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Nicaragua corre el riesgo de deteriorar aún más su democracia, su institucionalidad y el Estado de Derecho, amenazados por el autoritarismo, la intolerancia, exclusión, nepotismo, falta de transparencia en los recursos y tráfico de influencia en el Poder Judicial, concluyó ayer Cristian Fajardo, miembro del Movimiento por Nicaragua, durante un foro denominado, “Nicaragua: ¿hacia dónde vamos?”, auspiciado por la fundación “Konrad Adenauer”.

Fajardo sostuvo que las instituciones del Estado “sometidas al perverso pacto Ortega-Alemán están siendo utilizadas descaradamente para perseguir y acabar con sus adversarios políticos, buscando cómo eliminar sistemáticamente lo poco que queda de oposición, destituyendo diputados, bloqueando el trabajo, agrediendo a la prensa independiente y tratando de acallar a los organismos de la sociedad civil que levantan la voz para reclamar sus derechos ciudadanos”.


Clase política sin escrúpulos
Más que los desastres naturales --apuntó Fajardo--
ha sido la clase política, caracterizada por su falta de escrúpulos, la que más se ha ensañado en contra del deseo de construir una patria mejor, hechos que impactan mayormente entre los sectores más empobrecidos.

“La arrogancia y prepotencia del gobierno se refleja, entre otras cosas, en la falta de transparencia en el uso de los recursos de la ayuda venezolana y la organización ilegal de los CPC. Esa estructura partidaria de manipulación y control continúa recibiendo recursos del Estado y ejerciendo funciones de gobierno, al punto que tienen la facultad de nombrar y destituir funcionarios”, señaló.

Afirmó además que el desempleo aumentó, la inflación castiga el poder adquisitivo de la población, “estamos a las puertas de unas elecciones municipales y nuestro deber como ciudadano es elegir autoridades honestas y capaces, comprometidas con la población y que respeten las leyes por encima de los intereses personales o de partido”.