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¿Por qué el mensaje de la oposición no cala? El politólogo Andrés Pérez Baltodano tiene la explicación a este fenómeno: “En el imaginario de los nicaragüenses y, más concretamente, en los registros neuronales de nuestro pueblo, no está inscrita la idea positiva de la democracia que el discurso de la oposición invoca para motivar a la población nacional a votar por ellos en noviembre”.

En un artículo de opinión publicado en el Semanario Confidencial, Pérez Baltodano analizó las diferentes aristas del mensaje de la oposición, que consiste principalmente en la reivindicación del Estado de Derecho y de la democracia, y la crítica constante al partido de gobierno.

Según el especialista, para que el discurso político sea efectivo, “debe tomar en cuenta la manera en que la vida real y las experiencias de las personas con quienes nos queremos comunicar, han condicionado la forma en que sus cerebros interpretan lo que en términos reales y prácticos significa eso que llamamos la libertad, el bienestar y la seguridad”.

“¿Qué escuchan los nicaragüenses, especialmente los pobres, los marginados de siempre, los que viven en un naufragio permanente, cuando los políticos opositores los invitan a salir a las calles y luchar por la democracia, la Constitución y el Estado de Derecho?”, cuestiona Pérez Baltodano.

“Una dolorosa broma”

El analista consideró que la democracia durante nuestros casi 200 años de vida republicana no ha pasado de ser más que “una dolorosa broma”. La población tiene una sensación negativa ante esta palabra.

“Lo que sí está marcado en el cerebro de las grandes mayorías del pueblo, es el dolor de la injusticia, la desigualdad y la indignidad que los pobres han sufrido por generaciones y, sobre todo, desde que la versión criolla del neoliberalismo se instaló en el poder en nombre de la democracia.

Para ‘llegar’ discursivamente al cerebro de esta población, entonces, es necesario demostrar que la democracia de la que hablamos puede ser capaz de responder a las necesidades y aspiraciones vitales de los nicaragüenses”, agregó.

A criterio de Pérez Baltodano, “el discurso de la oposición ignora esta realidad por su ensimismamiento. Ellos no saben, o no pueden, o no quieren, ponerse ‘en los zapatos del otro y de la otra”.

Qué alegre la democracia
En referencia a la imagen de democracia que tienen los opositores dice: “Casi todos ellos tienen cosas buenas que decir de esta experiencia: algunos disfrutaron de las mieles del poder como parte de los grupos gobernantes durante el período ‘democrático’ posterior a la Revolución Sandinista; otros se beneficiaron de la tradición piñatera reactivada por el FSLN al final de los años 80. Finalmente, otros gozaron del final de ‘la rebelión de las masas’ y recuperaron el estatus social y los contactos que perdieron a partir de 1979”.

Como ejemplo pone el caso del candidato presidencial Fabio Gadea Mantilla, quien regresó con el triunfo de Violeta Barrios en 1990, y con ese gobierno recuperó su casa y su empresa. “Para ‘Don Fabio’, la feria de la democracia fue alegrísima.

Mencione usted frente a él la palabra ‘democracia’ y, seguramente, su rostro mostrará una amplia sonrisa”.