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Los listados del Padrón Electoral no concuerdan en cantidad con los de la Cartografía, porque hay ausencia del número perpetuo de cada elector, y la reducción en el número de Juntas Receptoras de Votos, JRV, conforme a las elecciones municipales de 2008. Lo anterior es apenas una mirada rápida de algunas inconsistencias que los representantes de los partidos políticos han encontrado en los dos documentos que el Consejo Supremo Electoral, CSE, les entregó a principios de agosto para que hicieran sus respectivas objeciones u observaciones.

Una de las irregularidades más llamativas que detectó el jefe de campaña de la Alianza Partido Liberal Independiente, PLI, Eliseo Núñez Morales, es la ausencia del número perpetuo en el Padrón Electoral. Según la explicación de Núñez Morales, el número perpetuo es, precisamente, un indicador asignado a cada elector que pertenece solo a ese votante, y que no tiene nada que ver con el número de cédula de identidad.

Por qué es importante
El número perpetuo permite, dijo Núñez Morales, monitorear todas las acciones de cada votante, como cambio de domicilio, registro en el mismo Padrón y en la Cartografía Electoral, e incluso, cualquier modificación que el elector haya realizado a su número de cédula, sea por corrección del municipio donde nació o por reposición de partida de nacimiento para modificar sus apellidos o su fecha de nacimiento.

Sin este número perpetuo, señaló Núñez Morales, es imposible que los partidos políticos detecten si una persona falleció y se le dio de baja del Padrón.  En el caso de reposición de partida de nacimiento, por ejemplo, para modificar el municipio donde nació, esta situación cambia el número de cédula del votante y es el número perpetuo el que permite a los partidos políticos monitorear esa modificación.

Sin embargo, Núñez Morales expresó que en las últimas dos o tres elecciones, el CSE omitió el número perpetuo de cada votante en el Padrón Electoral.

El peligro
¿Cuál es el peligro de la falta del número perpetuo? Núñez Morales explica que si un votante cambió, por reposición de partida de nacimiento, su número de cédula, a la postre existirán dos cédulas de identidad para una misma persona.  “Eso implica el doble voto”, señaló.

El número de cédula puede variar, a solicitud del votante, por el cambio en la fecha de nacimiento o por modificación del municipio donde nació; ambas modificaciones, insistió Núñez Morales, se pueden dar por una simple reposición de partida de nacimiento, por lo que el elector termina teniendo dos cédulas de identidad, lo que le permitiría votar en dos municipios o circunscripciones diferentes.

“Con el número perpetuo, los partidos políticos podríamos rastrear fácilmente estos cambios”, reiteró el jefe de Campaña del PLI.

Disminuyeron JRV y aumentan votantes
Por otra parte, en la Cartografía Electoral --distribución territorial de las Juntas Receptoras de Votos, JRV--, según Núñez Morales, hubo una reducción en el número de JRV conforme con las elecciones municipales de 2008, y no existe ninguna explicación válida aparente para esta disminución, a no ser la cantidad de lo que se conoce como “JRV virtuales”.

Si ese fuese el caso, dijo Núñez Morales, las JRV virtuales utilizadas en las elecciones municipales deberían desaparecer en esta elección y pasar a ser JRV definitivas. En 2008 se registraron más de 12,000 JRV, y para esta elección nacional, el CSE reporta unas 11,400 Juntas Receptoras de Votos.  Adicionalmente, Núñez Morales asegura que una cantidad aún no determinada de JRV contiene más de 600 electores, cuando la Ley Electoral es clara al señalar que un JRV no puede tener más 400 votantes.

Según la Ley Electoral, cuando una JRV “ha crecido” en número de votantes, y pasa más allá de los 400 electores, el CSE habilitará temporalmente una JRV, y esa es la que se conoce como “JRV virtual”. No obstante, según Núñez Morales, el CSE ya debería haber establecido nuevas JRV para evitar las JRV virtuales y no lo ha hecho.

Las Juntas virtuales
“Hay que establecer nuevos derroteros para nuevas circunscripciones con nuevas JRV”, señaló.

“Esperábamos un incremento de JRV como en años anteriores, pero fue al contrario, hubo una reducción, esto crea más Juntas virtuales, que nosotros calculábamos entre 700 y 800 Juntas virtuales que no están reflejadas, y al no estarlo, no tenemos la seguridad de participación en ellas”, explicó Núñez Morales, en alusión a los fiscales que cada partido político debe disponer, eso sin contar los miembros de mesas.

Como ejemplo, dijo que en Managua, más del 50% de las JRV superan los 400 votantes.

Peligro en la frontera
Otra irregularidad detectada es un crecimiento “acelerado” del Padrón Electoral en los municipios fronterizos con Honduras.  Según el análisis del PLI, unos 10,000 votantes se han sumado a tres o a cuatro municipios de los departamentos de Nueva Segovia y Somoto, desde la elección municipal de 2008, a la elección nacional de 2011.

