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Si Juan Pérez llegó a verificarse este fin de semana y constató que aparece registrado en el Padrón Electoral de su respectivo Centro de Votación y Junta Receptora de Votos, JRV, pero al día 6 de noviembre resulta que no se encuentra en el listado de votación, no tendrá cómo reclamar esa omisión a las autoridades del Consejo Supremo Electoral, CSE, simple y sencillamente porque en este proceso de verificación no le entregaron la colilla comprobante que en procesos electorales sí se entregaba al ciudadano que se verificaba.

Esta misma situación le podría ocurrir a cualquier otro ciudadano que haya acudido a verificarse para realizar el cambio de domicilio, porque tampoco se les entregó el comprobante acostumbrado y que consta en el “Manual de Capacitación para la Verificación Ciudadana”, que el CSE emitió para el proceso electoral de 2006, pero que omitió en la “Guía de Capacitación para la Verificación Ciudadana”, que imprimió para las elecciones de 2011.

La “omisión” del comprobante de verificación y de cambio de domicilio es solo uno de los “errores técnicos” que expertos electorales de los organismos de observación como el Instituto para el Desarrollo y la Democracia, Ipade, detectó en este proceso que, además, solo se realizó un fin de semana, a diferencia de los años electorales anteriores, en los que se hizo en dos fines de semana.

El Manual de Capacitación de la Verificación de 2006, así como el mismo documento emitido por el CSE para las elecciones municipales de 2008, establecen como procedimiento que son funciones del “Funcionario de la Estación de Verificación”, “entregar constancia de verificación al ciudadano” y “elaborar constancia de remisión al CEM (Consejo Electoral Municipal)”.

Mientras que el Funcionario de la Estación de Cambio de Domicilio, tenía como función “llenar la solicitud de cambio de domicilio y entregar copia al ciudadano y llevar la hoja de control de catálogos”.

En el caso de la Guía de Capacitación que el CSE imprimió para las elecciones de 2011, en el punto número dos, del “Procedimiento de Verificación”, establece que “si el nombre del ciudadano a verificarse se encuentra en el listado del Padrón Electoral, el técnico de verificación procede a marcar con un X a la par de su nombre, la casilla correspondiente a la fecha en que se está verificando”.

En el “Caso 2”, de la verificación, se refiere al cambio de domicilio, y la Guía de Capacitación señala que “el ciudadano solicita se le haga un cambio de domicilio o traslado de su nombre a este Padrón Electoral”, y “el técnico de verificación constata que el nombre del ciudadano no se encuentra en el Padrón Electoral, y acto seguido le envía a la mesa de cambio de domicilio”.

En ninguna parte de este procedimiento se establece la entrega de la colilla comprobante de verificación, y, mucho menos, entrega de copia de la esquela de cambio de domicilio al ciudadano.

Según el experto electoral del Ipade, Harry Chávez, esta situación es totalmente anómala, pues ni el ciudadano verificado, ni el que realizó cambio de domicilio tienen la garantía de que se realizaron ambos procesos, y, por ende, puede ser suprimido del Padrón Electoral sin tener ningún documento con el que pueda reclamar al CSE.

Cifras del CSE indican que este año el Padrón Electoral registró 329 mil 779 nuevos votantes, los que, en teoría, también debieron asistir a verificarse si fueron o no incluidos en el listado oficial de electores.

 

Verificarse ¿para qué?

Con las “irregularidades” de la jornada de verificación reportadas por los representantes de los partidos políticos de oposición participantes en la contienda electoral, e incluso, con la falta de comprobantes, la verificación se convirtió en lo que el presidente del CSE, Roberto Rivas, llamó “un mero trámite administrativo”.  

Sin embargo, el director ejecutivo del Ipade, Mauricio Zúñiga, considera la verificación ciudadana un proceso tan importante como la votación misma, pues durante el proceso de verificación, los electores deben constatar si su nombre está incluido en el Padrón Electoral, es decir, si están habilitados o no para ejercer su derecho al voto.  

Además, aquellas personas que deseen registrar el cambio de domicilio, también deben tener la certeza de que este se realizó con eficacia, de manera que el día de los comicios no se vean imposibilitados de votar por no aparecer en el Padrón Electoral.

Para Zúñiga, la verificación no se trata de un “mero trámite administrativo”, pues de ese proceso depende, incluso, la depuración del Padrón Electoral.  Zúñiga recuerda que si bien es imposible que 3.2 millones de electores acudan a verificarse, el proceso sí es necesario.  Según el funcionario del Ipade, la verificación histórica ciudadana ronda entre el 15 y el 20% de participación.

