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Miguel Ayerdis tiene un doctorado en Historia, cuya tesis fue sobre las políticas durante el régimen de los Somoza. Ello le ha valido un puesto de investigador en el Instituto de Historia de Nicaragua y Centroamérica, Ihnca, de la Universidad Centroamericana, UCA, donde además es catedrático.
Es autor del libro “Publicaciones periódicas y formas de sociabilidad en Nicaragua 1884-1926”.

¿Qué estaba pasando en el país cuando se dieron la Revolución Liberal y la Revolución Sandinista?
Cuando se usa el término de revolución se habla de ruptura y los contextos de revolución siempre implican que hay crisis, política por lo general, pero su base radica en problemas de acceso a algún tipo de servicio, de derechos, de mejoramiento de las formas de vida de la población.

En el caso de la Revolución Liberal de 1893 algunos han dicho que no hubo mucha ruptura, pero el cambio de régimen implicó una crisis de paradigmas, que tenía que ver con enfoques alrededor del tipo de Estado que se quería, y si revisamos los postulados de la Revolución Liberal de 1893, fue una revolución que abrió espacios de participación ciudadana, se debatió mucho alrededor de los códigos de trabajo, se amplió la educación, se amplió la participación de sectores emergentes como los artesanos y sectores medios, se les dio bastante énfasis a los productores de café.

La Revolución Sandinista se da en otro contexto, donde el país ha evolucionado más desde el punto de vista institucional y productivo, no obstante, la revolución se da también por una serie de contradicciones que hay desde el punto de vista estructural, fundamentalmente de participación ciudadana o de acceso a la educación, a la salud, además que hay toda una política corrupta y prebendaria en cuanto a las prácticas políticas del régimen dinástico. Entonces, ahí hubo una ruptura, la mayor parte de los sectores sociales, económicos y políticos, desde los pobres hasta la clase media, se levantaron en su mayoría contra el régimen.

¿Estas revoluciones triunfaron bajo una ideología definida o fueron golpes de suerte?
Los grupos que lideraron estos movimientos levantaron algunos estandartes. En el caso de la Revolución Liberal, en honor a la realidad histórica, en ese momento de finales del siglo XIX los grupos que estaban disputando el poder no eran muy abiertos a levantar el estandarte liberal… no obstante, aparece este grupo de Zelaya que toma el poder e inmediatamente levanta la bandera liberal. Zelaya desde un inicio se identificaba con el liberalismo desde la década de los 80 del siglo XIX, porque venía liderando algunas protestas y estaba vinculado a líderes liberales de Centroamérica.

En el caso de la revolución del 79, el Frente Sandinista como grupo hegemónico siempre estuvo identificado con corrientes de izquierda, principalmente de los movimientos de liberación de América Latina que tenían una base ideológica marxista.

¿Hubo importación de modelos?
Todo el ideario liberal viene de la época de la Ilustración de finales del siglo XVIII y de la Revolución Francesa. En el caso de los liberales del siglo XIX, ellos siempre estaban pensando en crear un Estado y un modelo de bienestar social al estilo de Europa o Norteamérica.

En el caso de la Revolución Sandinista, la influencia venía de la Europa socialista del Este o de la Cuba revolucionaria, pero algunos de ellos no querían copiar totalmente el modelo. El primer intento fue hacer un híbrido, retomar algunas experiencias del modelo socialista y mantener algunos aspectos del modelo capitalista, por eso es llamativo y es digno de reflexionar sobre aquellas bases que sustentaban el estado revolucionario de los 80, donde hablaban de economía mixta, pluralismo político y no alineamiento.

Además, en ese momento estamos bajo la égida de los dos bloques (capitalista y socialista) y los líderes sandinistas no se pudieron sustraer de ese conflicto…
 

¿Qué transformaciones positivas representaron estas dos revoluciones para el país?
En la Revolución Liberal hubo un gran avance por las políticas públicas impulsadas por Zelaya: establecimiento de una ley de educación primaria y secundaria amplia y moderna, institutos de formación docente, institutos técnicos, acceso de las mujeres a la educación, creación de escuelas técnicas de artesanos y de obreros, fortalecimiento de la institucionalidad desde el punto de vista de crear códigos de comercio mucho más modernos, se separó en gran medida la educación laica de la educación religiosa, se creó un registro público eminentemente controlado por el Estado, ya la gente no iba a inscribir a las parroquias; el divorcio, el casamiento civil fue más importante que el religioso, etcétera.

