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El poder de la participación ciudadana para defender un Estado democrático, la debilidad del dictador que en su esquizofrenia termina por consumirse a sí mismo, son algunos de los puntos que se expusieron en el foro debate “Ética, Política y Estado de Derecho”, organizado por el Instituto de Ética, Valores y Desarrollo, de la Universidad Americana, UAM.

Pedro Javier Solís recordó que los dictadores en su deseo por mantener el poder terminan por consumirse a sí mismos. “Los dictadores andan siempre enquistados (atascados) en la soledad del poder, en una relación esquizofrénica con la realidad, cortándole la cabeza a los que pueden socavar su base y amenazar su mandato”, afirmó.

La participación ciudadana
Indicó que una condición vital para hacer triunfar la democracia ante el poder es la participación ciudadana, porque el activo de la democracia es la gente, el capital social.

“Sin participación ciudadana no hay democracia, sino dictadura, pero con participación ciudadana no habrá dictadura, sino democracia”, detalló Solís.

Lucha contra el absolutismo
Por su parte, Mauricio Zúniga, Director Ejecutivo del Instituto para el Desarrollo y la Democracia, Ipade, señaló que la batalla de la población es la misma de la edad media, la lucha contra el absolutismo que gobierna al margen de la ley.

“No existe un Estado de derecho sólido sino instituciones y una arquitectura que ha venido siendo moderada por el gobernante de turno o con los grupos de poder y en algunos años el recato, si alguna vez existió, se ha perdido”, aseguró Zúniga.

Remarcó que en este punto la participación es importante, aunque la cultura en Nicaragua sea que quien critica al poder es adversario o es oposición. “Pero nunca sos un ciudadano ejerciendo tus derechos, sino que inmediatamente te descalifican”, añadió.

La hora del voto
Zúniga indicó que a las puertas de una elección la población debe saber que este es el momento en que puede expresarse, en que el verdadero soberano tiene la oportunidad de hablar con su voto.

“Cuando ese voto, que es el mecanismo civilizado para transferir o elegir las autoridades se irrespeta, los causes o las puertas hacia la violencia y el extremismo se están abriendo en una sociedad y eso es grave, sobre todo en una sociedad con los antecedentes nuestros”, advirtió Zúniga.

Estupidez al extremo
El jurista Gabriel Álvarez  indicó que no se puede hablar de un Estado de derecho si no es democrático y señaló que es fácil observar un ejercicio concentrado y autoritario del poder político que no se encuentra sometido a límites de ninguna especie, de controles de ningún tipo, ni siquiera en apariencia.

“Los mecanismos e instituciones destinados a limitar y controlar el poder para garantizar los derechos son realmente meros satélites, cajas de resonancias o incluso apañadores de los abusos y atropellos de aquel”, indicó Álvarez.

No creen en la democracia
Consideró que los actuales gobernantes no creen en el estado democrático de derecho porque por diversas razones su finalidad fundamental no coincide con la del estado democrático de derecho, sino que buscan el poder y preservarlo a cualquier costo.

“La estupidez ha llegado a extremos tales que los propios magistrados encargados de la defensa de la Constitución son los primeros en intentar justificar su destrucción”, sostuvo Álvarez.