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OCOTAL, NUEVA SEGOVIA

Febrilmente, las fuerzas políticas se encuentran inmersas en la selección interna de los candidatos a alcaldes, vicealcaldes y concejales que aspiran la sucesión de las administraciones edilicias de los 12 municipios de este departamento, cuyo período vence este año. Todavía no se sabe quién es quién para inscribirse oficialmente en la boleta electoral que marcarán los electores en noviembre próximo.

Las llamadas fuerzas democráticas: el Partido Liberal Constitucionalista, PLC; Alianza Liberal Nicaragüense, ALN y el movimiento “Vamos con Eduardo”, se han transmutado localmente, como efecto de las contradicciones de las cúpulas nacionales y las resoluciones emitidas por el Consejo Supremo Electoral, pero aún con estos obstáculos no han detenido el proceso de escogencia para pasar a la etapa decisiva de la unidad.

Sobre los riesgos que significaría ir desunidos a la contienda de noviembre, que de ocurrir, dejaría el campo abierto a su adversario común, los dirigentes locales se ahorran contradicciones. “Aquí, localmente nos vamos a unir; no le vamos a hacer caso a los de Managua”, dijo un precandidato del PLC del municipio de Jalapa, que solicitó omisión de su nombre.


No más experimentos
Y es que están conscientes de que las ventajas que ha obtenido el Frente Sandinista de Liberación Nacional, FSLN, tanto en las elecciones municipales de 2004 como las nacionales de 2006, se debieron a la separación de casillas electorales, y no a un crecimiento por conversión de electores hacia la bandera rojinegra.

En las municipales de 2004, el Partido Resistencia Nicaragüense, PRN, participó solo en la competencia, bajo la premisa de conocer qué tanta fuerza representaba en el espectro político nacional en detrimento del PLC, que vio restada su fuerza electoral.


Partidos pequeños pueden hacer la diferencia
En el caso de Nueva Segovia, era evidente que el PRN manifestara una notoria presencia por haber sido este territorio uno de los escenarios más intensos durante la guerra de los años ochenta, y semillero de combatientes antisandinistas. Esa separación de la casilla uno, en 2004, hizo mucha mella en el PLC.


El FSLN y las cifras
Esa lección no fue aprendida en 2006 cuando las fuerzas liberales mayoritarias se escindieron radicalmente, con el resultado catastrófico que las dejó más dispersas y casi resignadas a ser “pucheras” ante un FSLN relativamente minoritario, pero fuertemente maniobrable con adeptos que se pueden reñir por algún espacio de poder, pero a la hora de las piedras pómez, marcan en la misma casilla.

El Frente Sandinista ha estado invicto en los municipios de Jalapa y Ocotal desde el triunfo de la Revolución Sandinista, en 1979, y desde 1990 ha gobernado alternamente San Fernando y Dipilto y Jícaro, territorios con potenciales productivos importantes del departamento. Actualmente gobierna en cuatro de estos territorios.

Haciendo las sumas de los votos del PRN y PLC en 2004, las alcaldías de Dipilto y San Fernando no estuviesen en manos de los rojinegros. En el primero, unidos suman más de los mil votos, contra 944 del FSLN; en el segundo, reñido pero superior a los 2,034 de los rojinegros.

En el resto de municipios, como Santa María, Macuelizo, Mozonte, Ciudad Antigua, Murra, Quilalí, Jícaro y Wiwilí, el PLC ha tenido las victorias desde 1996, a pesar de la fuerte resta que le hizo el PRN en 2004. Globalmente, Nueva Segovia, de 212 mil habitantes, es mayoritariamente adversa al FSLN. La cifra unida de los “rojos sin mancha” y los de ALN, obtenida en noviembre de 2006, refleja un resultado superior al actual partido de gobierno, por encima del 19 por ciento, aún agregándole los más de 2 mil votos recolectados por el Movimiento Renovador Sandinista, MRS, en los comicios nacionales.


El laberinto de los rojos
Con la resolución del CSE que declaró nula la convención que había designado presidente de ALN a Eduardo Montealegre, se produjo una estampida de las directivas municipales con los candidatos seleccionados de esta fuerza política, y se aglutinaron alrededor del movimiento de los ex ALN que se autoproclaman como los verdaderos opositores al gobierno.

Para Noel Molina Briones, candidato por el movimiento “Vamos con Eduardo”, “no es más que un cascarón y sin fuerza para ser decisiva en las elecciones”, espetó.


Los posibles escenarios para 2008
Cualquier evento en las fuerzas de derecha, de aquí al 14 de marzo, afectará o beneficiará al FSLN. Si sus adversarios deciden convocarse en una misma casilla, tendría riesgos no sólo de perder Dipilto y San Fernando, sino otra de sus plazas insignes: Jalapa, donde cada elección va cerrando el margen a su favor.

Si la situación se presentara a la inversa, los rojinegros no sólo retendrían los cuatro municipios que actualmente ostenta, sino que ampliaría la posibilidad para arrebatarle al PLC otros territorios pequeños, considerando el gran pedazo de pastel de más de 21 mil votantes que ALN se adjudicó en todo el departamento, y cuya mayoría está ahora en el movimiento “Vamos con Eduardo”.

La dirigencia del FSLN centra su preocupación en Jalapa, de 60 mil habitantes, el segundo más poblado de Las Segovias. Si la derecha se junta ésta aprovecharía las flaquezas que muestra el FSLN local: una alcaldía envuelta en escándalos de corrupción, una división interna muy marcada en el partido y un MRS que logró dar un “pellizco” significante de más de 800 votos en las elecciones nacionales, y que podrían ser de sandinistas desencantados con el partido gobernante.

Adicionalmente, los adversarios al sandinismo aprovecharían el descontento ciudadano por el imparable fenómeno alcista en los productos de primera necesidad que atenta contra la seguridad alimentaria, y aunque sus causas sean o no de orden exógeno, la gente que tiene ingresos promedio de 40 córdobas diarios, lo achaca a políticas erradas del gobierno que preside Daniel Ortega Saavedra.