En la Revolución Sandinista se mejoró la participación ciudadana, se visibilizó a una serie de sectores sociales que en la época del somocismo no se miraban, las mujeres fundamentalmente; se crearon políticas culturales amplias para que los jóvenes y los distintos sectores populares participaran en proyectos culturales y deportivos, se crearon cooperativas, se entregó tierras, aunque hubo errores estructurales en la Reforma Agraria.

¿Qué influencia tuvieron estas revoluciones en los países de la región centroamericana?
En aquel entonces, Zelaya siempre mantuvo conflictos con la mayor parte de los países de Centroamérica. Zelaya tenía la idea de crear la patria grande centroamericana y él siempre apoyaba a los líderes liberales que consideraba que iban dentro de esa línea, pero también su actitud obedecía a querer perseguir y a evitar que los grupos opositores lo derrocaran, pues cometió el error de desterrar a todos los opositores, quienes se iban a Costa Rica, a El Salvador, a Honduras buscando cómo buscar apoyo del gobierno de turno que era a fin a ellos u odiaba a Zelaya.

En el caso de los años 80 hubo una situación de guerra en todo Centroamérica. En la mayor parte de los países había movimientos que estaban protestando contra los regímenes dictatoriales de la época. En el 79 maduró más esta situación en Nicaragua y se dio toda esta explosión de la guerra de revolución que derrocó a Somoza. En ese contexto, los movimientos sociales y las guerrillas de otros países también iban para arriba. Además, Nicaragua apoyó algunos movimientos de Centroamérica dentro de sus estrategias de defensa de la revolución y de un ideario internacionalista.

Tomando en cuenta las características de cada una ¿qué tanto cumplieron con la célebre frase del escritor inglés George Owell que reza: “No se implanta una dictadura para salvaguardar una revolución; se hace una revolución para implantar una dictadura”?

Para hablar de dictaduras habría que ver dos cosas. Primero, dentro de la teoría revolucionaria, principalmente leninista, siempre se planteó la dictadura del proletariado y este concepto encerraba regímenes donde hubiera un partido de vanguardia, entonces eso ya conllevaba a la tendencia del predominio o la hegemonía de un partido y de un líder. Segundo, la experiencia latinoamericana apoyada por los Estados Unidos fue de fomentar regímenes autoritarios, entonces encontramos por los dos lados esas experiencias, desgraciadamente en los dos regímenes prevalecían criterios de ese tipo.

En el caso de Zelaya era evidente que este quería perpetuarse porque él hizo una revolución social, política, pero restringió los derechos de participación y expresión política, poniendo como justificación que la gente no había madurado y que abrir la sociedad políticamente era caer en la inestabilidad. Él restringía la participación política ciudadana en aras de supuestamente fomentar el desarrollo económico.

En el caso del sandinismo no podríamos hablar de esa experiencia, pero sí podríamos hablar de esa tendencia del partido único y permanente y de líderes únicos, o podríamos encontrar la fuente en toda la teoría leninista de la dictadura del proletariado.

¿Cuáles fueron las presiones internas que tuvieron estas dos revoluciones?

Eran principalmente los grupos opositores políticos a los que les restringieron sus derechos a expresarse y a participar en la disputa del poder, porque en una democracia lo que está en juego es el poder político, y después de eso los derechos a poder fomentar o estimular formas de vida de acuerdo a su condición social y a su beneficio. Pero qué es lo que ocurre, Zelaya en cuanto llegó lo primero que hizo fue perseguir a los conservadores.

En el caso de la década de los 80, lo que ocurrió fue que algunos partidos políticos decidieron asociarse con el sandinismo y otros que tenían el respaldo económico, el de la Iglesia y el internacional, se enfrentaron a la Revolución.

