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El presidente de la República, Daniel Ortega, reiteró su rechazo a la observación electoral en los comicios nacionales del próximo 6 de noviembre, pues al denunciar los bombardeos de la OTAN en Libia durante su discurso en el segundo día del XVII Foro de Sao Pablo, dijo que los observadores estadounidenses y europeos que quieren venir a Nicaragua deberían ir al país norteafricano para ver cómo se están asesinando a miles de civiles.

“Los miembros de fuerzas de oposición a (Muamma) Kadhafi no están haciendo mayor diferencia con tal de asesinar a Kadhafi”, expresó el mandatario, quien exaltó al presidente libio como impulsor de la unidad africana.

“Si se produce el asesinato de Kadhafi, la resistencia de su pueblo no se va a quedar ahí, más bien se va a recrudecer, no hay solución por esa vía”, agregó.

Llama “injerencismo” a observación
Ortega señaló que mientras tanto, en Nicaragua los europeos “se empeñan en que hay que colocar ya la fuerzas de injerencismo, los observadores”, en alusión a las últimas declaraciones de diplomáticos europeos que abogan porque la observación electoral comience ya y no días antes de la votación como lo propone el Gobierno.

“Mejor papel harían en Libia, visitando las ciudades para ver cuánta gente han asesinado…que manden observadores los franceses, los franceses colonizadores de siempre”, retó.

El Presidente indicó que, según la misma OTAN, diario se realizan 60 ataques aéreos en Libia.


Lula habló en portugués
Antes de Ortega, el principal orador fue el presidente Luiz Inácio Lula da Sila, cuyo discurso no se entendió en su totalidad, pues lo pronunció en portugués.
Sin embargo, por la similitud de ese idioma con el español, se entendió que para Lula “el Frente Sandinista de Liberación Nacional es un ejemplo de evolución y democracia”. Las palabras de Lula arrancaron muchas risas de los presentes, pero al parecer sólo de la delegación brasileña.

Otros que intervinieron fueron Alejandro Buscone, del Movimiento Evita de Argentina; Héctor Murillo, del Frente Amplio Guatemalteco; Fernando Soto Rojas, presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, y Dolores Palermo, Secretaria del Partido Comunista de México.

En sus discursos coincidieron en la necesidad de que América Latina sea gobernada por fuerzas de izquierda, y destacaron los logros económicos y sociales de Lula en Brasil.