento?

Pensamos que levantarnos y reunirnos para exigir la derogación del canal, iba a ser algo difícil porque el Gobierno ha ocupado el país como una propiedad privada. Entonces, es difícil, decíamos, pero reflexionábamos que las tierras son nuestras; incluso, nos visitó Telémaco Talavera (del Gobierno) una vez y le dijimos que no tenían ningún espacio para que fueran a buscar nada, porque esta tierra es nuestra. Fuimos de los campesinos que preferíamos que nos mataran de cualquier forma, pero no salir a dar lástima afuera de la zona en que nosotros estábamos. Todas las personas que iban a ser afectadas por el canal estaban en contra del Gobierno y a favor del Movimiento Campesino, porque miraban que era algo injusto; ellos decían que teníamos que unirnos todos. Había momentos en que ellos hasta ponían sus camiones para participar de las marchas, porque la posición era mantener la lucha; lo logramos, estamos organizados como movimiento y mantenemos nuestra posición.

Ustedes apoyaron a los estudiantes de la zona del pacífico y eso tuvo un costo. ¿pensaste en no volver a hacerlo?

Al apoyar a la juventud y a Nicaragua tuvimos ese costo de 11 meses de cárcel, pero no es para decir que me siento mal o culpable por haber apoyado a la juventud. Más bien, me siento gozoso de haberlo logrado y haberle demostrado esa valentía a esos jóvenes, porque era algo que se merecían. Nosotros estábamos presos y de una u otra manera nuestras familias podían vernos, pero esas madres y familias que perdieron a su familiar no los van a volver a ver. Yo tenía la fe en Dios en que iba a haber un momento y una oportunidad de estar libres y lo logramos, demostramos que Dios es poderoso y contra él no hay nadie. Nunca pensamos que íbamos a estar presos, porque nosotros conocemos la Constitución Política; más bien las autoridades que tenemos en el país son injustas porque pienso que ni ellos mismos la conocen.

Lener Fonseca Díaz: “El pueblo quiere que esto se componga”

Lener Fonseca.Orlando Valenzuela/END

Vivía en su finca, en la comarca El Roble, municipio de San Miguelito. “Me acostumbré a estar en el campo, pero salí de ahí por una necesidad del país, a levantar la voz del campesinado”, explica.

"Me acostumbré a estar en el campo pero salí de ahí por una necesidad del país"

La policía capturó a Fonseca el 15 de noviembre del 2018 y lo liberaron este año. Dice que no ha regresado a su finca, por miedo.

¿Qué hay de tu vida después que te liberaron?

Imagínense que en los últimos meses no he podido ir a mi finca porque me persiguen. Allá andan preguntando con quién camino, en qué carro ando. En estos momentos aún me siento amenazado, dentro y fuera de mi comarca en San Miguelito. Cuando andaban los chinos (del proyecto de canal) pasaban los mojones por la finca mía, ponían la cinta de plástico color amarillo, se suponía que ahí iba a pasar la franja canalera. Hay una gran inseguridad, no podés acudir a la Policía porque son los enemigos del pueblo; no podés poner una denuncia porque, en lugar de agarrar al ladrón, agarran al dueño del ganado solo por ser enemigo del Gobierno. Entonces, no puede denunciar uno; no van al llamado del pueblo que lo necesita.

¿Cuánto de tu propiedad iba a ser afectado por la franja canalera?

Con el sudor de mi frente logré adquirir 100 manzanas de tierra, que es el patrimonio de mi familia, de mi esposa y de mis hijos, donde pensábamos que de ahí podríamos sobrevivir; y según la Ley Catastral, nos iban a pagar a precio catastral, eran más o menos 1,200 córdobas por manzana. Eso no me daba para pagar ni un solar en un municipio, no digamos ya aquí en Managua. Prácticamente, iba para la calle.

¿Por eso decidiste ser parte del movimiento campesino?