Además, recuerda Zúñiga, este proceso reviste especial importancia, considerando que los electores que migran de una circunscripción a otra, de un municipio a otro o de un departamento a otro, nunca realizan el cambio de domicilio correspondiente, y ello, agregó, provoca un “padrón inflado”, de entre 400,000 y 600,000 votantes que nunca, o casi nunca, ejercen su derecho al sufragio.

Según Zúñiga, las migraciones internas entre una elección y otra, a nivel nacional, oscilan entre un 10 y un 20%, pero la mayoría de la movilidad de ciudadanos se registra en los departamentos de Jinotega, Matagalpa, Chinandega, Boaco, Chontales, Río San Juan y las Regiones Autónomos del Atlántico Norte y Sur, RAAN y RAAS, respectivamente, y la mayor parte es por asuntos laborales.

Verificación sin contenido
El director ejecutivo de Ética y Transparencia, EyT, Roberto Courtney, señala, por su parte, que “técnicamente”, el CSE está capacitado para montar un proceso de verificación, sin embargo, el problema, agrega, está en que la gente no acude a verificarse porque no le toma la importancia debida a este proceso.

Para Courtney, “de un tiempo a la fecha, la verificación ha sido distorsionada y se le ha eliminado cualquier contenido”, y resintió precisamente el hecho de que “no hubo ninguna publicidad, siendo que es un proceso en el que hay que convocar al ciudadano para que concurra a hacer trámite”.

“Dada la falta de convocatoria, la falta de fiscalización, y el hecho de que la mayoría de los ciudadanos tiene dudas y desconfianza sobre si el aparato electoral tramitaría debidamente cualquier solicitud, anticipamos que haya una muy baja concurrencia (al proceso de verificación)”, expresó Courtney, en una valoración previa a ese proceso.
No obstante, el director ejecutivo de EyT no ve ningún problema en estas “anomalías”, pues “aún en las mejores verificaciones, el grado de concurrencia no llegaba ni al 10 o al 15% del electorado”.

A juicio de Courtney, el CSE considera innecesario el proceso de verificación, y, por ello, señaló, lo suprimió de las elecciones municipales anteriores. “Y (el proceso de verificación) como lo está administrando (actualmente el CSE), es innecesario”, señaló.

 

¿Y ahora, qué sigue?

Para los organismos de observación electoral nacionales, la verificación es importante, tanto así, que las siguientes actividades previstas en el calendario electoral dependen mucho del éxito de este proceso, pese a la infinita cantidad de irregularidades denunciadas.

El director ejecutivo del Instituto para el Desarrollo y la Democracia, Ipade, Mauricio Zúñiga, recordó que concluida la verificación ciudadana, restan tres “actividades clave” en el proceso electoral, previo a los comicios del 6 de noviembre.  

La primera actividad es que el próximo 8 de agosto vence el período para solicitar la cédula de identidad, y el ciudadano que no lo hizo durante este fin de semana de verificación, tiene hasta esa fecha para hacerlo, porque, de lo contrario, ya no podrá solicitar su documento de identificación ciudadana.

Además, esa misma fecha vence el período para tramitar el cambio de domicilio; y en tercer lugar, ese mismo 8 de agosto el Consejo Supremo Electoral, CSE, debe hacer entrega a cada partido político, del Padrón Electoral provisional y de la Cartografía Electoral, es decir, la ubicación de las Juntas Receptoras de Votos, JRV.

Después del 8 de agosto, el CSE tiene un mes para actualizar el Padrón Electoral, es decir, incluir a los nuevos votantes y los cambios de domicilio solicitados, y una vez concluidos todos los cambios, el 7 de septiembre se lo entrega a cada partido político participante en la contienda electoral para que hagan las respectivas objeciones.

Los partidos políticos tienen hasta el 5 de octubre para presentar sus objeciones, pues, concluido ese período, el CSE mandará a publicar el Padrón Electoral definitivo el 6 de octubre, emitiendo la correspondiente resolución respecto a las objeciones presentadas por los partidos.

Además, el próximo 16 de agosto, el CSE deberá emitir el “Reglamento de Acompañamiento Electoral”, y ahí decidirá si acredita o no a Ética y Transparencia y al Ipade, como observadores nacionales, según lo anunció el presidente del Poder Electoral, Roberto Rivas Reyes, el pasado viernes.