¿Qué papel jugó Estados Unidos en el fracaso de estas dos revoluciones?
Estados Unidos ha sido un actor externo muy importante, porque ha cometido el error de apoyar a algunos grupos de poder solo por el hecho que estos les aseguran la continuidad o les aseguran la defensa de sus intereses, sin ver que si uno apoya a un solo grupo no está resolviendo totalmente el problema, ni está contribuyendo a resolver la crisis política.

En el caso de Zelaya está la Nota Knox como el referente máximo de la intervención de Estados Unidos, y si vemos, desde la Nota Knox hasta la llegada de Juan Bautista Sacasa, el segundo liberal que llegó al poder en el 33, hubo una crisis continua hasta que llegó la guerra civil y después la guerra de Sandino contra la intervención norteamericanaza. Es decir, que ellos derrocaron a Zelaya y apoyaron a un grupo y eso no resolvió el problema, porque incluso cometieron el error de marginar a los liberales hasta los años 20.

Igualmente pasó en la década de los 80, estimularon y promovieron a la oposición sin que hubiese una posibilidad de que esa oposición pudiera encontrar puntos de coincidencia ante el Gobierno en función de establecer una paz y construir una institucionalidad donde quepan todos. Y cuando triunfó la UNO en los 90, ellos siguieron apoyando a estos grupos y principalmente a los que estaban en el poder, mientras que a los sandinistas siempre los satanizaron, y los mantuvieron al margen, y eso hizo que la situación de polarización y de crisis no se resolviera, hasta hoy día.

 

Contrastes y similitudes en los dos procesos

Revolución liberal        Revolución sandinista
Restringida desde el punto de vista político.    
Libertad    Restringida desde el punto de vista político.
Limitado hacia sectores muy concretos, principalmente urbanos.   

Arraigo    Más amplio, abarcó sectores populares que nunca habían tenido ninguna participación.
Continuidad se mantuvo en la educación amplia, en el derecho al matrimonio civil, en que la Iglesia no tuviera mucho protagonismo.   


Rescate y continuidad del proceso    Continuidad se mantuvo en las cooperativas, casas de cultura, el sistema popular de vacunación…
Siempre la figura del hombre y del partido fuerte estaba presente. Zelaya era la figura central.   

Ejercicio del poder    Era un colectivo de 9 comandantes  que era omnipresente y el partido de vanguardia lideraba y guiaba todo.
Zelaya se enfrentó a la Jerarquía Católica porque consideraba que estaba vinculada con los sectores políticos conservadores.    

Relación con la Iglesia    El Frente Sandinista siempre vio a la jerarquía católica cercana a los partidos de oposición.
Zelaya no perseguía por asuntos económicos, pero priorizó mucho la relación con los cafetaleros y con ciertos comerciantes que eran afines a su régimen.    

Relación con el poder económico    Hubo restricciones porque había una política sobre qué tan grande podía ser la empresa privada, y también porque los veían vinculados con la oposición.

Leyla Jarquín

Miguel Ayerdis tiene un doctorado en Historia, cuya tesis fue sobre las políticas durante el régimen de los Somoza. Ello le ha valido un puesto de investigador en el Instituto de Historia de Nicaragua y Centroamérica, Ihnca, de la Universidad Centroamericana, UCA, donde además es catedrático.
Es autor del libro “Publicaciones periódicas y formas de sociabilidad en Nicaragua 1884-1926”.

¿Qué estaba pasando en el país cuando se dieron la Revolución Liberal y la Revolución Sandinista?
Cuando se usa el término de revolución se habla de ruptura y los contextos de revolución siempre implican que hay crisis, política por lo general, pero su base radica en problemas de acceso a algún tipo de servicio, de derechos, de mejoramiento de las formas de vida de la población.
En el caso de la Revolución Liberal de 1893 algunos han dicho que no hubo mucha ruptura, pero el cambio de régimen implicó una crisis de paradigmas, que tenía que ver con enfoques alrededor del tipo de Estado que se quería, y si revisamos los postulados de la Revolución Liberal de 1893, fue una revolución que abrió espacios de participación ciudadana, se debatió mucho alrededor de los códigos de trabajo, se amplió la educación, se amplió la participación de sectores emergentes como los artesanos y sectores medios, se les dio bastante énfasis a los productores de café.
La Revolución Sandinista se da en otro contexto, donde el país ha evolucionado más desde el punto de vista institucional y productivo, no obstante, la revolución se da también por una serie de contradicciones que hay desde el punto de vista estructural, fundamentalmente de participación ciudadana o de acceso a la educación, a la salud, además que hay toda una política corrupta y prebendaria en cuanto a las prácticas políticas del régimen dinástico. Entonces, ahí hubo una ruptura, la mayor parte de los sectores sociales, económicos y políticos, desde los pobres hasta la clase media, se levantaron en su mayoría contra el régimen.

