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El canciller Samuel Santos prefirió ayer no exponerse públicamente durante el acto de otorgamiento de la Orden José de Marcoleta en el Grado de Gran Cruz al embajador de Taiwan, Chin-mu Wu, quien dejará el país en junio próximo.

Pese a que usualmente estas actividades son públicas, sin ninguna explicación, el acceso al Ministerio de Relaciones Exteriores fue restringido a los medios de comunicación.

La prohibición de entrar se da justo después de que La Nación, Confidencial y EL NUEVO DIARIO publicaran cables filtrados por WikiLeaks, los cuales revelan que el libio Mohamed Lashtar, asesor privado para asuntos internacionales de la Cancillería, estuvo vinculado a los servicios de inteligencia de su país desde los años 80, y que es sobrino de Muammar Kadhafi.

¿Las razones?
Los cables enviados desde la embajada de Estados Unidos en 2007, por el entonces embajador Paul Trivelli, revelaron que la presencia de Lashtar, ciudadano libio y nacionalizado nicaragüense, causaba gran preocupación entre los diplomáticos acreditados en el país.

Desde la publicación de los cables no se ha dado ninguna reacción oficial. Ayer, ante los medios de comunicación pregobierno, el canciller solamente resaltó los lazos de amistad y de cooperación entre ambas naciones.

Lo que quieren que se diga
Según una nota de prensa de la Cancillería, durante el acto Santos reiteró las muestras de agradecimiento al país asiático. “El Gobierno Sandinista y el pueblo de Nicaragua agradecen las acciones de cooperación brindadas por la República de China Taiwan en diversas aéreas de interés social y de desarrollo económico, entre las que destacan el proyecto “Planta de Generación Eléctrica Taiwan”, así como proyectos de cooperación financiera no reembolsable, enmarcados en las prioridades del Plan Nacional de Desarrollo Humano, como los programas ‘Hambre Cero’, ‘Usura Cero’ y el ‘Programa Amor’”.