Y aunque suene poco, señaló Núñez Morales, 10,000 votos pueden hacer la diferencia para un diputado en un departamento. La sospecha del jefe de Campaña del PLI es que “ciudadanos hondureños” se están sumando al Padrón Electoral nicaragüense, aunque admitió que es difícil probarlo.

Un solo padrón
La última anomalía registrada es que, a diferencia de procesos electorales anteriores, en esta ocasión el Consejo Supremo Electoral entregó a los partidos políticos un solo Padrón Electoral, por lo que los representantes de las organizaciones políticas no pueden hacer comparaciones como en años anteriores.

Por ejemplo, en otros años, el CSE entregaba a los partidos un Padrón Electoral inicial, justo cuando se convoca a elecciones; luego entregaba otro padrón antes del proceso de verificación ciudadana, y uno más después de la verificación, precisamente, para que los partidos políticos pudieran hacer sus comparaciones.  Además, otro padrón después del cierre de la solicitud de cédulas de identidad y otro después del cierre de la fabricación de cédulas, hasta llegar al último padrón.

Según Eliseo Núñez Morales, el CSE entregaba hasta seis padrones en el transcurso del proceso electoral, cosa que esta vez no hizo, lo que impide, según Núñez Morales, seguir la pista a los cambios que se realicen al documento de registro de votantes.

“Esto permitía hacer un tracto (seguimiento) sucesivo, precisamente, en base al número perpetuo del que hablábamos al inicio, pero como ahora el número perpetuo desapareció, no hay manera de dar ese seguimiento”, reiteró.

Otros partidos ven anomalías

Las autoridades de la Alianza Electoral Nicaragüense, ALN, también denunciaron algunas irregularidades en el Padrón y la Cartografía. Por ejemplo, el secretario nacional y fiscal nacional de ALN, Carlos García Bonilla, señaló que el número de votantes que aparece en el Padrón no concuerda con la cantidad de electores de la Cartografía.

Por ejemplo, en el caso del municipio de Granada, el Padrón Electoral registra 92,007 electores, mientras que la Cartografía Electoral contiene 90,647 votantes. Según la revisión que realiza el equipo de ALN, esto se repite en varios municipios del país.

Pero, además, miles de votantes registrados en el Padrón aparecen sin su número de cédula de identidad, por lo que los partidos políticos no pueden determinar en qué etapa está el documento de identificación del elector. García señaló que si esta omisión se trata de personas cuya cédula está en trámite, debería aparece el número de trámite para, con ello, determinar cuántos y quiénes de esos electores, al seis de noviembre, votarán con su cédula de identidad o con el documento supletorio.

Las famosas virtuales
Igual que el PLI, la ALN también detectó que las JRV cuentan con más de 400 electores, lo que hace deducir que habrá más juntas virtuales que podrían, eventualmente, quedar sin cobertura por parte de los partidos políticos.

El otro asunto, según García, es que este año los partidos políticos no pudieron hacer comparaciones entre un padrón y otro, pues no se les entregó una copia del padrón antes del proceso de verificación y después del proceso de verificación, por lo que no podrán establecer con certeza cuántos cambios de domicilio se realizaron y si concuerdan con el número de cambios solicitados.

Todas estas inconsistencias, sumadas a la falta de depuración del Padrón Electoral, hacen que el CSE mantenga un registro de 4.2 millones de electores y un padrón real de 3.7 o 3.8 millones de votantes, considerando que aún está incluidas personas fallecidas y personas que han emigrado del país.

Justo antes de los dos días del proceso de verificación ciudadana, realizado el 23 y el 24 de julio, en entrevista con EL NUEVO DIARIO, el director ejecutivo del  Instituto para el Desarrollo y la Democracia, IPADE,  Mauricio Zúñiga señaló que el Padrón Electoral podría “estar inflado” en poco más de un millón de votantes, lo que hace difícil establecer un “padrón real”, y por ello hacía un llamado a que la ciudadanía asistiera a verificarse, para constatar que cada elector o electora estaba incluido en el padrón.

En esa ocasión, Zúñiga contemplaba unas 500,000 personas muertas que no han sido dadas de baja del registro electoral; además, unos 600,000 migrantes, entre migrantes internos y externos.

Rivas lo admite
A lo anterior se añade que el mismo presidente de facto del Consejo Supremo Electoral, Roberto Rivas Reyes, ha admitido que el Padrón Electoral nicaragüense “no es puro”, y que tampoco lo pueden depurar “de oficio” porque la Ley no lo permite.

El mayor peligro de este “padrón inflado” es que una persona muerta o una que esta fuera del país, aparezca votando o, en el peor de los casos, que un votante aparezca ejerciendo su derecho al sufragio en dos y hasta en tres ocasiones en circunscripciones diferentes.

Según datos oficiales del CSE, este año ingresaron al Padrón Electoral 329 mil nuevos votantes, es decir, jóvenes que, al 6 de noviembre, habrán cumplido sus 16 años, y que, por tanto, tienen derecho a su cédula de identidad y a ejercer su derecho al sufragio.