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  • AFP

Uno de los aspectos preponderantes tras la reunión de las delegaciones de Nicaragua y Costa Rica en Antigua, Guatemala, es que el comisionado presidencial antidrogas costarricense, Mauricio Boraschi, reconoció que esa remota y deshabitada región fronteriza de selvas y humedales es la “ruta marítima donde se dan movimientos de cocaína del sur hacia el norte” del continente.

“El objetivo final es aunar esfuerzos para contrarrestar al crimen transnacional, como el narcotráfico, que se da en ese territorio”, consideró la primera comisionada Aminta Granera, jefa de la delegación nicaragüense, al terminar la reunión a puerta cerrada de casi siete horas.

“Es un paso sólido, serio y formal que garantiza una operación más coordinada contra el crimen organizado”, dijo, a su vez el viceministro de Seguridad costarricense, Walter Navarro.

El documento fue firmado por el jefe de la delegación de Costa Rica, el viceministro de Seguridad, Walter Navarro, y por de Nicaragua, la directora de la Policía Aminta Granera, así como por los facilitadores de México, Rubén Beltrán, y de Guatemala, Carlos Morales.

El acuerdo estuvo centrado en mecanismos de coordinación para enfrentar juntos el crimen organizado, y “establece los principios y procedimientos para concertar las acciones necesarias para prevenir y enfrentar a la delincuencia trasnacional en el citado territorio”, indica una declaración conjunta firmada en la ciudad colonial de Antigua, Guatemala, 45 km al suroeste de la capital.

Los jefes de las delegaciones no programaron una nueva cita, aunque una resolución de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya, del 8 de marzo, les recomendó reunirse cada seis meses o menos para avanzar en la solución del conflicto.

Ambos países, que tienen un historial de controversias fronterizas, enfrentan desde octubre una disputa por una pequeña isla fluvial próxima al Caribe, lo que les llevó a reforzar la vigilancia armada en la frontera.