¿Estas revoluciones triunfaron bajo una ideología definida o fueron golpes de suerte?
Los grupos que lideraron estos movimientos levantaron algunos estandartes. En el caso de la Revolución Liberal, en honor a la realidad histórica, en ese momento de finales del siglo XIX los grupos que estaban disputando el poder no eran muy abiertos a levantar el estandarte liberal… no obstante, aparece este grupo de Zelaya que toma el poder e inmediatamente levanta la bandera liberal. Zelaya desde un inicio se identificaba con el liberalismo desde la década de los 80 del siglo XIX, porque venía liderando algunas protestas y estaba vinculado a líderes liberales de Centroamérica.
En el caso de la revolución del 79, el Frente Sandinista como grupo hegemónico siempre estuvo identificado con corrientes de izquierda, principalmente de los movimientos de liberación de América Latina que tenían una base ideológica marxista.

¿Hubo importación de modelos?
Todo el ideario liberal viene de la época de la Ilustración de finales del siglo XVIII y de la Revolución Francesa. En el caso de los liberales del siglo XIX, ellos siempre estaban pensando en crear un Estado y un modelo de bienestar social al estilo de Europa o Norteamérica.
En el caso de la Revolución Sandinista, la influencia venía de la Europa socialista del Este o de la Cuba revolucionaria, pero algunos de ellos no querían copiar totalmente el modelo. El primer intento fue hacer un híbrido, retomar algunas experiencias del modelo socialista y mantener algunos aspectos del modelo capitalista, por eso es llamativo y es digno de reflexionar sobre aquellas bases que sustentaban el estado revolucionario de los 80, donde hablaban de economía mixta, pluralismo político y no alineamiento. Además, en ese momento estamos bajo la égida de los dos bloques (capitalista y socialista) y los líderes sandinistas no se pudieron sustraer de ese conflicto…
¿Qué transformaciones positivas representaron estas dos revoluciones para el país?
En la Revolución Liberal hubo un gran avance por las políticas públicas impulsadas por Zelaya: establecimiento de una ley de educación primaria y secundaria amplia y moderna, institutos de formación docente, institutos técnicos, acceso de las mujeres a la educación, creación de escuelas técnicas de artesanos y de obreros, fortalecimiento de la institucionalidad desde el punto de vista de crear códigos de comercio mucho más modernos, se separó en gran medida la educación laica de la educación religiosa, se creó un registro público eminentemente controlado por el Estado, ya la gente no iba a inscribir a las parroquias; el divorcio, el casamiento civil fue más importante que el religioso, etcétera.
En la Revolución Sandinista se mejoró la participación ciudadana, se visibilizó a una serie de sectores sociales que en la época del somocismo no se miraban, las mujeres fundamentalmente; se crearon políticas culturales amplias para que los jóvenes y los distintos sectores populares participaran en proyectos culturales y deportivos, se crearon cooperativas, se entregó tierras, aunque hubo errores estructurales en la Reforma Agraria.

