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Diferentes reacciones provocó el reportaje titulado “De “gringos caitudos” y el manejo político de las nacionalidades”, principalmente de nicaragüenses que viven el exterior y quieren proyectar su experiencia de estar en un país que les ha ofrecido las oportunidades que Nicaragua no les dio, y en ese sentido, rechazar el término “gringos caitudos”.

Pero también generó explicaciones didácticas sobre el origen y espíritu de la Constitución Política, con relación a la nacionalidad de los nicaragüenses nacidos en el exterior.

En ese sentido, el coordinador del “Comité Pro Cédula en el Exterior de Miami”, Julio Ignacio Cardoze, hace una remembranza del origen de la actual Constitución Política de Nicaragua y sus múltiples reformas, y concluye que la actual Carta Magna “es un mamotreto de contradicciones hecha de retazos por aquí y por allá”.

“Esa  Constitución es en realidad la Constitución sandinista original de 1987 con  muchos parches arbitrarios…”, opina Cardoze. Cardoze se hace una pregunta en el contexto político de Nicaragua: “Sin tomar en cuenta las arbitrariedades del CSE ¿Son o no son los nicaragüenses quienes adquirieron otra nacionalidad en el exterior?” “Según el artículo 20 de las reformas del 2000, sí son, porque es muy claro: Ningún nicaragüense puede ser privado de su nacionalidad y la calidad de nicaragüense no se pierde por el hecho de adquirir otra”.