A raíz de que sale publicada la Ley 840, yo no sabía nada de esa ley, empecé a investigar para ver qué significaba eso para nosotros, el campesinado, especialmente yo que tenía una propiedad en esa ruta del canal. Miré que era una expropiación disimulada, nos iban a sacar de nuestras tierras y nos iba a echar prácticamente a la calle. Empezamos a organizarnos por comarca, a investigar sobre los beneficios y desventajas que teníamos. Tengo más o menos tres años de estar en el consejo nacional y nos ha tocado duro últimamente, porque hemos recibido una represión bárbara departe de este gobierno que categóricamente nos ha catalogado como terroristas.

¿A qué te dedicabas en el campo y cuándo esperas que vuelva la normalidad?

Yo ordeñaba una cantidad de ganado suficiente para sostener a mi familia; sembraba frijoles, maíz, engordaba cerdos. Llevaba una vida muy bonita con mi familia, pero lamentablemente me ha tocado a mí estar los últimos ocho meses fuera de mi casa; y mi esposa y mis hijos en el exilio, sufriendo sin necesidad, porque tenemos de qué sobrevivir en Nicaragua sin verle caras a nadie. Ha sido duro, pero es por culpa de un Gobierno que no quiere escuchar a su pueblo.

¿Cómo podría solucionarse esta crisis en nicaragua?

El pueblo quiere que esto se componga, de hecho, que estamos pidiendo que esto se solucione dialogando. Ortega quiere engañarnos, a los nicaragüenses, haciéndonos pensar que está hablando de una salida pacífica, pero vemos que no es así. No quiere nada, hemos visto cómo salen camionetas asediando, de El Almendro hacia El Jícaro, llenas de antimotines. La gente que estaba en Costa Rica y regresa, es apresada; no sabemos cuál es el futuro, no sabemos lo que quiere este presidente con nosotros.

¿Cómo alcanzaron el apoyo de otras regiones?

Siempre habíamos querido el apoyo del Pacífico, siempre habíamos andado organizándonos y viendo de qué manera podríamos agarrar más fuerza; y al mirar lo que pasó el 18 y 19 de abril (2018), no dudamos en salir nosotros. Esto no es solo de los estudiantes y lo del INSS, hay muchas cosas con las que todos los nicaragüenses no estamos contentos y son cosas que hemos venido acumulando conforme el tiempo, hasta llegar a formar algo que es insostenible para este Gobierno. La gente ha demostrado que no está de acuerdo con lo que está haciendo (el Gobierno), yo digo que sumamos más del 80%, los que estamos en descontento.

¿De qué otras formas han sido afectados los campesinos de tu zona?

Muchos de nuestros líderes estaban amenazados, lo que para nadie es un secreto; algunos tuvieron que emigrar a Costa Rica… y están con ansias de volver a Nicaragua, pero el Gobierno, al que va viniendo, lo va apresando. Se está cultivando muy poco la tierra, no hay trabajadores, y una de las cosas es porque sabemos que en otros países hay una paga mejor y nosotros, que estamos casi en la frontera, vemos que casi todo mundo va a trabajar a Costa Rica porque la economía de Nicaragua no da para pagar un salario bueno a los trabajadores del campo. Yo manejaba de tres a cuatro personas directamente en mi finca, a veces hasta 15, pero, ahora solo una persona para que me cuide el ganado y no se lo roben.

¿Cómo ha crecido este movimiento campesino?

El Movimiento Campesino ya no habla solo de las afectaciones de la ruta canalera, hemos crecido y tenemos una gran credibilidad en los nicaragüenses; pensamos seguir alimentándolo, para que este movimiento sea más grande. No sabemos hasta dónde lo vamos a llevar, pero sí, vamos a seguir haciendo las cosas bien, con humildad, sencillez y sinceridad, que es lo que nos ha caracterizado durante los últimos seis años. Estamos involucrando las necesidades que tiene cada comarca y es necesario; estamos creando redes de comunicación aunque sabemos que es difícil por la situación que hay en el país. A mí me cuesta expresarme y le huyo a los medios de comunicación, no soy un hombre estudiado, me acostumbré a estar en el campo, pero salí de ahí por una necesidad del país, a levantar la voz del campesinado.