¿Qué influencia tuvieron estas revoluciones en los países de la región centroamericana?
En aquel entonces, Zelaya siempre mantuvo conflictos con la mayor parte de los países de Centroamérica. Zelaya tenía la idea de crear la patria grande centroamericana y él siempre apoyaba a los líderes liberales que consideraba que iban dentro de esa línea, pero también su actitud obedecía a querer perseguir y a evitar que los grupos opositores lo derrocaran, pues cometió el error de desterrar a todos los opositores, quienes se iban a Costa Rica, a El Salvador, a Honduras buscando cómo buscar apoyo del gobierno de turno que era a fin a ellos u odiaba a Zelaya.
En el caso de los años 80 hubo una situación de guerra en todo Centroamérica. En la mayor parte de los países había movimientos que estaban protestando contra los regímenes dictatoriales de la época. En el 79 maduró más esta situación en Nicaragua y se dio toda esta explosión de la guerra de revolución que derrocó a Somoza. En ese contexto, los movimientos sociales y las guerrillas de otros países también iban para arriba. Además, Nicaragua apoyó algunos movimientos de Centroamérica dentro de sus estrategias de defensa de la revolución y de un ideario internacionalista.
Tomando en cuenta las características de cada una ¿qué tanto cumplieron con la célebre frase del escritor inglés George Owell que reza: “No se implanta una dictadura para salvaguardar una revolución; se hace una revolución para implantar una dictadura”?
Para hablar de dictaduras habría que ver dos cosas. Primero, dentro de la teoría revolucionaria, principalmente leninista, siempre se planteó la dictadura del proletariado y este concepto encerraba regímenes donde hubiera un partido de vanguardia, entonces eso ya conllevaba a la tendencia del predominio o la hegemonía de un partido y de un líder. Segundo, la experiencia latinoamericana apoyada por los Estados Unidos fue de fomentar regímenes autoritarios, entonces encontramos por los dos lados esas experiencias, desgraciadamente en los dos regímenes prevalecían criterios de ese tipo.
En el caso de Zelaya era evidente que este quería perpetuarse porque él hizo una revolución social, política, pero restringió los derechos de participación y expresión política, poniendo como justificación que la gente no había madurado y que abrir la sociedad políticamente era caer en la inestabilidad. Él restringía la participación política ciudadana en aras de supuestamente fomentar el desarrollo económico.
En el caso del sandinismo no podríamos hablar de esa experiencia, pero sí podríamos hablar de esa tendencia del partido único y permanente y de líderes únicos, o podríamos encontrar la fuente en toda la teoría leninista de la dictadura del proletariado.

¿Cuáles fueron las presiones internas que tuvieron estas dos revoluciones?
Eran principalmente los grupos opositores políticos a los que les restringieron sus derechos a expresarse y a participar en la disputa del poder, porque en una democracia lo que está en juego es el poder político, y después de eso los derechos a poder fomentar o estimular formas de vida de acuerdo a su condición social y a su beneficio. Pero qué es lo que ocurre, Zelaya en cuanto llegó lo primero que hizo fue perseguir a los conservadores.
En el caso de la década de los 80, lo que ocurrió fue que algunos partidos políticos decidieron asociarse con el sandinismo y otros que tenían el respaldo económico, el de la Iglesia y el internacional, se enfrentaron a la Revolución.
¿Qué papel jugó Estados Unidos en el fracaso de estas dos revoluciones?
Estados Unidos ha sido un actor externo muy importante, porque ha cometido el error de apoyar a algunos grupos de poder solo por el hecho que estos les aseguran la continuidad o les aseguran la defensa de sus intereses, sin ver que si uno apoya a un solo grupo no está resolviendo totalmente el problema, ni está contribuyendo a resolver la crisis política.
En el caso de Zelaya está la Nota Knox como el referente máximo de la intervención de Estados Unidos, y si vemos, desde la Nota Knox hasta la llegada de Juan Bautista Sacasa, el segundo liberal que llegó al poder en el 33, hubo una crisis continua hasta que llegó la guerra civil y después la guerra de Sandino contra la intervención norteamericanaza. Es decir, que ellos derrocaron a Zelaya y apoyaron a un grupo y eso no resolvió el problema, porque incluso cometieron el error de marginar a los liberales hasta los años 20.
Igualmente pasó en la década de los 80, estimularon y promovieron a la oposición sin que hubiese una posibilidad de que esa oposición pudiera encontrar puntos de coincidencia ante el Gobierno en función de establecer una paz y construir una institucionalidad donde quepan todos. Y cuando triunfó la UNO en los 90, ellos siguieron apoyando a estos grupos y principalmente a los que estaban en el poder, mientras que a los sandinistas siempre los satanizaron, y los mantuvieron al margen, y eso hizo que la situación de polarización y de crisis no se resolviera, hasta hoy día.