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La presencia de Mohamed Lashtar en altos puestos gubernamentales confirma el padrinazgo político y económico del cuestionado líder libio Muammar Kadhafi al presidente Daniel Ortega, quien ha sabido responderle con una defensa férrea a nivel internacional, consideran políticos y analistas.

“La relación política y la financiera van indisolublemente ligadas, por eso el empeño de Ortega en esa defensa a ultranza”, opina el general en retiro Hugo Torres, quien agrega que la identificación política se ha ido tejiendo a lo largo de los años junto al sostenimiento financiero. “Es difícil imaginar la cercanía de un personaje libio con Ortega sin que existiera este cruce de intereses”.

Mohamed Lashtar es asesor privado para asuntos internacionales de la Cancillería. Cables enviados desde la embajada de Estados Unidos en 2007, por el entonces embajador Paul Trivelli, revelaron que Lashtar, ciudadano libio y nacionalizado nicaragüense, estuvo vinculado a los servicios de inteligencia de su país desde los años 80, y que es sobrino de Kadhafi.

Copia del modelo libio
Según los cables filtrados por WikiLeaks y revelados ayer por Confidencial y La Nación, los diplomáticos de EU expresaban su preocupación por la presencia de
Lashtar en el círculo de confianza de Ortega.

El especialista en política exterior, Félix Maradiaga, identifica un aspecto preponderante en la relación de Ortega con Kadhafi, y que queda mejor dibujada a través de los cables: la copia del modelo libio, que es “altamente personalista, populista y familiar”.

La presencia de Lashtar devela también “la confianza ciega” de Ortega hacia Ka-dhafi. “Y también la defensa ciega que roza con la irracionalidad”, dice Maradiaga.

Mientras los insurgentes libios eran atacados por orden de Kadhafi, Ortega se comunicaba con él para reiterarle “su solidaridad firme”. El mandatario nombró al excanciller y ahora asesor Miguel D’Escoto, embajador alterno ante la Organización de Naciones Unidas, ONU, para que desde allí asumiera la defensa de Libia.

Antes de ese nombramiento, la ONU se había negado a aceptar a D’Escoto como representante permanente del régimen libio ante esa instancia. La misión de Libia ante la ONU carece de representante permanente, desde que el embajador Abdel Rahman Shalgam abandonó el puesto, y su segundo, Ibrahim Dabashi, se declaró en rebeldía frente a Trípoli.

“Piñatero”
El ex vicecanciller y hoy diputado, Víctor Hugo Tinoco, sostiene que la presencia de Lashtar obedece a la dependencia económica a Libia durante décadas.

El diputado Eduardo Montealegre aseguró ayer que Lashtar es un “piñatero”, pues dijo que le “robó” mediante influencias una casa a su madre.  

“Es de todos conocido que cuando el gobierno de Alemán, llegaba a El Chile, llegaba La Chinampa a cocinarle…”, agregó el legislador oficialista cuando fue consultado sobre Lashtar, a quien identificó como conocido en la política.