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La huelga de hambre de Marlene Duarte ya no es por las diputaciones, ahora se trata de “recuperar la dignidad” del Partido Conservador, PC, la cual se perdió desde el momento en que los directivos del PC excluyeron de las listas de candidatos a diputados a una veintena de líderes conservadores, entre ellos la presidenta honoraria del PC, Azalea Avilés y la misma Duarte.

Tanto Duarte como Avilés están claras de que no pueden revertir el hecho de que fueron excluidas por los mismos directivos de su partido, pero aun así la huelga de hambre es una manifestación de “inconformidad” por las decisión que tomaron Bolaños Davis y Alfredo César Aguirre –presidente y vicepresidente del PC-, quienes participaron en la mesa negociadora con los aliados del Partido Liberal Constitucionalista, PLC.

Huelga se mantiene
Por eso, Marlene Duarte mantiene indefinidamente su huelga de hambre que hoy cumple ocho días y aunque quienes están a su alrededor le insisten en que no debe hablar para no gastar energías, ella siempre está dispuesta a repetir que “mi causa es justa y no voy a claudicar”.

“No voy a claudicar porque yo sé que estoy dejando claro ante los ciudadanos la patraña sucia que hizo Alfredo César de usurpar el lugar que no le corresponde y esa manera cínica y sin vergüenza de actuar, al igual que su cuñado”, dice Duarte con desgano y los ojos adormecidos, acostada en un catre donde lleva los ocho días de huelga de hambre, bajo la sombra de una champa que improvisó en el costado norte de la sede en Managua del PC.