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Las condiciones que el Consejo Supremo Electoral ha puesto para la observación nacional e internacional parar las elecciones del 6 de noviembre, violan la Declaración de principios en temas de observación electoral, y que Nicaragua ha suscrito con organismos como las Naciones Unidas y la Organización de Estados Americanos, OEA.

En una entrevista ofrecida ayer a CNN en español, la directora para América Latina del Centro Carter, Jennifer McCoy, dijo también que es sumamente preocupante el acceso limitado que los observadores internacionales tendrán en las elecciones del 6 de noviembre en Nicaragua.

La directora de este organismo visitó Nicaragua a mediados de junio, y en esa oportunidad lamentó el breve el período de observación (poco más de dos meses), que el CSE había anunciado,  proceso que a su juicio debió haber iniciado en marzo de 2011.

“Para tener una observación integral debería haber empezado en marzo, la campaña es una etapa fundamental para observar. Este año en Nicaragua, la única posibilidad será tener una observación más puntual”, estimó McCoy, en esa oportunidad.

Rivas viola acuerdos
“Primero hay una Declaración de principios sobre observación internacional que hemos firmado nosotros, las Naciones Unidas, la OEA y muchas otras organizaciones, y estas dicen que hay que tener libertad de expresión, libertad de movimiento y el acceso durante dure el proceso electoral”, señaló McCoy en referencia a las últimas reglas dictadas por el presidente de facto del CSE.

“Nos parece preocupante la falta de libertad de los observadores o acompañantes para ir a cualquier parte del país para ver el proceso electoral; otras son las restricciones de los pronunciamientos públicos, de las orientaciones que manden misiones; hay varias cosas que habría que hablar con ellos (CSE)”, criticó Maccoy.

“Si se puede comparar estas reglas del CSE con los estándares internacionales, en realidad no cumple realmente con los estándares internacionales” refutó  Maccoy.

La Directora para América Latina de este organismo, señaló además, que la observación internacional puede proporcionar confianza en la población nicaragüense, siempre que esta tenga acceso para ver y dar recomendaciones a todo el proceso; “en este caso hay  desconfianza en algunos sectores de la población”, agregó.